jueves, 15 de enero de 2009

"Mujer. Una geografía íntima" (de Natalie Angier)

En Reyes siempre cae algún libro. Después de muchas gestiones y búsquedas en librerías virtuales, mi pareja ha conseguido un ejemplar de un libro que pedí hace tiempo. Se trata de un libro escrito en el año 2000 por la ganadora del premio Pulitzer Natalie Angier y que lleva por título "Mujer. Una geografía íntima".

Esta obra constituye una minuciosa investigación en la que afloran todo tipo de datos fascinantes acerca de las mujeres, desde el ámbito de cuerpo hasta el de su comportamiento, desde el punto de vista de la literatura, la historia, la medicina, el arte o la ciencia. ¿Cuál es la finalidad del orgasmo? ¿Por qué las mujeres se emperejilan más para otras mujeres que para los hombres? ¿La leche materna es más fascinante de lo que parece? ¿Y los senos, por qué son como son?

Una radiografía del cuerpo, la mente y el alma de la mujer, tan erudita y exhaustiva que, tras su lectura, cambia la forma en la que se observa a las féminas. Por ejemplo, ¿sabíais que el ser humano es femenino por naturaleza y que el sexo masculino nació derivativamente del femenino? El hombre, en genérico, debería llamarse mujer, pues el hombre no es más que una mutación de la mujer.

La primera parte del libro es un recorrido por el cuerpo femenino, de lo más pequeño, como el óvulo, a lo más grande, como los senos o el enigmático clítoris. Esta primera parte se hace un poco más pesada en algunos tramos, sobre todo en los que hay demasiados detalles técnicos, que pueden desalentar a los no iniciados en biología. Pero Angier recurre a su mejor sentido del humor para hacer llevadera la mayoría de la carga. Sin embargo, la segunda parte gana en interés, la orientada a desvelar los matices del comportamiento de las mujeres: los altibajos emocionales de la menstruación, los motores del amor, los desencadenantes de los celos y demás.
Como la propia Angier admite en su prólogo, este libro interesará a hombres y mujeres, pero su tono, sus llamadas a la complicidad, su ironía, toda su carga de profundidad está dirigida específicamente a las mujeres, a las que no dudará en llamar en más de una ocasión como “hermanas”. Pero no creáis que Natalie Angier usa este libro como alegato feminista, tal y como han aprovechado otras investigadoras como Louann Brizendine con su "El cerebro femenino". Angier se vanagloria de su sexo, pero en ningún momento lanzará indirectas al sexo contrario. Angier en candorosa y humilde; Brizendine es una arpía.

Como muestra de la enjundia que se infiltra en cada página de este libro, sólo basta con repasar los títulos de algunos capítulos: Decodificando el óvulo; Ventosas y Cuernos, el útero prodigio; Histeria de masas; Agua bendita, la leche materna; Nada como la mala fama, madres, abuelas y otras grandes damas; Aullidos de lobo y sonrisas de hiena, la testosterona y la mujer; De hógamos y otros sinsentidos, la psicología evolucionista en el diván.

El libro está descatalogado por la editorial, así que espero que pronto lo reediten.

Hay otras razones obvias por las que el cerebro de una niña puede decidir que centrar la atención en la apariencia es la vía más rápida hacia el poder. Hay demasiadas revistas de belleza, muchas más de las que había cuando yo era una niña prepubescente, hacia 1970. (Entonces ya había demasiadas). En los supermercados hay cajas de salida sin golosinas para padres que no quieren que sus hijos se pongan a berrear por una chocolatina mientras esperan en la cola para pagar. ¿Dónde están las cajas sin revistas para mujeres? ¿Dónde están las cajas para escapar del fascismo de la Cara? Cualquier chica sensata y observadora acaba llegando a la conclusión de que su aspecto es muy importante, de que puede controlar su rostro, igual que controla su cuerpo, mediante el maquillaje, un adecuado régimen de cuidados faciales, un análisis de sus rasgos, y manteniéndose siempre en guardia y pensando sobre ello. No es extraño que una chica pierda su confianza. Si es lista, sabe que es una tontería obsesionarse con la apariencia y acabar desilusionada y deprimida. ¿Para eso aprendió a leer, a hablar un español pasable y a hacer cuentas? Pero aunque sea lista, ha observado la ubicua Cara y conoce su asombroso poder; y quiere ese poder. Una chica quiere conocer los posibles poderes, y todo indica que un cuerpo controlado y una cara bonita prácticamente garantizan una feminidad poderosa.

