miércoles, 13 de julio de 2011

La casa donde yo nací

Hace unos días, al pasar por el Carrer Conill, me sorprendió ver la casa de la esquina al Carreró de les Animes completamente derribada y, de repente, me invadió un profundo sentimiento de tristeza: en esa casa nací hace casi 52 veranos y viví los primeros años de mi vida, compartiendo el espacio con mis abuelos paternos.

Se trataba de la casa típica de un pueblo en el que todavía predominaba una economía agraria. De hecho, mi padre era labrador de profesión y no empezó a trabajar en la fábrica Payá hasta después de nacer yo. La casa tenía su entrada principal por el Carrer Conill y una trasera que daba directamente a la ribera del Riu de les Caixes, seco en la mayor parte del año aunque, cuando había alguna tormenta fuerte, bajaba lleno y su cauce ocupaba todo lo que ahora es la avenida de su mismo nombre (por cuyo subsuelo se construyó el cauce soterrado).

Como decía, la casa donde nací tenía su cuadra, donde se guardaba la mula y el carro, y su corral, donde mis abuelos criaban gallinas y conejos. Según parece, en aquel mismo corral habia un pozo de nieve antiguamente (en esta web aparece identificado). En la primera planta vivían mis abuelos, con estancias que recuerdo espaciosas (pero que no lo podían ser tanto) y me parece ver la mesa en la que mi abuela pastaba para hacer pan, coca de flare, coca d'oli, sequillos, pastisets, torronets y muchas otras especialidades típicas. En la segunda planta estaba nuestro modesto hogar, con una pequeña cocina y un aseo que cosistia en un un pequeño lavabo y un agujero que hacía de retrete. En la parte superior estaba la pallisa, donde se guardaba hierba seca y paja para alimentar a los animales en invierto.

Recuerdo que aquella casa era como una auténtica explotación económica familiar, mitad rural mitad urbana, dentro de un pequeño ecosistema de artesanos y pequeños negocios que nos rodeaba: Pujalte, el distribuidor de petróleo a granel, la fábrica de hielo del tío Hermeregildo, el horno de pan de Cotorra (ahora Mariel), una fontanería, una tienda de muebles (primera ubicación de Muebles Verdú) y el taller de reparación de bicicletas de Carlots.

Pero apenas recuerdo mucho más, mi memoria es borrosa. Marché a vivir a la Glorieta de España con apenas 5 años y aunque seguí entrando y saliendo de aquella casa en mis habituales visitas a mi abuela y a mi tia, no consiguo recordar más detalles. Quizás mi hermana, que era algo mayor, sea capaz de contar algo más.

El paso del tiempo y el abandono habían castigado su estructura y mi primo, actual propietario, tuvo que tomar la dolorosa decisión de demolerla. No se lo reprocho en absoluto, pero para mi es como si me hubiesen arrancado un pedazo de carne.

10 comentarios:

Anónimo dijo...

Al leer esta noche tu blog, siento igualmente ese pesar que comentas, es como si realmente te arrebataran un trozo de tu trayecto vital, empiezas a ser un rompecabezas ya incompleto.
Yo vine a Ibi, con solo dos años, hace pues muchos, casi ya una historia..., una vez fui a mi pueblo y quise enseñar a mis hijos (entonces pequeños), el cortijo donde nací, en el que jugueteaba los veranos, y aquella labor volví a oler la siembra del estío, todos los aromas se me hacían perceptibles en aquel bello paisaje que empezaba a ser de antaño, de hecho la casa prácticamente no existía, pero aun asi yo la imaginaba tal cual era. En ese éxtasis, y sacándome casi a trompicones de ese sueño, oí que mis hijos decían...”bueno papa, nos vamos ya...”, era una urgencia de cansancio y desespero para ellos. En el aquel momento comprendí, que yo ya no era de allí, tampoco sería absolutamente de aquí, me tocaría pues vagar siempre entre dos tierras, dos culturas, dos formas casi de ver la vida y el mundo.
Volví otra vez a ir nuevamente, y observe que de aquella casa no existían ni migajas, algo se rompió definitivamente. Me queda pues, entre tu pesar y el mío, la frase que ahora te regalo y me regalo...., la que decía Natalie Wood en Esplendor en la Hierba, casi al final.....” Aunque mis ojos ya no puedan ver ese puro destello, que me deslumbraba. Aunque ya nada pueda devolver la hora del esplendor en la hierba, de la gloria en las flores, no hay que afligirse. Porque la belleza siempre perdura en el recuerdo. (William Wordsworth)

Angel dijo...

El pueblo terminaba allí, en la ribera del rio. Al otro lado solo había campo.

Selector de noticias dijo...

