lunes, 17 de noviembre de 2008

La defensa del sistema ante todo

Los ibenses hemos estado este fin de semana bastante distraídos con la Feria de Santa Cecilia, a la que una vez más se le puede poner un notable alto, porque está muy bien, pero se puede mejorar. Pero muchas personas han estado pendientes de importantes reuniones, como la cumbre del G-20 en Washington o la IX Asamblea de Izquierda Unida en Madrid.

Dejaré la segunda para posteriores días y me centraré en lo que ha ocurrido en EE.UU. donde, en palabras de Miguel RuízLos presidentes más lameculos han acudido a la cita del porculero de Bush, el presidente del país que provocó esta crisis”. De momento ya se ha logrado que los líderes mundiales y Zapatero trabajen en fin de semana. Por menos de esto Ulises pasó a la historia.

Por lo que he leído, ahora se dice que hay que crear más demanda, o sea, que nos gastemos el dinero que no tenemos. Obama ya anuncia que va a rebajar el impuesto sobre las ganancias de las empresas un 7%. Zapatero se quiere subir a ese carro y habla de estímulos fiscales, pero ... espero que “los estímulos fiscales” no sean sinónimo de “bajar impuestos”, ni el Impuesto de Sociedades ni el IRPF, pues eso son propuestas que ya lanzaba el PP desde antes de las últimas elecciones. Para este viaje no hacia falta alforjas.

Los líderes mundiales (expresión que cada me resulta más cuestionable) han acordado también reactivar el consumo. Suena bien, aunque habrá que ver cómo lo consigue Zapatero, porque en España el número de parados sigue en aumento, como consecuencia de una economía sin planificación que dependía del sector de la construcción.

El inicio del nuevo ejercicio fiscal está a la vuelta de la esquina y habrá que estar preparados para las "actualizaciones" en los recibos de la luz, en las tarifas de transportes públicos, de las comunicaciones, de los impuestos indirectos, etc, etc. (os recuerdo que en Ibi la Tasa por Recogida de la Basura aumentará un 15 %). Y si a ello añadimos a los banqueros abogando por abaratar el despido... miedo da lo que se nos puede venir encima el 1 de enero del 2009.

El mundo civilizado (lo que deja fuera a EE UU y a su representante), deberá decidir si se seguirá permitiendo que la Reserva Federal continúe ejerciendo de policía financiero (mirando hacia otro lado), mientras el FMI actúa como un asalariado de EE UU y no se atreve ni a ponerle una mísera multita. Y será muy interesante saber qué puede pasar cuando las calles se llenen de millones de parados y se agote el dinero para las prestaciones; qué va a quemar esa inmensa riada humana o a quién van a votar en las próximas europeas. A veces la historia demuestra que los poderosos pueden reunirse, pero que también lo hacen los pueblos encolerizados.

En fin, que no está muy clara la cosa de que esta cumbre vaya a servir de algo. A mí, como a mi compañero Miguel Ruiz, me huele en la nariz que se camina de forma decidida en pos de la mega-globalización, en un mercado mucho más grande que seguirá controlado por EE.UU. y del que los países más pobres seguirán siendo mucho más dependientes.

Lo que es alucinante es que todavía hay contertulios en algunas radios que, agarrados al neoliberalismo, tienen la santa desfachatez de seguir defendiendo la libertad total del raposo total en el gallinero total. En vez de meterse debajo de la cama y no salir en 4 meses, que es lo que harían si tuvieran vergüenza. Llevan 30 años predicando la libertad total de mercados financieros y aunque muchos sabíamos lo errados que estaban nos tocaba aguantarles, pero es que siguen erre que erre.

Desgraciadamente esta cumbre servirá de legitimación para que los países ricos recojan los juguetes rotos con los que EE.UU. jugó. ¿Y no sería mejor hacer un plan para depender menos de los norteamericanos?

Y muchos, yo entre ellos, seguimos preguntando lo mismo: ¿Dónde está el dinero?. La pasta. Físicamente... Porque en algún lado tiene que estar... Aunque algunos dicen que la pasta no existe, era artificial, y de ahí viene esta crisis.

14 comentarios:

Preguntón dijo...

Perdòn,pregunto: Esta reunión es para refundar o refundir el capitalismo ?

Anónimo dijo...

Los responsables del desastre se han reunido en una mesa.
¿Que falta para que el pueblo se entera que los políticos son los responsables?

Vicente dijo...