Más información: Ficha en Iberlibro

14 comentarios:

Anónimo dijo...

En muchas civilizaciones se ha puesto en tela de juicio la condición humana de la mujer. Se ha usado y abusado de ellas como si fueran simples objetos. En algunas culturas los machos no pensaban en la mujer como si fuera una criatura humana.

En el Concilio de Mâcon (S. IV) la jerarquía discutió incluso si las mujeres tenían alma y por apenas unos votos se decidió que la tenían.

A lo largo de la historia se ha insistido en la inferioridad de la mujer, y había quien afirmada que el cerebro femenino era más pequeño que el del hombre.

Durante la Edad Media, los teólogos (por supuesto, todos del género masculino) se plantearon si las mujeres eran realmente seres humanos o había que equipararlas a los animales superiores (caballos, perros, ...).

¿Hacen falta libros como éstos? Pues seguro, porque hasta las propias mujeres han llegado a aceptar este tipo de actitudes.

Vicente dijo...

Leyendo el párrafo final recuerdo que hace unos años, en una entrevista que se le hacía a una famosa actriz cuyo nombre no recuerdo, ella declaraba que tanto para el cine como para la TV "si no eres flaca no existes". Es una frase dura que muestra lo presionadas ue pueden llegar a sentirse algunas personas a causa de la obsesión por la delgadez. Pero cuando se trata de actrices, cuyos cuerpos van a ajercer una influencia definitiva en los jóvenes espectadores, estamos ante un problema de salud pública. La obsesión enfermiza por la belleza y la delgadez son un producto de la globalización y del consumo irrefrenable, y las mujeres deberían rebelarse contra esta tiranía de nuestros tiempos.

MiguelRuiz dijo...

La mujer, ese gran misterio de la naturaleza...

Iberut dijo...

Es que no te aclaras ... ayer echando chispas de dos mujeres y hoy con libritos feministas. ¿Sabes lo que te digo? que el PP de Ibi ha demostrado su apuesta por la mujer poniendo a gobernar a unas cuantas en lugares de responsabilidad, lo que nunca había pasado en Ibi, lo cual prueba que los progres hablais y nosotros hacemos.

Anónimo dijo...

Cuando la mujer pide ensalada de frutas para dos ¿perfecciona el pecado original?

Toni dijo...

La noticia quema: El mufti de Arabia Saudí, máxima autoridad religiosa del país, acaba de emitir una fatua que permite (permitir es un eufemismo, la palabra exacta sería imponer) el matrimonio de niñas de 10 años de edad. El tal mufti (me acordaré de él en mis oraciones) explica el porqué: dice que la decisión es “justa” para las mujeres, al contrario de la fatua anterior, que establecía en 15 años la edad mínima para el matrimonio, cosa que Abdelaziz Al Sheji (ese es su nombre) consideraba “injusto”. Acerca de las razones de este “justo” y de este “injusto”, ni una palabra, ni siquiera se nos dice si las niñas de 10 años fueron consultadas. Es cierto que la democracia brilla por su ausencia en Arabia Saudí, pero, en un asunto de tanto melindre, podría haberse abierto una excepción. En fin, los pedófilos pueden estar contentos: la pederastia es legal Arabia Saudí.
Otras noticias que queman. En Irán fueron lapidados dos hombres por adulterio, en Pakistán cinco mujeres fueron enterradas vivas por querer casarse por lo civil con hombres que ellas habían elegido… Aquí me quedo. No aguanto más.

Palestina resiste dijo...

Las mujeres también dan ejemplo: en Canadá, ocho mujeres judías fueron arrestadas el martes después de protagonizar una sentada en el consulado de Israel en Toronto. Las mujeres fueron esposadas, arrestadas y retenidas en una camioneta policial antes de ser liberadas.

Una activista dijo: “Israel se atribuye la representación de los judíos del mundo entero, pero estas atrocidades no se están perpetrando en nuestro nombre”.

Antiimperialista dijo...

