viernes, 13 de marzo de 2009

Silbando espero ...

Humphrey Bogart: "¿Por qué has hecho eso?".
Lauren Bacall: "Sólo quería saber si me iba a gustar".
Humphrey Bogart: "¿Y te ha gustado?".
Lauren Bacall: "No lo he decidido aún".
Humphrey Bogart: "Y eso".
Lauren Bacall: "Ya sabes que conmigo no tienes que actuar, Steve. No tienes que decir nada, ni tampoco hacer nada. Nada absolutamente. O quizás solo silbar. Porque sabes cómo silbar, ¿no Steve?. Tan solo tienes que juntar los labios y ... soplar".

(Dialogo en "Tener y no tener", 1944, dirigida por Howard Hawks con guión de W. Faulkner)

El silbido es una de las formas más simples de comunicación que conozco. En algunos lugares ha llegado a convertirse casi en un dialecto, como ocurre con el ancestral silbo gomero de las Islas Canarias. Y en Internet hay páginas que donde nos enseñarán a silbar.

El acto de silbar es universal, como tararear o lalalear, útil para mandar mensajes directos y sencillos, especialmente para aquellas personas parcas en palabras. En el fútbol, se oyen pitadas, igual que en los conciertos, sea para aprobar (silbidos acompañados de aplausos) o censurar (silbidos con abucheos).

De muy niño escuchaba silbar a una tía mía y me hacía mucha gracia, tanta que acabé pidiéndole que me enseñase. Desde entonces utilizo el silbido como parte de mi lenguaje, como mucha gente, para demostrar sorpresa, o desagrado, o definir un movimiento, o llamar al orden, o simplemente mandar un piropo. Para algunos es una falta de educación, pero me encanta silbar. Silbo al escuchar una canción en la radio, o porque estoy alegre, o porque me invade la tristeza.

Pero mi habilidad para emitir silbidos sonoros es muy limitada, muy lejos de la de algunos amigos míos, que son capaces de lanzar un sonido verdaderamente estridente que rebota en los tímpanos, o la de aquellos vaqueros de las películas del Oeste americano que arreaban las reses por las praderas, o los silbidos de “El Zorro” llamando a su caballo. Hasta un androide como R2D2 lo hacía mejor que yo en Star Wars, con unos silbidos que desquiciaban a C3PO.

Y hablando del séptimo arte, recuerdo al sátirico Harpo Marx que silbaba y se le entendía como si hablase. También a un silbante Burt Lancaster en “El halcón y la flecha”. Y cuentan que Charles Chaplin componía la música de sus películas silbando la melodía al maestro David Raksin, que transcribía las notas a la partitura.

Hubo una época en la que un gran número de canciones iban acompañadas por silbidos, pero a excepción de la relativamente reciente "Don't Worry, Be Happy ", de Boby McFerrin, cada vez se usa menos este recurso. Pero en la red hay vídeos donde se puede apreciar la verdadera magnitud del talento de algunos silbadores, como Geert Chatrou, campeón del 2005, dando un concierto en Eindhoven, Holanda. O el caso de Ron McCroby, el mejor silbador de Jazz del Mundo actuando en un programa de televisión.

Aquí en España, hace unos meses nos dejaba Joan Baptista Humet a quien le debemos, entre otras muchas canciones, una inspirada composición titulada “Clara”, dedicada en su día por el músico catalán a una amiga que había sucumbido a las redes de la droga. Sea por la temática, sea por lo artístico, el caso es que el tema caló allá por los años 80 en nuestro país, quizás también porque incluía una parte silbada que casi todos hemos imitado alguna vez. Os dejo con este vídeo en recuerdo de este gran compositor. Buen fin de semana.



9 comentarios:

Seguidor dijo...

¿Lo de "silbando espero" va con segundas?

Anónimo dijo...

Ya sé a qué te refieres con lo de esperar. Hoy han salido otros pagos incorrectos a amigos. Bueno concretamente a la que podría ser la próxima concejal de Deportes, Isabel Roelas. Será cuestión de esperar para saber cómo acaba todo esto.

Anónimo dijo...

Impresionante las escalas y los matices que son capaces de encadenar. Y encima se ahorran la funda del instrumento.

Mathilde dijo...

Cada día es menos habitual encontrarse a gente silbando alegremente por la calle, pero por contra cada vez es más frecuente cruzarse con alguien que camina enchufado a un MP3, practicando una suerte de autismo auditivo, o, peor aún, empeñados en compartir a la fuerza con la gente de su entorno la música hortera que sale de sus tonos de móvil. Debe ser cosa del progreso.

Toni dijo...

¡Chufla, chufla, como no te apartes tú!, le dice el mañico montado en su burro sobre la vía, al tren que le viene por su espalda pidiéndole paso.

Anónimo dijo...

Don Juan Bosco, luego hecho Santo y fundador de los Salesianos, preguntó a un joven que se había colado en la primera parroquia que le correspondió como destino ¿Sabes silbar?. Era una época de gran pobreza, en los inicios de la revolución industrial y donde mucho joven malvivía en las calles. El muchacho se llamaba Bartolome Garelli (si mal no recuerdo) y se había colado, al parecer, para sustraer algunas monedas del cepillo de la iglesia con las que saciar su hambre. Juan Bosco no le riñó, ni le pegó, consiguió arrancar una sonrisa y un sonoro "síí" con su pregunta "¿Sabes silbar?. GArelli se convirtió en el primer muchacho alumno de lo que luego sería gran familia salesiana. Es una historia que recuerdo y que me evoca buenos recuerdos de mi infancia en los Salesianos. Y que en estos días de tanto jaleo en nuestra vida municipal, no puedo por menos que evocar ante el tema que nos planteas hoy en tu blog. Por cierto, gran tema de Joan Baptiste Humet. A mí me gustaba especialmente el de "HAY QUE VIVIR".

Vicente dijo...

Los políticos ibenses del Partido Popular lanzan su último disco, donde "dan el cante". En el anverso, un Concejal de Urbanismo con restos de ladrillos en las manos. En el reverso, un bote caducado de promesas electorales. En el interior, un vinilo rayado.

Concejal gobernante dijo...

Aquí en Ibi los únicos silbidos que se escuchan son los de la derecha haciéndose los locos mirando al cielo y los de las balas mediáticas que cada vez pasan más cerca de los jerifaltes del PP. Por cierto, ¿dónde he puesto mi chaleco antibalas?

Amigos para siempre dijo...

Mesa de firmas a la puerta del Congreso.

Ciudadano: Sr. Diputado, ¿desea firmar esta hoja pidiendo que se aclaren los casos de corrupción política?

Diputado: No Gracias.

Ciudadano: ¿Lo firmaría por 10 €?

Diputado: ¿Cuánto dice?

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