En la novela "El Gatopardo", escrita por Giuseppe Tomasi di Lampedusa entre finales de 1954 y 1957, se le ofrece al Príncipe Don Fabrizio la posibilidad de ser senador del nuevo Reino de Italia. Sin embargo, el Príncipe rechazará esta oferta, alegando que está demasiado ligado al antiguo régimen, dando como respuesta a Chevalley la famosa frase: "Algo debe cambiar para que todo siga igual".

La cumbre del G20 me parece el mayor ejercicio de "gatopardismo" de la reciente historia mundial.

Santi dijo...

Yo también pienso lo mismo al respecto de esta crisis, el dinero se ha convertido en un guarismo en un ordenador, en una entelequia incomprensible ni para los más versados, y que cuando al final hay que hechar mano del dinero real, éste no está por la sencilla razón de que las entelequias rara vez se convierten en algo tangible, real.

No hay que quitarle hierro a la crisis, pero igual hay más de catastrofismo vende periódicos que de otra cosa, y aunque los 200.000 parados de octubre sean algo real y tangible, también es muy posible que no vayamos hacia el caos y la destrucción total, como auguran algunos periodistas que más tienen de carroñeros que de otra cosa. De todas formas está claro que el liberalismo a ultranza no es lo mejor, pero coincidirás conmigo que el libre mercado ha acabado con más miserias que cualquier otro invento del ser humano, incluida la penicilina. Lo que hay que definir claramente son las reglas del juego y a los jugadores, acabar de una vez por todas con los paraisos fiscales y con las cuentas opacas al fisco, y a partir de estas premisas ir incluyendo por parte de los estados mecanismos correctores vía programas de integración social, de intervención en el tercer mundo, etc., etc., Pero no queramos empezar la revolución sin saber primero qué queremos después de ésta, o nos pasará como a los franceses, que huyendo de una monarquía absolutista y déspota cayeron en manos de un emperador sanguinario y belicoso.

Anónimo dijo...

Olvida Santi que el problema lo han generado los Bancos, los cuales tienen como rehén de sus fechorías al Estado. Los Bancos son los grandes responsables de lo ocurrido, pero falta valor para nacionalizar la banca.

Toni dijo...

Acabo de leer en la prensa una noticia que para mis cortas entendederas será más importante para la crisis financiera que muchos planes de rescate de la banca. Acabo de leer que Obama ha sido en una entrevista que va a cerrar Guantánamo y a retirar las tropas de Irak.

Anónimo dijo...

"Sin esclavitud antigua no hay socialismo moderno..."

El capitalismo es parte de un proceso histórico. La esclavitud fué una revolución, el servilismo también y el capitalismo lo mismo. El capitalismo primitivo se desarrolló hasta ser lo que es hoy: Imperialismo, guerra de rapiña...

Las crisis en el capitalismo son consecuencia directa de la sobreproducción. El capital financiero, invento de los bancos para poder controlar aún más los medios de producción en manos de unos pocos. El paro, el tercer mundo, etc. son elementos irreconciliables y necesarios de esta fase superior del capitalismo. La raíz del asunto es la propiedad privada. Las clases sociales no son producto de la imaginación sino de una realidad material.

Vicent dijo...

Per favor Basseta, no es asunt per a bromes.

Pareix que les notícies de la cimera del G-20 no han servit per a frenar la caiguda en picat de les borses. L'Ibex35ha tancat amb un 3,77% de pèrdues, en línia amb Nova York, París o Milà, constat-se que la situació general dels mercats financers no genera confiança entorn dels valors dels bancs.

Mentrestant, la sagnia en les empreses immobiliàries tampoc cessa: després de la insolvència de Martinsa-Fadesa, ara és el grup immobiliari Tremón, amb seu a Madrid, el que ha presentat concurs voluntari de creditors al no poder afrontar un deute pròxim als 900 milions d'euros. Observar la llista de bancs creditors de Tremón dóna un poc de por (la CAM amb 70 milions, per exemple).

Si algú té alguna recepta per a açò, que ho diga com més prompte millor, però que no ens vinguen amb draps calents o amb falses promeses, perquè cada dia tenim més prop de les nostres cases al monstre de la recessió i a la majoria ens ha agarrat "en boles".

La Carrasca dijo...

Las cuatro crisis (por Carlos Taibo, professor de Ciència Política de la Universidad Autónoma de Madrid).

