sábado, 14 de junio de 2008

La Europa que no queremos los europeos

Los irlandeses han rechazado el Tratado de Lisboa con un 53,4 por ciento de los votos frente al 46,6 por ciento para el "Sí", según los resultados finales después del escrutinio de las papeletas depositadas en el referéndum de anteayer. De las 43 circunscripciones con que cuenta el país, solo en siete los electores han dado apoyo al Tratado de Reforma. La tasa de participación final ha superado el 51 por ciento.

La Comisión Europea cree que el proceso de ratificación del Tratado de Lisboa debe continuar a pesar del voto negativo del referéndum irlandés celebrado este jueves, según el presidente de la CE, José Manuel Durao Barroso, quien ha afirmado que "El Tratado no está muerto, creo que sigue vivo. El Tratado fue firmado por los 27 países miembros y por lo tanto hay una responsabilidad conjunta por afrontar la situación".

Pero nadie puede negar que los ciudadanos irlandeses han demostrado una clarísima independencia de criterio a la hora de votar el remiendo que significaba el Tratado de Lisboa. Ha habido un argumento demoledor contra las quinientas páginas llenas de disposiciones, con sus excepciones correspondientes: "Si no lo entiendes, vota no". Y han votado que no.

La Unión Europea es una construcción globalmente positiva, eso lo pone en duda muy poca gente. Pero esta aceptación genérica no implica que los europeos quieran dejar de controlar democráticamente las instituciones que les condicionan la vida. La UE es una creación de burócratas y diplomáticos que piensan (cada vez más) que los ciudadanos son básicamente una molestia que puede estropear horas y horas de larguísimas negociaciones a causa de su ignorancia e infantilismo político.

La negativa de Irlanda no abre una crisis institucional irreversible, pero el golpe de puño sobre la mesa de un país que representa menos del 1% de la población europea resonará durante mucho tiempo en algunos despachos de Bruselas. Irlanda ha abierto de nuevo la caja de los truenos y volvemos a estar frente a una crisis múltiple.

Es una crisis de legitimidad que puede superarse: los irlandeses votaran no al Tratado de Niza el 2001 y votaran a favor al cabo de un año. Los daneses votaran no al Tratado de Maastricht el 1992 y votaran a favor al cabo de un año. Los franceses y los holandeses votaran no a la Constitución el 2005 y los líderes europeos se sacaran de la manga el nuevo Tratado de Lisboa, que ahora vuelve a estar en entredicho. En resumen, estamos construyendo Europa sobre los fundamentos de referéndums perdidos y de un antieuropeísmo creciente que algunos prefieren ignorar.

Algún medio (El País) ha dicho que Irlanda le da la espalda a Europa. No señores, no. Son los dirigentes europeos quien dan la espalda sus ciudadanos. Personalmente, no me gusta la Europa de los Berlusconi, Sarkozy, Merkel y Gordon (este tan socialista como ZP) . No me gusta la "directiva de las 65 horas" o la "directiva de la vergüenza" (centros de internamiento para inmigrantes).

Yo me siento orgulloso de ser europeo, me gusta serlo y tras las noticias llegadas de Irlanda mi europeísmo convencido se siente reforzado. Hoy me siento más europeo que nunca, hoy me siento un ciudadano irlandés más. ¡¡¡ Bravo Irlanda !!!

14 comentarios:

Santi dijo...

Yo también estoy con los Irlandeses, ¡Viva Europa! ¡Abajo la burrocracia que nos quieren imponer!
No tengo números, pero se que son accesibles hoy por hoy por internet. El monstruo burocrático europeo nos cuesta una enorme barbaridad de euros. Ya es momento de plantearse seriamente la eficiencia administrativa de los aparatos gubernamentales, lo que no es de recibo es que administrarnos nos cueste más que dejar de hacerlo.
Claro que tantos y tantos viven de que el aparato administrativo de Europa funcione que igual si lo desmontamos nos sube el paro....
Y volviendo al referendum, ya se buscó la forma de plantearlo que no requiriera la participación ciudadana para aprobarse. Estoy con los escépticos, si no entiendes nada ¡VOTA NO!
Ahora, no nos engañemos. Los políticos ya han decidido prescindir de nosotros para la construcción europea, eso es así y ahora ya es tarde. Lo único que nos queda es abstenernos de forma masiva en las elecciones al parlamento europeo. Si al final menos del 30% del censo es el que vota, igual reflexionan.

