jueves, 25 de junio de 2009

Los "productos Klenex"

La crisis económica, los cambios climáticos, el grado de explotación salvaje de los recursos del planeta, los flujos migratorios en condiciones infrahumanas, la producción creciente de desperdicios y la contaminación y toxicidad asociada que comporta la gestión que se hace de los residuos (incineración, soterramiento en grandes vertederos, ...) están proclamando con altavoz la NO-sostenibilidad del modelo actual, un modelo basado en productos que ya son diseñados para usar y lanzar, que llamamos "productos Kleenex" (como los denominó hace años Carlos Fuentes).

Hace unos 50 años practicábamos una economía muy diferente. Utilizaré como referente de contrapunto la generación de desperdicios domésticos, su composición y la gestión y aprovechamiento que se hacía. La mayoría de los desperdicios estaba integrados por lo que hoy llamamos materia orgánica: cortezas y pieles de frutas y verduras, huesos, espinas, y de vez en cuando, una cucurucho de papel de diario que se había empleado por envolver el pescado, una hoja de papel encerado de la carnicería y alguna lata de sardinas o atún.

La gestión que se hacía de los desperdicios era la siguiente:

- La mejor basura orgánica se utilizaba por alimentar el ganado (hoy, en algunos mercados, aún se recogen las hojas de col, lechuga, frutas tocadas, como alimento para los animales de granja).

- El resto de la basura se aprovechaba por hacer estiércol y abonar el campos de cultivo.
Una gestión basada en el aprovechamiento inteligente de los recursos que seguía un ciclo cerrado sostenible.

En cambio, la mayoría de la basura doméstica que generamos hoy en día no es orgánica. En casa, podemos observar como el volumen de basura inorgánica es del orden de 4 a 5 veces superior al volumen de la orgánica. Es decir, la mayoría de las cosas que entran en nuestros hogares o son desperdicios (cajas, bolsas, botellas de un solo uso, envolturas de productos alimentarios y de limpieza, ...) o están pensadas por ser descartadas lo antes posible (las ollas, las cazuelas y las sartenes antiadherentes, tan pronto pierden la película de material antiadherente son arrojadas a la basura).

He comprobado personalmente con mis alumnos que resulta muy didáctico observar el cubo de la basura de un establecimiento de restauración, de esos que utilizan vasos platos, cucharas, tenedoras y cuchillos de un solo uso (Burguer King, McDonalds, Starbuck café).

Actualmente, la gestión de los desperdicios se fundamenta en el derroche de los recursos:

- La incineración: como resultado de la combustión de materia orgánica se liberan dioxinas, unas toxinas bioacumulativas, mutágenas y cancerígenas.

- El soterramiento en grandes vertederos provoca, como resultado de la descomposición de los materiales que se arrojan, contaminación del aire por emisión de gases y contaminación de las aguas del subsuelo que utilizamos para el consumo humano.

- El reciclaje del plástico, del vidrio y del papel, todos ellos productos de un solo uso, es muy reducido y consume grandes cantidades de energía y materias primas. Por ofrecer un contrapunto, muchos recordarán que, no hace tanto, íbamos a comprar bebidas con la botella vacía por canjearla o entregábamos las botellas vacías al trapero a cambio de objetos de menaje.

- Los residuos que son susceptibles de recogida selectiva, algo que practicamos en un grado casi testimonial, son separados en origen, pero y después, ¿qué hacemos con ellos?

¿¿¿Qué nos está pasando??? Annie Leonard nos explica, magistralmente, cuál es el “quid” de la cuestión a su vídeo “The story of Stuff”, en castellano, en inglés y disponible con subtítulos en varias lenguas.

14 comentarios:

Basurero dijo...

Si se aprovechase un 10 por ciento de lo que tiramos podríamos salir de la crisis en cuestión de un año.

Toni dijo...

La OCDE afirma por cada tonelada de residuos generados en los procesos de uso y consumo, previamente se han producido cinco toneladas de desperdicios en su fabricación y veinte toneladas de desechos en la extracción de las materias primas.