Un empleado de Forever avala la versión contra Camps

El informático de la empresa de los trajes asegura que le obligaron a manipular la contabilidad

¿Cómo nos chulean las eléctricas? Gran estafa

Descripción clara y sucinta por parte de Antonio Morales, Alcalde de Agüimes, de como nos están estafando las empresas eléctricas en España.

Anónimo dijo...

La vida en los pueblos ha cambiado radicalmente ... dicen que es el progreso y el desarrollo ... ¿seguro?

Vicente dijo...

Podría tratarse de una metáfora: nuestro mundo conocido se derrumba a nuestro alrededor. Es el sentimiento que tenemos cuando vemos las fotos familiares en blanco y negro.

Raul Sosa dijo...

Diez años no son nada…..

A pocos meses de cumplir una década en que llegamos a Ibi, mas asustados que nunca, ya comienzo a notar cambios, para ti estos cambios se multiplicaran por miles ya que tienes la suerte de estar viviendo en el lugar donde naciste, pero es lo que hay El Progreso.
El fin de semana pasado asistí a las 24hs de futbol sala, en las cuales y por primera vez jugaban mis dos hijos varones en el mismo equipo y que por acontecimientos que nos sucedieron en estos últimos meses nos sentimos emocionados y fuimos toda la familia a verlos, y recordaba algunas ediciones de estas 24 hs y me llene de tristeza ya que faltaba aquella alegría y movimiento que hasta hace poco teníamos.
No sé si será político el tema pero no nos estará faltando algún proyecto que involucre temas de estilo de vida interno de nuestro pueblo, ya que me da la impresión que en estos últimos años nos hemos dedicado a lavarle la cara a un pueblo físicamente pero nos estamos dejando de lado la parte que afecta al bienestar interno del mismo. Que con habitantes como tú y muchos más que están viendo un pueblo que casi no se reconoce.
Nivelemos la balanza para que ese equilibrio que debe existir entre infraestructuras, bienestar y aire a pueblo pueda ser posible.

No venga a tasarme el campo
con ojos de forastero,
porque no es como aparenta, sino,
como yo siento.
Su cinto no tiene plata...
ni pa pagar tantos recuerdos.

J Larralde

Disfrutemos de nuestros hijos y respetemos a nuestros mayores.

Anónimo dijo...

Hola

http://www.youtube.com/watch?v=2mqflL3bK5s

Amigo anonimo, yo siento lo mismo que tu, me alegro de no estar solo en este asunto,a mi me sucedio algo parecido, seguro que seremos muchos mas,

KIF

mari dijo...

He llegit l'entrada ràpidament i, sense ni temps a pensar, vaig a posar-te el primer que m'ha vingut al cap.
Es veritat que teniem una explotació econòmica familiar que anava encara més enllà del que dius. Recorda que la mare era modista i de les bones, que cosia uns tratges de novia preciosos i tot el que les novies necessitaven a més (abrigs,tratge de segon, bates noves, devantals...) a banda de tota la nostra roba. Per si fora poc, posava una cadira a la porta amb les mostres del que donava la collita, per vendre,i ho pesava en una basculeta que tenia damunt d'una tauleta en l'entrada de la casa: bajoquetes verdes, tomaques...).
Si parlem dels voltants, altres negocis em venen al cap: el quiosco de Cristobal (on en mona ens venia els cigarros per unitats, per exemple), ta tendeta del costat del cine, que també tenia un carro (recorde que venien codonys, on s'ha vist?), però per damuant de tot i el més important per a mi, el cine. Ja saps com d'important és el cine per a mi, potser tinga a vore que l'auelo d'Amparito em deixava entrar gratis si anava a l'última sessió, i jo anava quasi a diari i algunes películes les veia tots els dies que les feien, que solia ser dissabte i dilluns o diumenge i dilluns... En fi... ho deixe, perquè si pose en marxa la màquina del temps poden eixir molts records d'esta memòria minvant que tinc... i, potser alguna que altra llàgrima.

Anónimo dijo...

Entiendo muy bien lo que te ocurre, es lo mismo que le pasa a mi padre cuando vamos al pueblo, cada verano le falta una o varias referencias visuales y se lamenta de ello.

pepe dijo...

Algunos se nota que van poco al pueblo, yo en cambio no pierdo ninguna referencia porque suelo ir con bastante frecuencia.Hace pocos días estuve en la puerta de la que fue mi casa hasta los tres años. Era la casa de mis padres, que mi madre había heredado de mi abuela, la vendimos hace pocos años a una familia inglesa y lo que es la parte exterior la han conservado prácticamente como estaba antes. Así que aunque ya no sea mi casa, me alegra de verla y recordar que allí nací yo y mis cuatro hermanos.

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