miércoles, 21 de enero de 2009

No hace falta correr tanto

En Cataluña se ha generado una interesante polémica a raíz de haberse implantado hace unos días un sistema de velocidad variable, que limita a los conductores a ir entre 40 y 80 kilómetros por hora en función de congestiones, accidentes, clima y contaminación. La medida ya ha sido refrendada por el Presidente Montilla y puesta en práctica en el área metropolitana de Barcelona.

Los promotores, con ICV al frente, se quejan de que los medios de comunicación fieles a los principales intereses económicos del país, y algún profesional pagado con dinero público, critiquen la medida. Mayor sorpresa se han llevado venido cuando buena parte de los alcaldes metropolitanos (todos del PSC) cuestionan la medida y la aplicación de la velocidad variable. ¿Por qué?

Seguramente hay de todo. Un poco de posible sentido común, y mucho de populismo. Hay alcaldes del PP que plantean estudiar la posibilidad de que se puedan superar los 80 por la noche, cuando hay menos tránsito. Aparentemente es una propuesta de sentida común pero si tenemos en cuenta que la diferencia de tiempo de ir a 100 o a 80 es de 9 segundos por kilómetro, tenemos que en un trayecto de 10 km emplearíamos únicamente entre 90 segundos más.

El experimento catalán, que por otra parte viene ya rodado en países como Reino Unido, se toma como prueba de fuego de lo que podría ser un sistema perfectamente extrapolable a otras áreas metropolitanas del país. Por eso, quizá sea conveniente comprender cómo funciona y qué implicaciones tiene. La primera finalidad del sistema es aumentar la seguridad y los datos lo avalan: durante 2008, la siniestralidad en la totalidad de las vías catalanas se redujo en un 14% y en la llamada “zona 80” (en la que existe una limitación desde primeros de 2008), la reducción fue de un 40%.

Pero la medida de los 80 tiene otras finalidades, como reducir la contaminación, y los coches contaminan igual de día que de noche. Además la Unión Europea obliga a cumplir unos umbrales máximos de contaminación según los cuales en un año no se puede superar la media de 40 µgr de óxido de nitrógeno por kilómetro cuadrado y de 20 µgr/m3 de partículas en suspensión (PM10). Según distintas fuentes, en muchos municipios del área metropolitana de Barcelona están entre ¡¡50 y 65 µgr de óxido de nitrógeno por metro!!

El dióxido de nitrógeno (NO2) es un gas irritante, tóxico en altas concentraciones, que interviene en la formación de otros contaminantes, como el ozono troposférico. Las PM10 son pequeñas partículas sólidas respirables (con un diámetro inferior a las 10 micras) que penetran a través de las vías respiratorias hasta los pulmones. La exposición a los niveles actuales de contaminación atmosférica provocada por el ser humano origina una amplia gama de efectos perjudiciales para la salud, incluyendo enfermedades, principalmente respiratorias, y la muerte prematura.

Los promotores de la medida de los 80 recuerdan que han ayudado a que haya:
- 150 accidentes menos
- Reducción del 40% de las víctimas mortales y heridos
- Reducción de la congestión entre el 5 y 7 % aproximadamente
- Tránsito más fluido y pacificado
- Reducción de los consumos entre un 8 y un 12%
- Reducción de la contaminación atmosférica por corredores viarios entre un 7 y un 11%

¿Vale la pena perder todo esto por 9 míseros segundos por kilómetro?

10 comentarios:

Soci RACC dijo...

Lo que se hizo en Barcelona fue implantar una limitación genérica de 80 kilómetros por hora. Fue el RACC el que propuso que los límites fuesen variables en función de la situación del tráfico, el estado de la carretera en cada momento determinado y las condiciones medioambientales, con un sistema parecido al que ya funciona en algunas ciudades holandesas, basado en señales electrónicas que cambian en relación a dichas variables.

Anónimo dijo...

Mientras criminalizar la velocidad siga siendo rentable para el Estado, la situación no mejorará.

Santi dijo...

Claro que saldrá el Sr.Aznar y dirá aquello de: ¿y quién eres tu para decirme a mi a qué velocidad tengo que conducir?

Mira, lo de la velocidad y el tiempo es una cuestión que yo siempre me he planteado. Podríamos justificar el correr con el no llegar tarde, pero, ¿y si probamos a salir antes? pues no hace falta correr. En cuanto al tiempo de ahorro por ir más deprisa, en un trayecto de 1000 kms. a 100 por hora tardarás 10 horas en recorrerlo (siempre que no pares para nada) Si vas a 120 kms por hora, ahorrarás 1 hora y 30 minutos, pero como vas más tensionado porque vas más deprisa, no disfrutas igual del paisaje, encima consumes más combustible y contaminas más.

Este tipo de medidas, por innovadoras, suelen producir rechazo en la población. Pero su eficacia está más que demostrada, y aunque solamente sea por una vida que haya salvado, sin más consideraciones, ya vale la pena.

Iberut dijo...