No es mejor el Estado de cosas en cuanto igualdad jurídica del hombre y la mujer en el matrimonio. Su desigualdad legal, que hemos heredado de condiciones sociales anteriores, no es causa, sino efecto, de la opresión económica de la mujer. En el antiguo hogar comunista, que comprendía numerosas parejas conyugales con sus hijos, la dirección del hogar, confiada a las mujeres, era una industria socialmente tan necesaria como el cuidado de proporcionar los víveres, cuidado que se confió a los hombres. Las cosas cambiaron con la familia patriarcal y aún más con la familia individual monogámica. El gobierno del hogar perdió su carácter social. La sociedad ya no tuvo nada que ver con ello. El gobierno del hogar se transformó en servicio privado; la mujer se convirtió en la criada principal, sin tomar ya parte en la producción social. Sólo la gran industria de nuestros días le ha abierto de nuevo (aunque sólo a la proletaria) el camino de la producción social. Pero esto se ha hecho de tal suerte, que si la mujer cumple con sus deberes en el servicio privado de la familia, queda excluida del trabajo social y no puede ganar nada; y si quiere tomar parte en la gran industria social y ganar por su cuenta, le es imposible cumplir con los deberes de la familia. Lo mismo que en la fábrica, le acontece a la mujer en todas las ramas del trabajo, incluidas la medicina y la abogacía. La familia individual moderna se funda en la esclavitud franca o más o menos disimulada de la mujer, y la sociedad moderna es una masa cuyas moléculas son las familias individuales. Hoy, en la mayoría de los casos, el hombre tiene que ganar los medios de vida, que alimentar a la familia, por lo menos en las clases poseedoras; y esto le da una posición preponderante que no necesita ser privilegiada de un modo especial por la ley. El hombre es en la familia el burgués; la mujer representa en ella el proletario. Pero en el mundo industrial el carácter específico de la opresión económica que pesa sobre el proletariado no se manifiesta en todo su rigor sino una vez suprimidos todos los privilegios legales de la clase de los capitalistas y jurídicamente establecida la igualdad de las dos clases. La república democrática no suprime el antagonismo entre las dos clases; por el contrario, no hace más que suministrar el terreno en que se lleva a su término la lucha por resolver este antagonismo. Y, de igual modo, el carácter particular del predominio del hombre sobre la mujer en la familia moderna, así como la necesidad y la manera de establecer una igualdad social efectiva de ambos, no se manifestarán con toda nitidez sino cuando el hombre y la mujer tengan, según la ley, derechos absolutamente iguales. Entonces se verá que la manumisión de la mujer exige, como condición primera, la reincorporación de todo el sexo femenino a la industria social, lo que a su vez requiere que se suprima la familia individual como unidad económica de la sociedad.

(páginas 262 y 263, EL ORIGEN DE LA FAMILIA, LA PROPIEDAD PRIVADA Y EL ESTADO, Federico Engels, publicado en 1884).

José Vicente dijo...

Anuncis de televisió on s'inventen l'expressió "complejo de estrías" amb una xica de vint anys com a màxim exponent... discoteques on regalen un augment de pit per nadal...

El colmo de el capricho. I els mitjans de comunicació i les empreses, a traure profit d'eixe masclisme amagat i latent que perdura a les societats occidentals...

A Iberut... no més se m'ocorre comentar-li que, potser, el nombre de regidores del PP tinga que veure amb la LLEI D'IGUALTAT que va traure... qui va ser? Ah, sí! Ves per on! Un govern de "progres" (com diu ell), d'eixos que parlen i no actuen, del PSOE... paradoxes de la vida!

Anónimo dijo...

Tota la raó te José Vicente, ... alguns son "progres" a la força. De ser per ells seríen reaccionaris i ben a gust.

Santi dijo...

"El hombre, en genérico, debería llamarse mujer, pues el hombre no es más que una mutación de la mujer".
Perdona Mathilde, en muchas cosas puedo estar de acuerdo contigo, compartir tu punto de vista, pero la afirmación anterior es una soberana tontería, desde cualquier óptica; pero desde luego si afirmaciones como ésta te hacen sentir mejor o más mujer, pues tu misma, pero el argumento es, como poco, falso y solamente te puede llevar a un lado, la confrontación con el hombre.
¿Como reaccionas si te digo que como fisicamente los hombres somos más fuertes podemos afirmar que el hombre es superior a la mujer? Ni por un momento lo anterior son mis ideas, pero es que desde luego si las tuyas es reafirmarte con creencias del tipo "mutación de la mujer= hombre" mal vamos, y a lo único que te llevan es a confrontarte con los que no estén de acuerdo contigo. Entiendo que como mujer te guste reafirmarte y puedas pensar que "lo femenino" es superior a "lo masculino", pero no es por ese camino por donde deberian ir las ideas feministas

Lliris Picó dijo...

