martes, 22 de febrero de 2011

1848, 2011: las revueltas del hambre

"La penuria alimentaria se dejó sentir desde la primavera. Se disparó el precio del trigo en todos los países: en Francia, el hectolitro que valía 17,15 francos subió a 39,75 francos e incluso a 43 francos a finales de año... La crisis de subsistencias se tradujo pronto en desórdenes populares..." Así describía la situación agrícola europea entre 1847 y 1848 el historiador Charles Pouthas. Algunas semanas después, toda Europa se inflamaba y se hundía el orden absolutista instaurado por el Congreso de Viena. Originado en Italia, el viento de la revuelta llega a Francia, luego Viena, todo el imperio austro-húngaro y pronto los estados alemanes e incluso Suiza. Entre febrero y marzo de 1848, la monarquía francesa se derrumba con la abdicación de Luis Felipe, Metternich abandona el poder en Viena, Alemania se dota en Francfort de un primer parlamento…

Siempre y cuando todo lo demás no varíe, esa primavera de los pueblos se asemeja al "invierno árabe" que hoy vivimos, con la misma propagación revolucionaria de Túnez a Egipto, a Yemen, a Jordania… Cierto que no había en 1848 ni Internet ni Facebook, pero la información circulaba ya muy rápida: la noticia de la caída de Luis Felipe hace caer a Metternich, igual que la de Ben Alí hace tambalearse a Mubarak. Pero, en los dos casos, el papel que desempeñan las crisis agrícolas y el alza de los precios alimentarios es impresionante.

La Europa continental se encontraba en 1848 lejos de cualquier autosuficiencia agrícola. Para alimentar a las ciudades, hacía falta importar grano de América y de Rusia, y la única arma de la que disponían los gobiernos era la de los derechos aduaneros, que encarecían aún más los precios al consumo. La primera chispa que inflamó Europa a fines de 1847 fue desde luego de origen agrícola.

La situación del mundo árabe en 2011 es algo comparable. De Marruecos al Golfo Arábigo-Pérsico, se trata de una de las principales regiones importadoras del planeta, ya se trate de cereales (10 millones de toneladas para Egipto, 5 millones para Argelia e Irán, 3 para Marruecos e Irak ; 7 millones de toneladas de cebada para Arabia Saudita, etc.), de azúcar, de aceites, aves de corral o carne de vacuno. La mayor parte de estos estados, con la excepción de Marruecos, han abdicado de toda forma de política agrícola y dependen de las importaciones para el suministro de sus ciudades. Con un poco de petróleo se puede, desde luego, comprar trigo, aceite o azúcar. Pero, mal anticipada, el alza de los precios agrícolas mundiales del segundo semestre de 2010 se ha traducido en tensiones en el plano de los consumidores. No ha habido verdaderamente “motines de hambre” sino manifestaciones contra la carestía de la vida.

Como en 1848, el descontento social y político ha hecho el resto. Naturalmente, la situación varía dependiendo de que un país pueda o no pagar sus importaciones con el maná petrolero: los dos eslabones más débiles – Túnez y Egipto – carecen de petróleo, mientras que en Argel, Trípoli, Riad o el Golfo, los gobiernos lo intentan todo para mantener a las plebes urbanas con su pan cotidiano. Es una manera ciega de comprar futuro, pero así es como han procedido siempre las monarquías que envejecen.

En 1848, el zar salvaba al imperio austriaco, Prusia se imponía en Alemania y Luis Napoleón comenzaba ya a horadar la República. Deseemos a este invierno árabe una mejor terminación, pero recordemos una vez más la lección agrícola que golpea al mundo 160 años más tarde.

El texto es de Philippe Chalmin, profesor de la Université Paris-Dauphine, es uno de los mayores especialistas mundiales en materias primas alimentarias. Anualmente coordina la publicación del informe Cyclope (Ciclos y orientaciones de productos e intercambios) sobre los mercados mundiales. Es fundador y animador desde 2000 del Club Ulysse, uno de los principales foros de economistas franceses.

Este artículo fue publicado el pasado 14 de febrero en Le Monde y la traducción es de Lucas Antón para SinPermiso


Compartir

15 comentarios:

Garita dijo...

Dice la tele que sólo hoy ha habido 250 muertos como mínimo, que hay mercenarios pagados para disparar contra la población civil. Se están bombardeando casas y causando una gran masacre. No hablamos de petróleo, hablamos de vidas inocentes. Este dictador está loco y los países occidentales se limitan a declaraciones suaves.

Anónimo dijo...

Pronto saldrá el pepero de turno relacionando a ZP con Gadafi, ya lo verás.

Santi dijo...

Estoy totalmente de acuerdo con el paralelismo. Las revueltas del mundo árabe tiene mucho más que ver con la alta tasa de paro, y por consiguiente del hambre, que con las ansias de libertad de prensa o democracia.

Para pensar en las libertades sociales primero se ha de tener el estómago satisfecho, porque de lo contrario en lo primero que piensas es en comer.

Rosa dijo...

Es posible que los aviones y helicópteros con los que están masacrando a la gente en Bengasi y otras ciudades libias son de fabricación europea.

Selector de noticias dijo...