Verá usted señor Santi, yo pienso que si se conduce a 100 km/h en quinta velocidad se emitirán menos emisiones que si se circula en cuarta marcha a 80 km/h (el coche va menos revolucionado en el primer caso respecto al segundo y, por lo tanto, contamina menos). Por otra parte, creo que conducir a menor velocidad implica mayor fatiga y, por tanto, disminución en la atención del conductor, lo que afecta de forma negativa a la seguridad.

ordago13 dijo...

pero eso parece muy dificil de aplicar quien lo decide y en que momento¡¡
en madrid:

para mi seria lo mejor que peatonalizaran mas zonas del centro, tipo la zona preciados, de echo casi todo el centro.
que hiceran una normativa pàra que se alquilaran los edificios del centro baratos a estudiantes extranjeros y 3 edad.
solo permitiria que aparacaran en el centro carga y descarga y residentes.
Esto haria que el comercio del centro se revitalizara,
que mas gente viviera en el centro
que habria menos atascos en el centro
por lo que habria mucho mas turismo.


no se es lo que hay que hacer pero nadie lo hace.


republica libertaria de las tortugas

ahorrar sin contaminar dijo...

En un cursillo sobre técnicas para reducir el consumo de gasolina en los coches y por consiguiente contaminar menos, se nos explicó que los coches que se fabrican ahora pueden ir perfectamente en 5ª cuando alcanzan los 50 km/h, con lo que a menos revoluciones, menor consumo y menos contaminación.

Al aplicar esas técnicas he podido comprobar como mi consumo ha bajado casi un 20%, eso me alegra mucho. Es verdad que cuesta arriba no puedo correr mucho, pero me compensa en el bolsillo.

Sería bueno que el Ayuntamiento de Ibi organizara cursos de ese tipo con lo que ayudaría a todos en estos momentos en que cualquier ahorro por pequeño que sea es mucho.

Vicente dijo...

Se puede circular a 80 en 5ª marcha. Los modernos motores de inyección pueden ir en 5ª siempre que pasen de 2.000 revoluciones y eso en una autopista se consigue en medio minuto. Por otra parte no entiendo que conducir despacio implique mayor fatiga, sino todo lo contrario. Lo que este tipo de medidas demuestra es que nos fabrican, nos publicitan y nos venden coches con prestaciones que superan nuestras necesidades, pero es un negocio al que los fabricantes de automóviles no quieren renunciar.

Santi dijo...

Sr.Iberut, a la primera cuestión decirle que en ningún caso hemos hablado del cambio de marchas en estas reflexiones; aún así coincido con usted, se contamina más cuanto más revolucionado vaya el coche, por lo que lo aconsejable es circular con la marcha más larga posible. A la segunda cuestión, me parece que es una consideración personal suya. A mayor velocidad a más cosas tenemos que atender por unidad de tiempo, por lo que a mayor velocidad mayor atención hay que prestar a la conducción y antes nos fatigamos. De todas formas ya he dicho que toda medida que contribuya a salvar vidas, aunque sea una sola, ya vale la pena. Dos mil muertos en la carretera en un año son muchos muertos, se mire por donde se mire, hay que reducir esa cifra cuanto más mejor. Y desde luego estas medidas son más eficientes si los que las tenemos que acatar las interiorizamos

Claudio dijo...

El asunto de la velocidad es totalmente psicológico. Hace cincuenta o sesenta años, ir a 100 km/h. era una temeridad. Hace ciento cincuenta años, ir a 20 por hora podía producir trastornos y enfermedades, según la mitad de los científicos de la época.

He comprobado, con mucha satisfacción, que al bajar a Alicante, que está a casi 50 km. de Ibi, consumo mucho menos combustible si voy a 100 que si voy a 120, y vengo a tardar lo mismo, ya que una vez en Alicante, dependes del tráfico de la ciudad y de la disponibilidad de aparcamiento.

También estoy convencido de que estamos tan influidos por la competitividad, que no soportamos que "todo el mundo nos adelante".

Cada uno tiene sus propios motivos para reducir la velocidad. El mío es el ahorro, no sólo de combustible, sino de desgaste del coche (neumáticos, frenos, suspensiónes y el mismo motor). Pero lo cieto es que todos ganamos si reducimos la velocidad: seguridad viaria, contaminación, gastos médicos, etc.

No baséis vuestra hombría en la velocidad a la que circuláis. Es patético.

Anónimo dijo...

En relación las limitaciones de velocidad tengo que decir que siempre he pensado que hay gato encerrado. Reflexionando un poco y habiendo leído alguna de las muchas noticias que hablan del tema, creo que los tiros pueden ir por el afán recaudatorio de la administración. Ya se sabe, hoy en día se ha puesto de moda por parte de la clase política esgrimir el valor medioambiental para manipular al pueblo. Lo unico que tengo claro es que quien marca esas limitaciones en una carretera no la utiliza a menudo, porque de ser así creo que tomaria otras medidas

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