lunes, 22 de junio de 2009

12 hombres sin piedad

El fin de semana pasado ha sido intenso para los ibenses. Había actividades para todos los gustos: las 24 Horas Deportivas, Fiestas del barrio de la Ciudad Deportiva, actividades en el Museo del Juguete, concentración de vehículos antiguos del domingo por la mañana, en fin, para no aburrirse.

Estuve en varios lugares e hice muchas fotografías, pero a la hora de seleccionar algo relevante para iniciar esta semana, me quedo con la obra de teatro “12 hombres sin piedad” (escrita por el estadounidense Reginald Rose en 1953), puesta en escena por el grupo local “Ni pa hui ni pa demá” el pasado sábado día 13 y el 20.

En mi decisión han influido muchos factores: se trata de un grupo local, todos aficionados, que se atrevieron a pasar de los sainetes festeros al teatro con mayúsculas; se trata de una obra magistral, que tuve la suerte de ver en TV cuando tenía 14 años y se me quedó grabada; la temática sigue siendo de máxima actualidad. Un jurado popular se enfrenta a la tarea de decidir un veredicto de culpabilidad que puede llevar al acusado a la cámara de gas. Unos ya tienen la decisión tomada de forma irreflexiva, otros tienen prisa por terminar, pero ... uno de ellos quiere hacerles pensar.

En la obra “12 hombres sin piedad” se pueden analizar diferentes aspectos. El primero de ellos es la diferencia entre la toma de decisiones públicas y privadas. En una votación pública influye la presión del grupo, ya que la gente tiende a votar lo que apoya la mayoría, por miedo al rechazo de la opinión externa, como se aprecia en la primera votación del Jurado. Sin embargo, en las votaciones privadas hay más libertad al momento de tomar la decisión (aunque la presión grupal sigue influyendo en menor grado), como se aprecia en la secuencia de la votación secreta.

Algunas de las presiones externas que sufre el grupo en la película determinan la toma de decisiones, como por ejemplo el calor, que incomoda a la gente tratando de concentrarse; y, sobre todo, las situaciones particulares de algunos miembros del Jurado, que anteponen sus prejuicios personales al análisis objetivo.

Otro factor es la influencia de la proximidad y la simpatía en la extensión de la opinión minoritaria. En la obra podemos ver cómo estos aspectos incitan a pensar de manera similar a quienes nos rodean. Por último, se nos plantea el dilema respecto a si la toma de decisiones es un proceso racional (jurado nº 8) o irracional (jurados nº 3, 7 o 10).

Creo no exagerar si digo que la representación estuvo francamente bien en general. Doce personajes muy definidos representados por otros tantos actores, algunos de los cuales tenía un protagonismo relevante. Por ejemplo, Emilio J. Mariel como Jurado nº 3 (un tipo fuerte, rudo y testarudo hasta caer en lo sádico, malhumorado, no le gusta escuchar otra opinión distinta a la de él, está acostumbrado a imponer su forma de pensar sin importar las consecuencias), o Juan Miguel Salvador como Jurado nº 8 (callado y analítico, siempre tratando de ver el otro lado de la moneda, de valores arraigados, cree firmemente en la justicia, el único que rompe la unanimidad inicial), o Rafael Palacios como Jurado nº 10 (un hombre amargado y molesto con la vida, racista e intolerante, solo valora su vida y no respeta credo, sexo o edad, es un hombre frustrado que sabe que nunca será un hombre importante, por lo que se desquita con los más débiles).

Mi más sincera enhorabuena al grupo en general y, muy especialmente, a su director Claudio Vicedo Giner, por el extraordinario trabajo realizado.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Unos mejor que otros, pero bien en general.

Jesús dijo...

Yo me sorprendí mucho con Rafael Palacios. Estaba completamente metido en el papel. Era el único que no parecía un actor. Enhorabuena.

Claudio dijo...