Mira que a estones em costa donar-li la raó a "mi Santi", perquè és un tossut i un categòric insuportable i la seua ironia, sovint, és difícil d'interpretar i el seu sarcasme encén amb foc de discusió el poc temps que la nostra peculiar família ens deixa per gaudir en parella. Tanmateix, avui, amarada pel fum de la seua cigarreta nocturna, l'escolte teoritzar sobre la seua peculiar forma de veure el feminisme, sobre la seua experiència com a parella d'una suposada "feminista raonable": aquesta servidora,i pense en els extrems. Em fa la sensació que les dones autoetiquetades com a feministes se senten amb l'obligació d'estacar-se a l'extrem contrati del masclisme i acaben ofegant-se en el mateix discurs que critiquen.
Llibres sobre la dona se n'han fet molts, jo també en recorde un d'aquells que "marquen": "Nuestros cuerpos, nuestras vidas", publicat l'any 2000 per l'editorial Plaza $Janés i d'un èxit reconegut. Crec, però, que les coses que diuen són bastant òbvies, teories que a hores d'ara haurien d'estar ja superades per evidents:el nostre cos, evidentment és nostre i nosaltres també dirigim la nostra vida. No fer-ho, seria una falta de responsabilitat intolerable.
El feminisme ven, en la mateixa mesura que ha venut sempre tot allò que té a veure amb la dona. No parle solament de la dona com a objecte publicitari. Les dones venem també com a objecte d'estudi científic, històric, literari... Penseu en el corrent de crítica especialitzat en la literatura de gènere... Nosaltres posem el preu. Nosaltres som qui decidim qui ens utilitza i qui ens manipula (dona o no) amb teoritzacions més o menys profitoses en un món en que potser ens convé buscar posicionaments conciliadors amb els nostres companys de vida per endreçar problemes i desgràcies que tenen ben poc a veure amb les discrepàncies de gènere, però que van fent grisejar el nostre entorn i van podrint-nos l'existència com a éssers humans cada dia un poc més...

Mathilde dijo...

Amigo Santi: Comparto muchas de tus ideas y si alguna no me gusta del todo, tampoco la califico de "tontería". La autora del libro defiende el uso genérico del término "mujer" para referirse a los humanos, ya que está demostrado científicamente que el hombre es una mutación.

Pero con independencia de que sea o no cierto lo de la mutación (doctores tiene la Iglesia), no deberías negarte rotundamente al uso del término genérico. Es decir, cuando nos referimos a la raza humana, siempre decimos "el hombre", el "primer hombre", la evolución "del hombre", utilizando el término "hombre" como genérico para ambos sexos.

Te aseguro que defender mis planteamientos feministas no me ha llevado nunca a enfrentarme con un hombre. Por otros motivos lo he hecho, y varias veces.

Concha Amorós dijo...

Mujer y Política, dos conceptos polémicos, sobre todo si van unidos. Hoy las mujeres estamos presentes en todos los ámbitos de participación social, pero no siempre ha sido así y aun estamos muy condicionadas por el llamado “Techo de Cristal” y por el papel tradicional que hemos desempeñado, durante siglos de sumisión y dependencia, en una sociedad de estructura patriarcal: el trabajo reproductivo, relegadas, por tanto, a desempeñar nuestra actividad en el ámbito de lo privado. Hace poco más de 100 años que empezó el movimiento feminista y desde entonces nuestra lucha por la equidad ha sido constante. Hombres y mujeres somos diferentes. El sexo (características biológicas, anatómicas/fisiológicas) nos diferencia y así lo entendemos. Lo que no aceptamos, son las diferencias inventadas por esa construcción social llamada género, que consiste en la designación de lo que se considera propio del hombre (masculino) y de la mujer (femenino) y nos asigna roles diferentes, atribuyendo a los hombres el derecho a decidir los derechos de las mujeres. Cabe analizar, desde la perspectiva de género, términos como “Política”, “Equidad”, “Feminismo”, “Sistema Patriarcal”. Frente a la visión paternalista de la Política como herramienta para gestionar necesidades, nosotras entendemos la Política como un instrumento para gestionar derechos. Frente al concepto de igualdad, nosotras planteamos el de equidad. Frente al Sistema Patriarcal, basado en la dominación, que origina la exclusión de las mujeres de los puestos de decisión y de poder, que genera relaciones bipolares, dicotómicas y jerárquicas, optamos por el feminismo, proyecto de emancipación que defiende la igualdad de derechos y constituye otra forma más justa y equitativa de entender el mundo, las estructuras sociales y las relaciones entre sexos.

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