La afirmación que subraya que la crisis de estas horas recuerda poderosamente a la de 1929 se topa con un problema severo: la crisis contemporánea tiene un carácter múltiple que no exhibía la de ochenta años atrás. Y es que hoy se dan cita, en una combinación explosiva, la crisis del capitalismo global, la derivada del cambio climático, la surgida del encarecimiento inevitable de las principales materias primas energéticas que empleamos y, en fin, y si así se quiere, la nacida de un crecimiento demográfico de efectos muy delicados. En semejante escenario, si la crisis de 1929 sirvió de asiento a la consolidación de los fascismos en la Europa del decenio siguiente, con las consecuencias conocidas, la de hoy anuncia procesos tanto o más inquietantes. Como es bien sabido, la principal respuesta que han abrazado los principales centros de poder, en EE UU como en la UE, es tan insuficiente como inmoral. Su propósito principal no es otro que sanear un puñado de instituciones financieras desde hace tiempo entregadas a prácticas lamentables. El objetivo, visible, es que cuanto antes puedan volver a las andadas. Al respecto se antoja llamativo, por cierto, que apenas se hayan abierto causas legales contra los directivos de esas instituciones. Tan llamativo como que los gobiernos, convidados de piedra mientras las empresas acumulaban, tiempo atrás, formidables beneficios, acudan ahora presurosos, con el dinero de todos, a su rescate en época de vacas flacas.

Bien es verdad que en el terreno formal se postula -véanse, si no, las reiteradas declaraciones del presidente francés Sarkozy- un capitalismo más regulado. Entiéndase bien lo que esto, en los hechos, significa: cuando se sugiere que hay que cancelar los abusos que han acompañado al despliegue del proyecto neoliberal se olvida que este último es, en sí mismo, un abuso. La parafernalia retórica empleada pretende hacernos olvidar que en realidad no hay ningún designio de abandonar ese proyecto, como lo demuestra, sin ir más lejos, el hecho de que nadie en los estamentos directores de la UE haya apuntado la conveniencia de prescindir, sin trampas, de un tratado, el de Lisboa, de clara vocación desreguladora.

Pero es urgente subrayar que, de nuevo a diferencia de lo que ocurrió con posterioridad a 1929, hoy las respuestas keynesianas se topan con problemas insorteables. El principal es, sin duda, el que nace de los límites medioambientales y de recursos que acosan al planeta. Quienes estiman, por ejemplo, que la obra pública en infraestructuras de transporte es una respuesta airosa frente a la crisis deberán explicarnos quién va a utilizar las maravillosas autovías que se aprestan a construir cuando el litro de gasolina, dentro de unos años, cueste seis, ocho o diez euros.

Es significativo, por lo demás, que en estos días a gobernantes y medios de comunicación sólo les preocupe la primera, y la menos importante, de las cuatro crisis que identificamos. Semejante conducta sólo puede explicarse en virtud, de nuevo, del propósito de salvar la cara al proyecto neoliberal y eludir, con ello, cualquier consideración seria de lo que se nos viene encima. Al respecto, y dicho sea de paso, la crisis se ha convertido en una formidable cortina de humo que permite mover pieza en terrenos delicados. En las últimas semanas se ha recurrido con frecuencia, en particular, a la aseveración de que los problemas financieros han dado al traste con los Objetivos del Milenio o con la lucha contra el cambio climático, como si uno y otro proceso no estuviesen muertos antes de la propia crisis. En la misma línea, sobran las razones para concluir que son muchos los empresarios decididos a aprovechar la tesitura para, con gran contento, prescindir de muchos de sus trabajadores. Nunca se subrayará lo suficiente, en suma, que los 540.000 millones de euros invertidos en el plan de rescate estadounidense permitirían resolver de una tacada los principales problemas planetarios en materia de sanidad, educación, alimentación y agua. Este dato, por sí solo, se convierte en un fiel retrato de las muchas miserias que tenemos entre manos.

En la magra discusión mediática que ha cobrado cuerpo sobre la crisis falta, visiblemente, una conciencia clara de los límites medioambientales y de recursos del planeta. Al respecto hay que colocar en lugar central el concepto de huella ecológica, con el recordatorio paralelo de que hemos dejado muy atrás las posibilidades materiales que la Tierra nos ofrece, de tal suerte que en los hechos estamos consumiendo recursos que no van a estar a disposición de las generaciones venideras.