Además del derroche que supone producirlos, al desprendernos de ellos siguen los problemas, pues los residuos desprenden sustancias tóxicas que contaminan el aire y las aguas subterráneas. Deshacerse de toda esta basura es complejo y requiere una solución urgente para poner freno a la contaminación medioambiental. Además, este problema tiene dimensiones y consecuencias diferentes en los países más pobres del mundo.

En los países pobres los sistemas de recogida y reciclado de desechos son bastante menos sofisticados, miles de hombres, mujeres y niños trabajan diariamente como recolectores de basura. Su labor consiste en escarbar entre los vertederos con un gancho, en condiciones claramente insalubres.

¿Acaso queremos acabar así?

Santi dijo...

Todo esto es producto de la economía capitalista. Los artículos de usar y tirar son más rentables para el ciclo económico a corto plazo, pues la necesidad del consumo es estable y mantenida en el tiempo.

¿todo esto mejora la calidad de vida? aparentemente sí... si no se hace un análisis detallado de lo que implica esta filosofía de consumo. Todo parte de una premisa falsa: ilimitados recursos. El precio de las materias primas sube (petróleo, cobre, por ejemplo, están en espiral de incremento de precios) porque ya escasean. Aquí es común oír noticias sobre robos de cable en urbanizaciones (sin ir más lejos, en la zona de ocio de Ibi sucedió...) y cada vez será más frecuente el tema, habida cuenta de los precios que alcanzarán las materias primas.

Consecuencia de este sistema, a largo plazo es insostenible por dos motivos: los recursos son limitados y los desechos tan grandes que se convierten en el mayor problema de la sociedad.

Alternativas.... las hay y se plantéan, pero ¿a gran escala son realizables?

Lo que está claro es que vamos abocados a una crisis mucho más grande que la que estamos viviendo, motivada por dos hechos que ya son incuestionables: el acceso al agua potable y el acceso a las materias primas básicas.

De cómo la sociedad sepa asumir los retos que se nos plantean y sepa tranformarse depende algo tan manido como real: el futuro. Mi generación es la primera en Europa que no ha sufrido una guerra ni las consecuencias de ésta, esperemos que sigamos sin conocerla y que sepamos hacer la revolución (entiendase como cambio social, no como disturbios y lucha) de una forma civilizada.

Claudio dijo...

Abundando en lo que dice Santi, me gustaría compartir con todos el estudio realizado por Gabriel Tobar García en forma de animación, sobre el factor exponencial de la falta de recursos motivada por el crecimiento imparable de la población y de los desechos que producimos. Es muy interesante y didáctico.

Selector de noticias dijo...

El Actimel de Susana Griso: no es magia ni ciencia, sino estafa

Recientemente hemos tenido ocasión de padecer intensivamente un anuncio de un producto lácteo patrocinado con la imagen de la célebre presentadora en el que se nos explicaban sus bondades de forma tan agresiva como falaz. En él, Susana Griso afirmaba de entrada el efecto inmunitario del yogur en cuestión, y nos instaba a contemplar la demostración de su efecto porque, decía, “para creer hay que ver” dando paso a una animación en la que aparecía ...

Vicente dijo...

Las recientes mediciones de concentración de CO2 en la atmósfera coinciden en resaltar que quedan apenas siete años y medio para estabilizar la situación y reducir las concentraciones de gases invernadero por debajo de niveles que "no supongan disparar mecanismos de retroalimentación que hagan el calentamiento global imparable".

Según informa la organización Globalízate en un comunicado, los niveles se están acercando al punto de no retorno de 450 partes por millón (ppm) donde el calentamiento será ya "incontrolable", esto es, que aunque el hombre comenzara a reducir sus emisiones la concentración del gas invernadero seguirá subiendo. Concretamente, la NOAA apunta que el nivel del gas invernadero alcanza las 391 ppm, mientras que el Norwegian Polar Institute habla de 397 ppm.