Claudio dijo...

No creo, Santi, que dejar de votar sea una solución. A los políticos les preocupa más que no les voten a ellos y sí a los otros. Porque al final, aunque haya votado el 30% del censo, los escaños se reparten en base a los que han votado, no se tienen en cuenta los que no han votado.

Entiendo que es un problema de falta de información y de formación. La Ciudadanía debe ser activa en aquello que le compete. Y la construcción europea nos compete a todos. Tal vez sea que no estamos educados desde la niñez en temas políticos y de sistemas de gobierno. Hoy en día, cualquier ciudadano tiene una opinión formada sobre cuál sería el equipo de fútbol ideal, qué jugadores son mejores en cada demarcación del campo de juego. Son datos y conceptos que se manejan desde la niñez y son fáciles de entender por casi todos.

Con la política pasa lo mismo. Sólo que es un tema que no todos los políticos ven con buenos ojos que la sociedad los maneje con soltura. El por qué está bastante claro. Tú mismo dices que han decidido prescindir de nosotros para la construcción europea.

¡No contaban con Internet!

Vicente dijo...

No entiendo las reacciones contrarias a la construcción europea. Llevamos décadas intentando avanzar y siempre son los puñeteros anglosajones los que lo boicotean todo. El euroescepticismo ha dado paso al antieuropeismo. Así no vamos a ningún lado.

Rosa dijo...

Tengo entendido que uno de los principales problemas que se pretendía resolver con el Tratado de Lisboa era el del veto. Hasta ahora cualquier país miembro, por pequeño que sea, puede paralizar cualquier cambio o decisión europea. Con el nuevo Tratado, si al final se puede aplicar, hemos dicho adiós al veto en 40 ámbitos de acción suplementarios, incluidos el asilo, la inmigración y la cooperación policial y judicial. Yo también me siento europea ¡¡¡Viva Europa!!!

Mathilde dijo...

Los irlandeses e irlandesas han sido los únicos que han podido decidir de un modo democrático si avalan o no el Tratado de Lisboa.

El No ha vencido, y lo ha hecho sobre todo en barrios obreros y áreas rurales.

Parece ser que todo el aparato político convencional (neoliberales y socialdemócratas) pedían y el sí, mientras grupos de izquierda anticapitalista, nacionalistas y el Sinn Fein hicieron campaña por el no.

Nadie puede saber en este momento cómo quedará el proceso, igual que pasó cuando Francia dijo NO a la Constitución europea.

Creo que alguien debería dimitir (aunque dudo que lo haga). Hoy, apenas dos días después, ya están reconociendo que la ciudadanía acudió a las urnas con demasiadas dudas sobre el contenido de las casi 500 páginas del complejo Tratado de Lisboa, que no pasa de ser un apaño realizado por los ministros de la Unión Europea para paliar los "no" claros y rotundos dados en algunos países a la llamada Constitución europea.

Habría que pensar las cosas bien antes de hacerlas, porque cada fracaso mina un poco más el deseable proceso de construcción de la casa común europea.

Anónimo dijo...

Cuando vea a los políticos trabajar 65 horas, yo también.

Mientras en España no gobierne el PP, que votó en Europa a favor de las 65 horas semanales, estaremos a salvo de la esclavitud.

Basseta dijo...

Yo creo que Irlanda le ha propinado un golpe mortal al Tratado y deja a Europa acobardada otra vez ante la tremenda dificultad de poner de acuerdo a 27 países y 500 millones de ciudadanos.

El Tratado de Lisboa necesita el sí de los 27 países miembros para entrar en vigor. De momento, se podría seguir el proceso, pero dejando fuera a Irlanda, lo que pasa es que puede haber otros países donde tampoco se ratifique y al final se tenga que plantear la europa a dos velocidades que llevamos tanto tiempo intentando evitar.

Personalmente estoy de acuerdo con algo que he leído hoy en la prensa: este fracaso acentúa la sensación de déficit democrático y, sobre todo, de ausencia de sensibilidad social ante los problemas reales de los ciudadanos en plena crisis económica.

Sara dijo...

¡Es una pena! Tendrán que pasar años otra vez hasta que se pueda tener un tratado que permita a la Unión Europea funcionar mejor. Pero a lo mejor conseguimos uno mejor que este, que con tanto recorte tras el fracaso de la Constitución Europea anterior, se había quedado en nada. Hacen falta más políticos con visión Europea, que dejen de lado sus intereses nacionales, y una mejor información a la pobación de lo muchísimo que debemos a la Unión Europea.

