lunes, 12 de septiembre de 2011

Indicadores otoñales

El ciclo anual de la vida se repite invariablemente. Cada época del año tiene su luz, sus colores, sus insectos, sus frutos, sus estampas, ... y me encanta fotografiarlas. Ahora es el momento en el que culmina la maduración de algunos frutos, como por ejemplo el membrillo, la granada, las almendras o la vid, que aparecen en las imágenes.

La disciplina que trata de estos fenómenos se denomina "fenología" y fue definida por Fournier, en 1978, como el estudio de los fenómenos biológicos acomodados a cierto ritmo periódico  (como la brotación, la maduración de los frutos y otros). Estos fenómenos se relacionan con el clima de la localidad en que ocurre; y viceversa, de la fenología se puede obtener secuencias relativas al clima y sobre todo al microclima cuando ni uno, ni otro se conocen debidamente.

En Ibi, estos últimos días de verano se caracterizan por la proximidad de las Fiestas. Otros indicadores no biológicos nos las anuncian: las banderas en los balcones, el castillo montado, el alumbrado extraordinario, las tribunas, el ambiente festivo general que se respira. La costumbre marca que en estos días muchos ibenses volvemos "al pueblo", tras el descanso veraniego en las "casetas". Es el momento de volver a la rutina.

Una vez pasen las Fiestas de Moros y Cristianos, los almendros habrán acabado de preparar su fruto para ser recolectado (en otras latitudes más bajas ya hace tiempo que se recogieron las almendras). Los membrillos están casi en su punto (una vez hice carne de membrillo, pero es mucho trabajo, así que haré como el año pasado: le daré los membrillos a mi cuñada para que la haga con la Termomix). Este año, por falta de riego, las granadas no están muy gordas, pero servirán para hacer esa ensalada con escarola y ajos tiernos fritos que tanto nos gusta en mi casa. Y pronto cortaré algunos de esos racimos de uva moscatel de exquisito sabor que están acabando de madurar al sol.

Habrá llegado el otoño, se adelantarán los relojes y los ocres y morados inundarán nuestros campos y bosques, momentos nuevamente idóneos para fotografiar las plantas.


5 comentarios:

Santi dijo...

A mi l'estació que més m'agrada és la tardor. És, amb molt, l'estació amb el colorit més variat, amb els contrastos més vistosos, amb l'olor més espectacular.

A més tenim la sort que en part de les nostres serres hi ha vivint cervos d'uns anys a esta part, i és ara quan comencen la seua època de zel, i la sonora brama omplirà les normalment tranquil·les vessants.

També és la millor època per a recol·lectar, a banda de fruits silvestres, bolets. Els robellons o esclatasancs, els bolets de card, els bolets de xop... menjars de déus que tenim la sort de poder disfrutar si l'estació és propícia.

És, sens dubte, l'estació més donada a poder disfrutar d'este meravellós entorn que tenim la sort de conservar en un estat prou acceptable, que sobreïx vida i contrastos per tots els racons.

Toni dijo...

Bonitas fotos Basseta.

Rosa dijo...

Santi tiene razón: tenemos la suerte de vivir en uno de los mejores lugares de la tierra.

Mathilde dijo...

La naturaleza es muy sabia, se encarga de todo. Los frutos almacenan los rayos solares en verano y de esa forma podemos consumir energía en invierno, cuando el sol apenas hace su aparición.

Anónimo dijo...

Os recomiendo la película titulada "El sol del membrillo", de Victor Erice, una maravillosa unión de cine y pintura.

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