viernes, 13 de junio de 2008

Hablemos un poco de sexo

¿Sabía Vd. que si ha sufrido un infarto de miocardio corre más riesgo con su amante que con su pareja? ¿Y que la edad de la plenitud sexual de los hombres tiene lugar diez años antes de que la de las mujeres? Las relaciones íntimas constituyen una fuente de salud física y mental, pero también inspiran algunas dudas.

Para un hombre, la edad de la plenitud sexual estaría alrededor de los 25 y las mujeres estarían en su apogeo sexual sobre los 35. Es decir, la edad oscila entre los 20 y los 30 años en el caso de los hombres, y entre los 30 y los 40 en el caso de las mujeres.

Hace pocos días se daba a conocer un estudio de la Universidad de Barcelona que aseguraba que el amor y la sexualidad inciden positivamente en el sistema inmunitario y en la salud, en general.

¿Qué tiene de bueno el sexo? Que mejora el organismo. Hace que tengamos una vida sexual equilibrada, y mejora la calidad de vida. El sexo aumenta la sensación de bienestar.

¿Y de malo? Lo mismo, pero al contrario. Es decir, las personas adultas que tienen largas abstinencias sexuales no deseadas normalmente experimentan una sensación de poco bienestar, de poca calidad de vida.

Según el informe Durex, las mujeres españolas somos las más orgásmicas. Seguramente tendrán sus razones para afirmarlo, pero yo no me atrevería a hacer juicios de valor tan magnificados. A estas alturas de la vida, quien más quien menos se ha ido informando sobre temas de sexualidad, hemos ido conociendo nuestro propio cuerpo, hemos tenido más experiencias, más parejas, menos manías con la masturbación, mejor sensación a la hora de tener una relación sexual, etc. Pero si las españolas están, en este aspecto, más desarrolladas que las americanas, las francesas o las inglesas, no tengo ni idea.

Según este mismo estudio, solo la mitad de las mujeres consigue llegar al orgasmo por ocho de cada diez hombres, pero creo que se debería matizar: ¿llegan al orgasmo con penetración o sin penetración? Sabemos por la práctica clínica, que entre tres y cuatro mujeres no llegan ni llegarán nunca al orgasmo por penetración. Llegarán durante la penetración, porque sus compañeros harán otras cosas durante la penetración. Seguramente, llegarán por estimulación directa o indirecta del clítoris, pero no por la penetración. Este es un error que aún mucha gente mantiene.

Quizás a estas alturas del texto alguno o alguna empiece a ruborizarse. Tenemos mucha vergüenza a la hora de hablar de sexo. Los hombres tienen la sensación que cuando hablan de sexo con las mujeres, serán criticados y juzgados. Yo diría que las mujeres hablan de sexo y los hombres solo presumen, porque sólo entienden hablar de sexo si es para contar unas conquistas increíbles o proezas sexuales brutales.

Y es que el sexo siempre será tabú. Es una actividad íntima y privada y tiene ese componente de cosa escondida, misteriosa, de información privilegiada que pasa de los unos a los otros y que hemos aprendido a hacer de espaldas a nuestros padres.

Pero si un día te invitan a una reunión de "tupper sex" no te cortes, porque es divertido y festivo y puede ser un revulsivo para modificar pequeñas cosas sin cambiar tu sexualidad, siempre y cuando puedas hablar con tu pareja de lo que te gusta y de lo que no te gusta.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Es verdad que las reuniones Tupper Sex son divertidas y didácticas. Yo he organizado una con Cama de Rosas y lo pasamos muy bien.

Anónimo dijo...

Folleu, folleu, ... que el mon s'acaba ...

Rosa dijo...

La única forma de quitar los tabúes sexuales de los jóvenes es dándoles información precisa y hablándoles con naturalidad de este tema, dijo Shere Hite, experta en sexología. Indicó que es importante que los adolescentes estén documentados y que sean responsables con su sexualidad, ya que cada vez aumentan los índices de embarazos de adolescentes, se incrementa la posibilidad de contraer el sida y es más fácil acceder a la pornografía a través de Internet.

Anónimo dijo...

En epocas no muy lejanas,aunque ya superadas,creemos,muchas mujeres estaban convencidas que la falta de placer en la actividad sexual era algo normal.El sistema y la educación avalaban este prejuicio y se ejercía una condena ética del apetito sexual femenino,tanto en el matrimonio como fuera de él.Tanta oscuridad condenaba a la mujer a ser desgraciada, culpable o insatisfecha.Con el posterior fenómeno de la liberación de la mujer se le permitió que tuviera conciencia de sus derechos y de sus apetencias sexuales.

Vicente dijo...

Hay muchas confusiones "tradicionales", como por ejemplo, confundir "penetración" y "sexo", o "sexo" y "amor", o "amor" y "placer". Casa cosa a su tiempo y en su lugar, por favor.

Tralarí Tralará dijo...

Como decía mi abuela, y todas las abuelas, la jodienda no tiene enmienda, y si la tiene, no hay quien la entienda.

Pero esto no es cosa de ahora que ha sido así toda la vida y no tendrá enmienda nunca.

Ya en la Biblia, en el libro del Génesis se hablaba de Lot y lo que le pasó al escapar de Sodoma y Gomorra, allí se lo estaría pasando pipa, pero al salir se quedó sin mujer, porque esta al mirar para atrás, preocupada por la cochina, Dios la castigó y convirtió en Sal, pero esa misma noche la hija mayor de Lot lo emborracha y lo fornica y a la noche siguiente la hija pequeña, que no quería ser menos, le hace coger otra tajá, y el papa que hace como que no se entera y tralarí, tralará

Vicente dijo...

El sexo es multifacético y las opiniones que genera son variadas, por eso es importante respetar, comprender y aceptar las diferencias. En ocasiones he discutido con personas que argumentan que les gusta el erotismo pero no la pornografía. Sin embargo, estoy convenido de que es difícil conseguir diferenciarlos y cuesta llegar a un consenso y a una conclusión inequívoca. Gracias Mathilde por tratar este asunto con tanta naturalidad.

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