martes, 3 de junio de 2008

Aprendizaje cooperativo: fomento de la Escuela inclusiva

A partir de la entrevista al "gurú" del aprendizaje cooperativo, Spencer Kagan, publicada en "el País" el lunes 2 de Junio, he llegado a saber algo, que no todo -claro está-, de lo que es este "aprendizaje cooperativo".

Nosotros, en la FAPA, promovemos desde hace algún tiempo, la Escuela inclusiva. Yo, que soy un eterno aprendiz, intuía un poco el significado de esa expresión. Pero ha sido a raíz de la investigación de este concepto del cooperativismo en el aprendizaje que he llegado a focalizar de forma más concreta el objetivo del concepto "inclusiva".

En nuestro empeño por encontrar nuevas formas de educar, de enseñar y aprender, hemos de fijar nuestra mirada, una vez más, en los conceptos innovadores que nos llegan de América. Cuando digo América me refiero a todo el continente, porque, aunque Spencer Kagan y otros son estadounidenses, me consta que en lo tocante a innovación e inquietud educativa, ciertos países de sudamérica no les van a la zaga.

El concepto de aprendizaje cooperativo se basa en un sistema similar a las estructuras de los juegos de mesa en los que los alumnos forman grupos para desarrollar un tema en común, propuesto por el profesor, y que será expuesto al resto de la clase por uno de sus miembros, designado a pesteriori por el profesor. Esto fomenta la participación de todo el grupo y la comprensión del tema por parte de todos sus miembros, ya que cualquiera puede ser designado para exponerlo a toda la clase.

Aquí en España, algunas Comunidades son pioneras en la aplicación de este método y ofrecen material y asesoramiento a todos los maestros, maestras, profesores y profesoras que estén interesados en aplicar estos métodos y avanzar en el logro de una Escuela inclusiva que permita el desarrollo intelectual y psicológico de todo el alumnado a través de la participación efectiva y afectiva en su propio aprendizaje.

Tal vez sea ésta como una ventana abierta a la esperanza en que se puede mejorar la Educación, el Sistema, a través de la motivación de los alumnos, del profesorado y de los padres. Es un proyecto que, si queremos, puede estar en plena aplicación en una década.

¿Quién se apunta?

La imagen que ilustra esta entrada la he tomado del blog "Educación Interactiva"




7 comentarios:

Basseta dijo...

Gracias amigo Claudio. He vuelto del Pleno muy tarde y ha sido una suerte poder publicar la entrada que has preparado sobre la escuela inclusiva.

Por lo que he podido leer, una escuela inclusiva requiere de una postura pedagógica que favorezca el desarrollo integral de sus alumnos. Me encanta saber que el principio que la rige es la equidad.

La educación en ella impartida se basa en aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a vivir juntos y aprender a ser. Esos cuatro aspectos determinan cuáles son los conocimientos, aptitudes y actitudes que habilitan para la vida en sociedad.

Varios son los rasgos del sistema educativo que permiten mantener la absoluta vigencia de este modelo educativo: una política educativa explícita; una adecuación de los espacios físicos para garantizar la accesibilidad a toda persona con movilidad reducida; un modelo institucional abierto, flexible y en respuesta a la población, multicultural y diversa, que atiende; profesionales preparados para la atención a esa multiculturalidad y diversidad; un diseño curricular que permita su recorrido, sin obstáculos, a todas las alumnas y alumnos que a ella concurren.

Suena como una utopía, quizás por eso es bonito.

Jonathan Castillo dijo...

El aprendizaje cooperativo es una de las estrategias metodológicas que enfatizan que el alumno no aprende en solitario, que por el contrario, la actividad autoestructurante del sujeto está mediada por la influencia de los demás.

La técnica, de la que se habla ultimamente cada vez más, sirve para cualquier asignatura, aunque yo lo he experimentado en el terreno de las matemáticas con resultados muy interesantes.

Las situaciones que generamos con el aprendizaje cooperativo son más eficaces y motivadores que las del clásico aprendizaje individualista. El equipo trabaja hasta que todos sus componentes han aprendido, con lo que se aumentas las relaciones socioafectivas entre los participantes.

Recomiendo a cualquier profesor que intente adentrarse en este mundo y le aseguro que no se arrepentirá.

Anónimo dijo...