Sorprende sobremanera que en la discusión mencionada no haya espacio alguno, en los países ricos, para tomar en serio la imperiosa necesidad de acometer un proyecto de decrecimiento en la producción y en el consumo. Y, sin embargo, bien sabemos que el crecimiento económico, idolatrado, no propicia una mayor cohesión social, genera agresiones medioambientales a menudo irreversibles, se traduce en el agotamiento de recursos con los que no van a poder contar nuestros hijos y nietos, y, por si poco fuere, facilita el asentamiento de un modo de vida esclavo que, al calor de la publicidad, el crédito y la caducidad, nos invita a concluir que seremos más felices cuantos más bienes acertemos a consumir.

Frente a toda esa sinrazón es hora de defender la solidaridad y el altruismo, el reparto del trabajo, el ocio creativo, la reducción en el tamaño de un sinfín de infraestructuras, la primacía de lo local y, en suma, la sobriedad y la simplicidad voluntarias. Si el decrecimiento y la redistribución de los recursos ganan terreno se podrían reflotar sectores económicos que guardan relación con la satisfacción de las necesidades, y no con el sobreconsumo y el despilfarro, con la preservación del medio ambiente, con los derechos de las generaciones venideras, con la salud de los consumidores y con la mejora de las condiciones de trabajo. Nada de esto forma parte, sin embargo, del horizonte mental que manejan nuestros gobernantes, en el mejor de los casos interesados por lo que pueda ocurrir, en un par de años, al calor de las próximas elecciones. Sorprende que estas gentes se presenten a los ojos de muchos de sus conciudadanos como personas sensatas y diligentes que tienen solución para todos nuestros problemas.

Anónimo dijo...

El parto de los montes

Bush se mostraba feliz con tener a Lula a su diestra en la cena del viernes. A Hu Jintao, al que respeta por el enorme mercado de su país, la capacidad de producir bienes de consumo a bajo precio y el caudal de sus reservas en dólares y bonos de Estados Unidos, lo sentó a su izquierda.

Medvédev, a quien ofende con la amenaza de ubicar los radares y la cohetería estratégica nuclear no lejos de Moscú, fue ubicado en un asiento distante del anfitrión de la Casa Blanca.

El rey de Arabia Saudita, un país que producirá en un futuro próximo 15 millones de toneladas de petróleo ligero a precios altamente competitivos, quedó también a su izquierda, al lado de Hu.

Su más fiel aliado en Europa, Gordon Brown, Primer Ministro del Reino Unido, no aparecía cerca de él en las imágenes.

Nicolás Sarkozy, descontento con la arquitectura actual del orden financiero, quedó distante de él, con el rostro amargado.

Al Presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, víctima del resentimiento personal de Bush y asistente al cónclave de Washington, ni siquiera lo vi en las imágenes televisadas de la cena.

De esa forma fueron ubicados los asistentes al banquete.

Cualquiera hubiera pensado que al día siguiente se produciría el debate de fondo sobre el peliagudo tema.

Temprano en la mañana del sábado, las agencias informaban sobre el programa que tendría lugar en el National Building Museum de Washington. Cada segundo estaba programado. Se analizarían la actual crisis y las medidas a tomar. Se iniciaría a las 11 y 30 hora local. Primero, sesión gráfica: "fotos de familia", como las llamó Bush; veinte minutos después, la primera plenaria, seguida de una segunda a la mitad del día. Todo rigurosamente programado, hasta los nobles servicios sanitarios.

Los discursos y análisis durarían aproximadamente tres horas y 30 minutos. A las 3 y 25, hora local, almuerzo. De inmediato, a las 5 y 5, declaración final. Una hora después, a las 6 y 5, Bush marcharía a descansar, cenar y dormir plácidamente en Camp David.

El día transcurría, para los que seguían el evento, con la impaciencia por conocer cómo en tan breve tiempo se abordarían los problemas del planeta y de la especie humana. Estaba anunciada una declaración final.

El hecho real es que la declaración final de la Cumbre se elaboró por asesores económicos preseleccionados, bastante afines al pensamiento neoliberal, mientras Bush en sus pronunciamientos pre y pos cumbre reclamaba más poder y más dinero para el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y otras instituciones mundiales que están bajo riguroso control de Estados Unidos y sus más cercanos aliados. Ese país había decidido inyectar 700 mil millones de dólares para salvar a sus bancos y empresas transnacionales. Europa ofrecía una cifra igual o mayor. Japón, su más firme pilar en Asia, ha prometido una contribución de 100 mil millones de dólares. Esperan de la República Popular China, que desarrolla crecientes y convenientes vínculos comerciales con los países de América Latina, otra contribución de 100 mil millones procedentes de sus reservas.