En este sentido, el documento, publicado esta semana en la revista "Science", revela que el nivel de dióxido de CO2 actual es el más alto desde hace 2,1 millones de años y no desde hace 400.000 años como se venía asegurando hasta el momento. El estudio también podría descartar la teoría de que la causa de la caída de los niveles de CO2 han sido las glaciaciones terrestres.

El incremento de los gases invernaderos se debe a la quema de combustibles fósiles y a la deforestación. "El dióxido de carbono es absorbido por el mar y las plantas en la fotosíntesis, devolviendo oxígeno y creando las estructuras biológicas de los árboles y plantas, pero el aumento por la actividad humana es superior a la capacidad de absorción de la biosfera", señala el documento.

Por otro lado, en el océano la absorción está alcanzando su límite y está provocando la acidificación de los océanos, según alerta la asociación Globalízate. Asimismo, también aclara que el principal efecto de este fenómeno es el vapor de agua, aunque éste tiene grandes variaciones espaciales y temporales dependiendo de la zona.

Iberut dijo...

Imagino que los de IU son de una clase especial de personas que no generan basura, que no contaminan, etc. mientras que los demás somos todos unos marranos.

Mathilde dijo...

Vaya, vaya, ... Claudio. Has localizado un documento que ví hace mucho tiempo y que luego he buscado en vano.

Me acuerdo porque me quedé con la explicación que se hace a la "función exponencial". Algo que crece al 5 % anual tarda 14 años en doblarse (para cuyos cálculos hay que partir del logaritmo natural de 2, que es 70 aproximadamente).

El fin del mundo, aritméticamente demostrado ...

Bueno, que está muy bien explicado, que es un documento de suma utilidad y que lo voy a utilizar en mis clases del año que viene.

Anónimo dijo...

UNOS DATOS:

1 CV = 735 W, es decir, 1 automóvil moderno = 100 CV = 73.500 W = 60 aparatos domésticos de aire acondicionado a toda pastilla. Si uno decide ir a tomar unas tapitas a algún sitio que esté, entre la ida y la vuelta, a una hora de camino es como si hubiese dejado el aire acondicionado de casa puesto, sin pararlo, durante dos o tres días.

pepe dijo...

El capital basa su éxito en el consumismo desenfrenado, a costa de lo que sea. Si tenemos que agotar los recursos, se agotan, si tenemos que cargarnos el planeta nos lo cargamos. Aquí lo que importa es ganar dinero fácil sin importar las consecuencias que ello conlleva. Todo lo demás se explica por sí solo.
No tiene punto de comparación lo de hace cincuenta años con lo que ocurre hoy.No solo porque los consumidores ibamos con nuestras botellas a comprar el vino ó la gaseosa.
Es que antes no habia el nivel de consumo que hay hoy, ni la oferta de productos que hoy nos meten como imprescindibles para que "piquemos" y consumamos, aunque la mayoria de ellos no sirvan para nada.
Los medios, sobre todo la televisión, son muy agresivos con la publicidad engañosa y dañina, que intenta darnos el bienestar , la felicidad, la libertad etc. A cambio de reventarnos a trabajar y entramparnos para que los de siempre engorden, económicamente hablado.
Esta es la dura y cruda realidad del mundo que nos ha tocado vivir.
Esta crisis es un aviso de todo esto y desde luego las consecuencias que vendrán después ya las podemos imaginar.

Javi dijo...

Estoy completamente de acuerdo con todo lo que exponéis, incluso creo recordar el ejemplo que se explicaba en un colegio de Elche, en el que un profesor explicaba a sus alumnos que para cada botella de agua de 0.5L se consumian aproximadamente 4L en el proceso de fabricación. Pero aunque le pese a alguien, no estoy de acuerdo en que no podemos hacer nada. En eso le daré la razón al Sr. Iberut, No se puede lanzar la piedra y esconder la mano. Antes de hablar en global pensar individualmente que puedes hacer. Por mucho que vivamos en una economia Capitalista, dentro de esa economía hay muchas subeconomías y cada uno escoge la que quiere y puede. Ahora, si que es verdad que es mas comodo gastar, consumir y quejarse de que no podemos hacer nada, que la culpa es de la sociedad para limpiar nuestra conciencia.