Los profesores hemos asistido muchas veces a la siguiente situación: un alumno en clase, ante la duda de un compañero, realiza una “transposición didáctica”, es decir, traduce el lenguaje del profesor al lenguaje del compañero que tiene la duda, realizando un esfuerzo para que ese “otro” lo entienda.

El sujeto ACTIVO del aprendizaje (el alumno) se convierte en sujeto INTERACTIVO.

Cuando esa situación es buscada de forma consciente, formando grupos, lo llamamos APRENDIZAJE COOPERATIVO.

Mathilde dijo...

Sabido es que todos los padres y madres quieren lo mejor para sus hijos e hijas. Se pasan media vida trabajando y esforzándose para darles la educación que consideran más adecuada, a veces por encima, incluso, de sus posibilidades económicas. Sin embargo, eso no garantiza el éxito escolar de sus hijos, pues depende en gran medida de la motivación que sientan. ¿Acaso el interés se puede enseñar?

Conozco alguna experiencia educativa de los mejores colegios a nivel internacional que apuestan por inculcar algo más que los conocimientos que contienen los libros, obteniendo un éxito en sus alumnos superior a otros colegios, lo que constituye la mejor demostración de que sus métodos funcionan. Y cuando digo “éxito de sus alumnos”, no me refiero a los logros académicos de sus estudiantes más brillantes, sino a los de todos sus chicos, sean cuales sean sus capacidades intelectuales. ¿Cuál puede ser el secreto?

El secreto está en que algunos colegios de élite han estando desarrollando métodos como el promovido por Thomas Lickona, que concibe todos los elementos de la vida escolar como oportunidades para desarrollar el carácter de los alumnos. No es exactamente un aprendizaje cooperativo, pero se parece. La clave está en esforzarse por enseñar a todos los niños en un entorno motivador y altamente académico, centrado en la excelencia y el desarrollo de un concepto positivo de sí mismos.

Para ello se requiere un profesorado muy preparado, capacitado y con disposición al reciclaje permanente. Los esfuerzos van dirigidos a satisfacer las necesidades de la clase en general y de cada alumno en particular. A su vez, esto es posible sólo si el centro invierte tiempo y recursos económicos en el desarrollo del personal docente, lo que da al profesor la formación necesaria para que esté al día en las últimas técnicas de aprendizaje. Lo más curioso es que se copia el modelo olímpico: cuanto más y mejor entrenes, mejor serás.

Como trabajadora de la enseñanza en un centro de enseñanza público, siento una sana envidia de todas estas técnicas, pero mucho tiene que cambiar la enseñanza en España, tanto la pública como la privada, para que puedan copiarse estos revolucionarios métodos.

Iberut dijo...

Con todos mis respetos para el autor de tan sesudas cavilaciones, a mi me parecen milongas.

En los institutos y asta en algunos colegios de Ibi tenemos un problema de fracaso escolar, de niños que están esperando a cumplir 16 años para poderse ir a trabajar porque quieren comprarse una moto, que consumen alcohol, tabaco y otras sustancias de forma habitual, que torean a los maestros y profesores, etc., etc.

Los esquemas tradicionales basados en la disciplina y el respeto han sido cambiados por otros más progres y el resultado a la vista está. O recuperamos la seriedad o no haremos nada.

Rosa dijo...

Mathilde, si un maestro no se quiere reciclar no hay nada que hacer. Hablo con mis hijos de forma habitual sobre lo que ocurre en su colegio y creo que no me mienten cuando me hablan bien de unos o unas, porque se preparan bien las clases, las hacen divertidas, terminan las tareas, etc..., y me hablan mal de otros u otras, porque faltan, porque improvisan, porque buscan cualquier excusa para no cumplir con la programación. Los niños pueden parecer tontos, pero se dan cuenta de todo.

Claudio dijo...

Me parece, amigo iberut, que -con todos los respetos- es muy simplista y falta de rigor achacar sólo a un sector (los alumnos) las causas de un problema del que ellos son, precisamente, las víctimas.

Sé que, desde tu punto de vista, la actitud altanera de parte de la juventud choca y maltrata tu pundonor como adulto. Esa disciplina y ese respeto que, según tú, falta en los jóvenes no la vas a conseguir a base de fuerza y represión.

Por suerte, la juventud deja de chuparse el dedo a muy corta edad y no consiente dictados irracionales o faltos de un fundamento racional. El diálogo y la motivación consiguen más que la mano dura y la represión.

Aunque no veo las cosas como tú, iberut, agradezco mucho tus intervenciones.

Saludos.

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