En mi nombre y en el del grupo "Ni pa hui ni pa demá", doy las gracias a todos los que tuvieron la amabilidad de agradecernos son sus aplausos el trabajo de todo un año.
Ha sido una experiencia muy positiva, ya que hemos tenido que sortear muchos obstáculos organizativos en los ensayos por ser muchos actores, siempre en escena y sin descansos.

Nuestro deseo es que esto sea el comienzo de una nueva etapa del grupo, hacia el reto de representar obras de calidad, que lleven al espectador a reflexionar además de pasar un buen rato.

A todo el pueblo, gracias.

Y a tí, Basseta, por tus comentarios en esta bitácora.

Vicente dijo...

Un grupo local llena dos sábados seguidos el teatro de la casa de cultura, sin ser grátis. Esto merece una reflexión para los programadores de actos culturales "de importación" que pocas veces consiguen llenar el aforo. Si se estimulara el trabajo de grupos locales quizás nos llevaríamos alguna sorpresa, y luego los de Ibi pueden actuar en Castalla o en Villena, y viceversa.

Anónimo dijo...

Impresionante la representacion por su dificultad.Enhorabuena a todos y gracias por vuestro esfuerzo.
La verdad que fui casi de milagro, pues es una pena que no se le de la suficiente publicidad a estos acontecimientos, pues yo me entere dos dias antes de la primera representacion porque me encontre con Juanito (Cotorra)y me lo comento pero no sabida nada.

Santi dijo...

Yo viví bastante de cerca los comienzos de este grupo por su vinculación (y la mía) al colegio Salesianos. ¡Mi más enhorabuena y mi más sincera felicitación por su éxito!

Porque resido fuera de Ibi no es fácil que pueda acudir a estas representaciones, pero anteriormente les he visto otras y son un grupo muy digno, y si como bien decís están dando un salto de calidad tanto en las obras que representan como en la calidad de sus representaciones, estarán dejando ya el listón muy alto, les será difícil superarse.

En cuanto a la reflexión de Vicente, mira... Ibi es muy particular para la cultura, "su" cultura la apoya más o menos bien (me refiero al apoyo y los espectadores que tienen los grupos locales, bien sea en el teatro, en la danza o en la música), pero es que creo que se funciona más por ir a ver a fulano o mengano que por interés propiamente dicho en la cultura y el espectáculo. Vamos, que mucha gente acude por el morbillo de ver a su vecino como actúa, y no porque le guste el teatro.

He estado en representaciones en la casa de la cultura y éramos los cuatro gatos de siempre... menos cuando actuaba Font Viva o la banda Musical, entonces el aforo completo y los asiduos al gallinero o directamente sin entrada.

Pienso que el apoyo a la cultura local está muy bien, pero también hay que beber de otras fuentes que no sean las de Ibi.

Mari dijo...

Jo també pense que la representació va ser digníssima. És una obra important i amb molta dificultat, més tenint en compte que són actors amateurs i alguns pense que era la suea primera vegada.

També vull destacar el treball de Rafa Palacios i de Mariel, però no puc oblidar la direcció. Muntar una obra amb tants persontges, només homes (per la meua experiència en el tema, sé que és més difícil trobar homes que dones per a estes coses) és un acte de valentia i vull donar la més sincera enhorabona a tots: als 12 més el funcionari, als encarregats de l'escenografia, el cartell, el so...

Omplir dos voltes l'auditori de la Casa de la Cultura és molt significatiu, perquè la primera potser per ciriositat, però si no haguera agradat la veu es corre i el segon dia no va ningú.

És veritat que en tots els pobles la gent va a vore als seus i del treball fet per grups d'altres pobles fa menys cas a no ser que siguen famosos. Pareix una cosa inevitable, però si es potència als grups locals va creant-se costum o necessitat i una cosa porta l'altra... poc a poc s'adquirix el gust per la cultura i la capacitat de disfrutar de l'espectacle pel propi espectacle.

Claudio i companyia: ací tenim bons actors pa hui i pa demà. Moltes gràcies.

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