PERICO EL DE LOS PALOTES dijo...

Tum tum, ¿quien es? La UE con sus restricciones y sus 65 horas, etc. etc.
-Cierra la muralla.
Tum tum ¿quien es? Soy la peseta.
-Abre la muralla.

Anónimo dijo...

Repetirán el referendum en Irlanda, que a nadie le quepa ninguna duda. A lo mejor lleva a cabo un mínimo maquillaje al texto del Tratado de Lisboa para que sirva de coartada, pero lo volverán a intentar. No les queda otra salida.

¿Porqué no hacemos un referendum aquí en España? ¿No somos mayores? ¿No estamos maduros?

Luis dijo...

Estamos en un momento definitorio. Definitorio y decisivo. Es decir, en una encrucijada que nos obliga a decidir. Y una vez más, como casi todo en Europa, se elige por defecto, por falta de voluntad política para tomar otra determinación que no sea la de dejarse llevar por la corriente. Y la corriente ahora es profundamente conservadora, la más conservadora probablemente de toda la historia de la UE.

Santi dijo...

Leer vuestros comentarios me lleva a la siguiente reflexión:
¿de verdad es buena la CE? Es innegable que ha traido bienestar y estabilidad política y social a una gran parte de Europa y a sus ciudadanos, pero lo cierto es que el entramado político y burocrático que durante estas décadas se ha ido tejiendo para ir contentando a unos y a otros al final se ha constituido en un lastre insalvable. El tema ahora es reinventar la CE pero sin enviar al carajo lo que ya hay, y eso es en la práctica imposible.
Hasta que de verdad no se sienten quienes se tienen que sentar y elaboren una Constitución Europea nueva que rompa con todo lo anterior y haga que nos olvidemos de las fronteras y los países que durante cientos de años han formado el contienente y de verdad constituyan instituciones con capacidad de gobernar y sin tanto clientelismo a las posturas "nacionales" no haremos nada, y cada vez más se van a encontrar con la oposición del pueblo. Y puede llegar el día en el que en algún país (lease Alemania, o Gran Bretaña) algún político plantee salirse de la CE y lo consiga, y entonces veremos donde va a parar todo este tinglado construido a base de mínimos, parches y concesiones, con una maraña burocrática, plagada de traductores y plagada de políticos que reciben un pastón por calentar un asiento sin casi capacidad para realizar nada.

Joan Ferrer dijo...

No! No ho és!

Aquesta Europa només beneficia al gran capital. Els bancs i grans empreses europees cada cop tenen beneficis més i més grans, mentre nosaltres, les classes populars, hem de lluitar per arribar a final de mes, amb un poder adquisitiu cada cop més reduït, degut a la inflació i a les pujades de l'euribor.

Una Europa que cada cop beneficia fiscalment, més i més, als rics, i que renuncia a fer-los partíceps del manteniment dels pressupostos públics, fet que implica que cada cop més, les prestacions socials disminueixin.

Una Europa que no fa res contra els moviments inmigratoris incontrolats, que provoquen una pressió a favor de la baixa dels salaris, i una lluita entre les classes populars per les prestacions socials.

Una Europa que no fa res contra la inseguretat ciutadana (qui no coneix algú que ha patit un petit o gran robatori???).

No, aquesta no és la meva Europa!

Irlandesos, us entenc!!!

JMAM dijo...

A la vista de las últimas tropelías (lease Directivas) cometidas por la UE me veo en la obligación de advertir sobre una historia que ha demostrado que siempre que se juega con los demás, siempre que se atacan los derechos fundamentales sin tasa, ni medida, siempre que las sociedades limitan a los individuos, los absorben en sus estructuras y los someten a los intereses de unos pocos, éstos se han levantado y han provocado la ruptura de los sistemas. Que nadie tenga la menor duda de que, por este camino incierto que recorta la personalidad, que anula las conquistas que tanto costaron, sólo se llega a una meta previsible. Tarde o temprano se alzarán los afectados y, tarde o temprano, las ideas se impondrán ante tanto abuso. La confianza en el poder, aunque se vista de democrático si no se comporta como tal, es un espejismo que no dura toda la vida.

Hasta entonces rechazo Europa y me declaro ciudadano del mundo.

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