miércoles, 7 de septiembre de 2011

Comprar, tirar, comprar

El título de la entrada de hoy es el mismo que el de un documental (una producción de Media 3.14 y Article Z, de Francia, en coproducción con Arte France, TVE y Televisió de Catalunya), que se pasó por TV española hace pocos meses y que es una de las cuatro producciones españolas seleccionadas por la 25 edición de los Prix Europa, que se entregarán en el transcurso de una gala el próximo 29 de octubre en la ciudad de Berlín.

Seguramente a todos nos ha pasado alguna vez: se nos estropea un aparato electrónico (por ejemplo, una impresora) y en el servicio técnico nos dicen que se puede reparar, pero que saldrá más barato comprar una nueva. Se os queda cara de tontos ¿cómo es posible?

Pero lo más grave no es eso, lo más grave es comprobar que algunas empresas multinacionales ya fabrican sus productos pensando en dotarlos de un tiempo de duración limitado, de una vida útil inferior a la que tecnológicamente es posible. Es decir, están fabricados para no durar. Es lo que se ha venido a denomiar la "obsolescencia programada".

El documental "Comprar, tirar, comprar", basándose en una cuidadosa investigación de más de tres años, y utilizando imágenes históricas poco conocidas, revela la fascinante historia de la obsolescencia programada desde sus orígenes en 1920 hasta casos actuales que afectan a productos electrónicos como nuestros iPods e impresoras. En 1928, en una influyente publicación de EE.UU. ya se decía lo siguiente: "un artículo que no se desgasta es una tragedia para los negocios".

No es el primer galardón que recibe la obra. El pasado mes de julio, la ATV le otorgó el premio al Mejor Documental. También recibió la Mención Especial del Jurado del Festival Internacional de Cine de Medio Ambiente, FICMA 2011; el premio al Mejor Documental de Ciencia y Tecnología del Festival Internacional de Guangzhou (China); y el reciente Premio al Mejor Documental del SCINEMA Festival of Science Film (Australia).

En You Tube está completo, aunque dividido en 4 partes. Os dejo la primera y, más abajo, los enlaces a las otras tres partes.


Parte 2: http://www.youtube.com/watch?v=5WjuKIjmGvU
Parte 3: http://www.youtube.com/watch?v=FMpCiWvPvxY
Parte 4: http://www.youtube.com/watch?v=OY2MgqB6TM0

10 comentarios:

Anónimo dijo...

Un destello brillante en la noche del falso progreso.

Vicente dijo...

Es un documental muy interesante, yo lo vi en la tele. Lo de las bombillas es acojonante.

Anónimo dijo...

Es la ley de la selva, el consumidor lleva la peor parte

Rubén dijo...

Para mi, la frase mas significativa es: "Quien crea que un modelo de crecimiento infinito es sostenible en un mundo de recursos finitos o es tonto o es economista ... y todos somos economistas". Da miedo pensar en las dimensiones del problema y en la dimensión de las soluciones que tendríamos que aplicar.

Rosa dijo...

Me recuerda mucho la película "El hombre del traje blanco" ¿la has visto?

JM.G dijo...

Yo vi el documental y te quedas con la boca abierta... la cantidad de cosas que se desechan practicamente nuevas y de como lo manipulan para que no dure mucho.
¿ que se puede hacer ? ¡ pues nada ! así es la sociedad y así seguirá hasta que definitivamente nos quedemos sin recursos...

Claudio dijo...

Lo peor de todo es que creamos que necesitamos renovar las cosas cuando todavía son útiles.

El mercado nunca ha sido tan extenso como ahora, que somos más de seis mil millones de potenciales consumidores. Sin embargo, parece que no es suficiente para la voracidad y la locura de los objetivos de crecimento con los que hace tiempo se mide el éxito de las empresas y de sus dirigentes.

Los avances en el mundo de la investigación son muy rápidos, pero su puesta en práctica es mucho más lenta debido a que, de no ser así, no se podría exprimir la rentabilidad económica de esos mismos avances.

La aceleración en que no hallamos inmersos nos lleva a hacernos creer que, si no tenemos el último modelo, seremos menos felices o más tontos.

Y yo pregunto: la felicidad y la tontería, ¿no van casi siempre de la mano?

Anónimo dijo...

Muy bueno ... ¿quien permite que estas cosas pasen?

Ibero dijo...

En lo que a la informática respecta, es obvio que el hardware tiene una vida útil que se puede ampliar o reducir haciendo ingeniería, pero, ¿qué papel juega el software en todo esto? ¿Es posible forzar la obsolescencia a través del software? ¿Es posible aliviarla?

Uno más dijo...

Este es el auténtico derroche del sistema, y a medida que esto ocurre, en beneficio expreso de las grandes corporaciones, los escasos recursos del planeta se agotan y el medio ambiente se ve afectado por montañas de residuos que deterioran la calidad de vida. Es la gran paradoja del actual capitalista que permite a las empresas producir y vender productos diseñados para fallar en un plazo breve, solo para mantener al sistema artificialmente a flote, con una idea de falso crecimiento mientras el medio ambiente y los consumidores son los grandes perjudicados.

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