Gadafi se muestra tras la masacre sólo para decir que está en Trípoli

El esperado discurso tras la masacre a su pueblo, se queda en 20 segundos en los que dice que está en Trípoli "y no en Venezuela, contrariamente a lo que afirman las emisoras de los perros".

Suspender el GP de Bahréin, la mejor opción

Organización, pilotos y equipos esperan reubicar la carrera quizá en noviembre

Vicente dijo...

El hambre puede mover multitudes. A falta de multiplicación de panes y peces, los árabes tienen el encarecimiento del precio del barril de petróleo, o sea, una cosa por la otra.

Anónimo dijo...

Gadafi, morir matando http://bit.ly/eUBotc vía @RGAlmazan

Antònia Pons Valldosera dijo...

Si la noticia dice "En Libia está muriendo gente", los europeos piensan "pobres personas". Si la noticia reza "El suministro de energía está en peligro", respondemos "¡hay que hacer algo!

Raul Sosa dijo...

Tú no decides por mí…..

Los cambios en el mundo siempre se consiguen por medio de movimientos populares, la persona, el ser humano, con hambre con sed de justicia, con sed de igualdad, el saberse en inferioridad de condiciones comparados con otras latitudes y si a esto le sumamos las riquezas que fueron generando los gobernantes gracias al sufrimiento de los pueblos, a todo esto lo puedes llamar: Penurias, hambre, desasosiego, falta de esperanza, pero yo lo nombraría como CLAMOR DE JUSTICIA
Hay nuevas generaciones que vieron pasar parte de su vida de forma anormal-normal, si, no se lo que hay detrás de la valla pero lo que veo aquí es normal. Pero con un mundo cada vez mas comunicado es muy difícil mantener un aislamiento en la educación de las personas, y de esto se nutre esta nueva generación que ya harta de vivir como les dicen prefieren morir por un cambio. Este ciclo que ya se vivió, como bien dice la entrada, nos deja una explosión en los sentimientos de las personas que entienden que no se puede vivir a expensas de lo que dicte una forma de gobierno o lo que es peor una secta familiar.
Pero si pasa dentro de cada hogar!, nuestro hijos se van formando a la sombra de nuestra forma de vivir, pero llega ese momento que se abren al mundo exterior y comienzan a forjar su personalidad, es ahí donde entendemos que son seres unipersonales y lo único que hemos hecho nosotros como padres es guiarles en las decisiones que pueden llegar a ser buenas o malas según nuestra experiencia.
La diferencia en nuestro caso y de los gobiernos democráticos es que formamos basados en la libertad y en estos países dictatoriales ese derecho solo se reserva para algunos.

Ayudemos a lograr un mundo justo, pero para todos

Si te embriagas de rabia o de amargura,
y te pesan los párpados de dudas,
allí mismo, en el fondo de tu pena
hallarás mi comprensión desnuda,
y en la mano caliente que te brindo
no estará la recíproca esperando,
pero sí mi corazón abierto,
junto al tuyo con ansias palpitando.

No desmayes, y alcánzame tu copa,
a esa pena le faltan muchas cosas:
la madura respuesta que da el tiempo
y la fuerza de lucha bondadosa.
J Larralde

Anónimo dijo...

Hace unos días nos informaba la prensa económica de que los precios mundiales de los alimentos están alcanzando niveles peligrosos y amenazan a decenas de millones de personas pobres de todo el mundo.

¿No estaremos a las puertas de la "Revolución de los Hambrientos"?

NICO dijo...

Lo que está claro es que toda sociedad tiene un nivel de aguante. Ese nivel llega un momento en que, por una o varias circunstancias combinadas, se rebosa y la gente sale a la calle a pedir cambios aún a riesgo de su vida, dependiendo de lo cafre que sea el sátrapa de turno. En Libia, el sátrapa es de la peor especie, y así va el reguero de muertos. Pero como tiene petróleo por un tubo, naciones unidas, la comunidad europea y todos esos carísimos organismos que mantenemos, haciendo el "dontancredo" y mirando para otro lado. Lo que está claro es que todo el norte de África está viviendo su particular cambio y que es imparable. Y aunque algunos incrédulos no lo ven posible, algún día también llegará a China.

Maulet dijo...

Gadafi diu que les manifestacions són de "jóvenes que han tomado drogas y que han atacado comisarias y cuarteles".

A França ens criden "vaguistes", a Espanya som "antisistema", i a Líbia "drogadictes". Què passa? Com més al sud és la manifestació, més ofensiva és la qualificació.

Mathilde dijo...

“Tuve hambre y formasteis un comité para investigar mi hambre. Me quedé sin techo y llenásteis un informe con mi desgracia. Enfermé y mantuvísteis un seminario sobre la situación de los desamparados. Investigásteis todos los aspectos de mi desdicha y todavía tengo hambre, estoy sin techo y enfermo”.

Anónimo dijo...

Y el precio del petróleo no para de subir.

Vicent dijo...

La falta d'accés als aliments bàsics pot donar ales al poble més oprimit per a rebel·lar-se contra les elits que permeten aquestes situacions i que es lucren amb elles.

Related Posts with Thumbnails

Blog Rank

Twingly BlogRank

Contador de visitantes

Lo último publicado en blogs ibenses

È