Anónimo dijo...

Claudio si es verdad lo del vídeo nos quedan dos siestas y por otra parte, algo para reflexionar,en este pueblo el medio de vida depende muy mucho del petróleo y nos puede jugar una mala pasada en poco tiempo o vamos cambiando de sistema para ganarnos la vida o estamos abocados a quedar como los pueblos que se hicieron en almeria para las películas de oeste.

Basseta dijo...

Ya se que no viene muy a cuento del tema tratado por Mathilde, pero voy a copiar y pegar el texto que ha redactado mi compañero Javier, de "Moscas en la sopa" con el título: "Otro día para apuntar en el calendario de la ignominia"

Si. Apunten este día. El Congreso de los diputados, con los votos del PSOE, PP, CIU y PNV, acaba de echar por el suelo el principio de justicia universal, limitándolo para que sólo pueda perseguir casos de genocidio y lesa humanidad “cuando existan víctimas de nacionalidad española, se contraste algún vínculo de conexión relevante con España o los presuntos responsables se encuentren en territorio español“.

Los intereses económicos, geoestratégicos y diplomáticos por encima de la justicia y los derechos humanos. El paletismo de este gobierno de derechas, junto a la derecha española, acaba de un plumazo con el sueño de conseguir que los asesinos y genocidas que campan por el mundo rindan cuentas ante los tribunales.

Hala… ya pueden los amigos socialistas justificarse en nacionalismos y patrias, pasaportes y fronteras. El caso es que este gobierno se ha bajado los pantalones ante los halcones, no vaya a ser que un día tengamos algún conflicto diplomático con algún Rumsfeld cualquiera y la liemos parda.

Vaya viaje. De aquél Zapatero que no se levantaba ante banderas manchadas de sangre a este no sólo hay años, sino un viraje ideológico de 180 grados. Para este viaje, que nos asuste un Rajoy, al menos podríamos llamarle de todo sin complejos.

No nos falles, decían… jo!!. Todavía resuena…

Mathilde dijo...

La justicia en España limita al norte con las torturas de Guantánamo, al sur con los campos de refugiados del pueblo saharaui, al este con los bombardeos con fósforo blanco sobre los civiles de Gaza y al oeste con el Chile de Pinochet, el de la picana y las mujeres violadas por perros. Nuestra nueva justicia es ahora cómplice de estos crímenes: mirará hacia otro lado porque así lo aprobó hace unas horas el Congreso de los Diputados. Al fin llegó el consenso: el PSOE y el PP –junto con la derecha nacionalista– votaron un recorte a la justicia universal que acaba con el molesto concepto, tan simpático cuando juzga a tiranos de países pobres, tan incómodo cuando husmea en las cloacas de las potencias amigas. Universal, para el Congreso, es algo así como el mapamundi de Bilbao y significa que haya un español entre las víctimas. El universo se reduce a España y poco más. Cosas del hecho planetario.

Con esta reforma, el Congreso da la espalda a las víctimas, pero también a los acuerdos internacionales que ha firmado España en los últimos años: el Convenio contra el Genocidio, la Convención contra la Tortura o la de Ginebra, entre otros. La justicia universal no fue un invento del díscolo Garzón sino consecuencia de una sentencia del Tribunal Supremo –ratificada después por el Constitucional– sobre el genocidio en Guatemala, que estableció que estos acuerdos estaban para cumplirlos. Ayer fue un día de luto porque la injusticia no conoce fronteras y hay determinados crímenes que no atentan contra un pueblo sino contra toda la civilización. La injusticia ha ganado terreno. Desde hace unas horas, los derechos humanos en España son sólo para los humanos con pasaporte español.

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