¿De dónde saldrían tantos dólares, euros y libras esterlinas como no fuera endeudando seriamente a las nuevas generaciones? ¿Cómo se puede construir el edificio de la economía mundial sobre billetes de papel, que es en lo inmediato lo que realmente se pone en circulación, cuando el país que los emite sufre un enorme déficit fiscal? ¿Valdría la pena tanto viaje por aire hacia un punto del planeta llamado Washington para reunirse con un Presidente al que le quedan sólo 60 días de gobierno, y suscribir un documento que ya estaba diseñado de antemano para ser aprobado en el Washington Museum? ¿Tendría razón la prensa radial, televisiva y escrita de Estados Unidos al no concederle atención especial a ese viejo rejuego imperialista en la cacareada reunión?

Lo increíble es la propia declaración final, aprobada por consenso de los participantes en el cónclave. Es obvio que constituye una aceptación plena de las exigencias de Bush, antes y durante la cumbre. A varios de los países participantes no les quedaba otra alternativa que aprobarla; en su lucha desesperada por el desarrollo, no deseaban aislarse de los más ricos y poderosos, así como de sus instituciones financieras, que constituyen mayoría en el seno del Grupo G-20.

Bush habló con verdadera euforia, usando palabras demagógicas, leyó frases que retratan la declaración final:

"La primera decisión que tuve que tomar —dijo— fue quiénes venían a la reunión. Decidí que teníamos que tener a las naciones del Grupo de los 20, en lugar de solamente el Grupo de los Ocho o el Grupo de los Trece.

"Pero una vez que se toma la decisión de tener al Grupo de los 20, la pregunta fundamental es con cuántas naciones de seis diferentes continentes, que representan a diferentes etapas de desarrollo económico, es posible alcanzar acuerdos que sean sustanciales, y me complace informarles que la respuesta a esa pregunta es que lo logramos."

"Estados Unidos ha tomado algunas medidas extraordinarias. Ustedes, que han seguido mi carrera, saben, yo soy un partidario del libre mercado, y si uno no toma medidas decisivas, es posible que nuestro país se suma en una depresión más terrible que la Gran Depresión."

"Recién empezamos a trabajar con el fondo de 700 mil millones de dólares que está comenzando a liberar dinero a los bancos."

"De manera que todos entendemos la necesidad de promover políticas económicas a favor del crecimiento."

"La transparencia es muy importante para que los inversionistas y los reguladores puedan saber exactamente qué está pasando."

El texto del resto de lo que dijo Bush es por el estilo.

La declaración final de la Cumbre, que requiere por su extensión media hora para leerlo en público, se define a sí misma en un grupo de párrafos seleccionados:

"Nosotros, los líderes del Grupo de los 20, hemos celebrado una reunión inicial en Washington el 15 de noviembre entre serios desafíos para la economía y los mercados financieros mundiales... "

"... debemos poner las bases para una reforma que nos ayude a asegurarnos de que una crisis global como esta no volverá a ocurrir. Nuestro trabajo debe estar guiado por los principios del mercado, el régimen de libre comercio e inversión..."

"... los actores del mercado buscaron rentabilidades más altas sin una evaluación adecuada de los riesgos y fracasaron ... "

"Las autoridades, reguladores y supervisores de algunos países desarrollados no apreciaron ni advirtieron adecuadamente de los riesgos que se creaban en los mercados financieros... "

"... las políticas macroeconómicas insuficientes e inconsistentemente coordinadas, e inadecuadas reformas estructurales, condujeron a un insostenible resultado macroeconómico global."

"Muchas economías emergentes, que han ayudado a sostener la economía mundial, cada vez más sufren el impacto del frenazo mundial."

"Subrayamos el importante papel del FMI en la respuesta a la crisis, saludamos el nuevo mecanismo de liquidez a corto plazo y urgimos a la continua revisión de sus instrumentos para asegurar la flexibilidad.

"Animaremos al Banco Mundial y a otros bancos multilaterales de desarrollo a usar su plena capacidad en apoyo de su agenda de ayuda ... "

"Nos aseguraremos de que el FMI, el Banco Mundial y los otros bancos multilaterales de desarrollo tengan los recursos suficientes para continuar desempeñando su papel en la resolución de la crisis."

"Ejercitaremos una fuerte vigilancia sobre las agencias de crédito, con el desarrollo de un código de conducta internacional."

"Nos comprometemos a proteger la integridad de los mercados financieros del mundo, reforzando la protección del inversor y el consumidor."

"Estamos comprometidos a avanzar en la reforma de las instituciones de Bretton Woods, de forma que puedan reflejar los cambios en la economía mundial para incrementar su legitimidad y efectividad."

"Nos reuniremos de nuevo el 30 de abril de 2009 para revisar la puesta en marcha de los principios y decisiones tomadas hoy."

"Admitimos que estas reformas sólo tendrán éxito si se basan en un compromiso con los principios del libre mercado, incluyendo el imperio de la ley, respeto a la propiedad privada, inversión y comercio libre, mercados competitivos y eficientes y sistemas financieros regulados efectivamente."

"Nos abstendremos de imponer barreras a la inversión y al comercio de bienes y servicios."

"Somos conscientes del impacto de la actual crisis en los países en desarrollo, particularmente en los más vulnerables.

"Mientras avanzamos, estamos seguros de que mediante la colaboración, la cooperación y el multilateralismo superaremos los desafíos que tenemos ante nosotros y lograremos restablecer la estabilidad y la prosperidad en la economía mundial."

Lenguaje tecnocrático, inaccesible para las masas.

Pleitesía al imperio, que no recibe crítica alguna a sus métodos abusivos.

Loas al FMI, Banco Mundial y las organizaciones multilaterales de créditos, engendradores de deudas, gastos burocráticos fabulosos e inversiones encaminadas al suministro de materias primas a las grandes transnacionales, que son además responsables de la crisis.

Así por el estilo, hasta el último párrafo. Es aburrida, plagada de lugares comunes. No dice absolutamente nada. Fue suscrita por Bush, campeón del neoliberalismo, responsable de matanzas y guerras genocidas, que ha invertido en sus aventuras sangrientas todo el dinero que habría sido suficiente para cambiar la faz económica del mundo.

En el documento no se dice una palabra de lo absurdo de la política de convertir los alimentos en combustible que propugna Estados Unidos, del intercambio desigual de que somos víctimas los pueblos del Tercer Mundo, ni sobre la estéril carrera armamentista, la producción y comercio de armas, la ruptura del equilibrio ecológico, y las gravísimas amenazas a la paz que ponen al mundo al borde del exterminio.

Sólo una frasecita perdida en el largo documento menciona la necesidad de "afrontar el cambio climático", cuatro palabras.

Por la declaración se verá cómo los países presentes en el cónclave demandan reunirse de nuevo en abril de 2009, en el Reino Unido, Japón o cualquier otro país que cuente con los requisitos adecuados —nadie sabe cuál—, para analizar la situación de las finanzas mundiales, con el sueño de que las crisis cíclicas nunca vuelvan a repetirse con sus dramáticas consecuencias.

Ahora les corresponderá a los teóricos de izquierda y de derecha opinar fría o acaloradamente sobre el documento.

Desde mi punto de vista, no fueron rozados ni con el pétalo de una flor los privilegios del imperio. Si se dispone de la paciencia necesaria para leerlo desde el principio hasta el final, podrá apreciarse cómo se trata simplemente de una apelación piadosa a la ética del país más poderoso del planeta, tecnológica y militarmente, en la época de la globalización de la economía, como quienes ruegan al lobo que no se devore a la Caperucita Roja.

Fidel Castro Ruz
Noviembre 16 de 2008
4 y 12 p.m.

Parrita dijo...

La culpa la tiene Zapatero

Anónimo dijo...

Basseta, que digas que hay mucha gente pendiente del Congreso de IU...... creo que es una pasada. Saludos.

Anónimo dijo...

Asamblea o Congreso, estamos hablando del máximo órgano de expresión de una organización.
¿Por qué ha estado mucha gente pendiente de esta Asamblea? Bien, porque no estaba claro lo que podía pasar; IU ya hace tiempo que da esa sensación de "gallinero". Mucha gente ha estado pendiente porque ahí está el PCE, que pese a quién le pese, ha sido el Partido de la clase obrera más fuerte que ha conocido España, con un patrimonio que ya quisiera para sí el PSOE o el PP. Mucha gente está pendiente de cada paso que se da dentro y fuera del PCE porque o bien anhela su reconstrucción o su destrucción.

R. Hortaleza dijo...

muy interesante,

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