lunes, 12 de mayo de 2008

¿Qué es sexista?

Los contenidos de la publicidad o de los medios de comunicación son un reflejo de la sociedad en que vivimos y, al mismo tiempo, un modelo de los valores que se consideran mayoritariamente válidos. Si las mujeres participan de forma muy activa en todos los ámbitos de nuestra sociedad, cómo es que aún ahora, en el siglo XXI, nos llegan mensajes que excluyen las mujeres, o son poco respetuosos con su dignidad, sus derechos y sus libertades?. Mientras la realidad avanza, el imaginario mediático se resiste a cambiar.

Los numerosos mensajes que recibimos diariamente provenientes de las campañas publicitarias y los diversos medios de comunicación son una tribuna de gran trascendencia para transmitir aquellos estereotipos que marcan a las personas con patrones culturales sobradamente aceptados, algunos de los cuales arrastran una carga histórica de lo que se ha considerado socialmente aceptable durante una época, pero que ya no lo es.

En concreto, el sexismo se detecta cuando se asignan una serie de estereotipos a las personas únicamente por el hecho de ser mujeres o hombres. Así pues, nos encontramos con una gran diversidad de mujeres que participan activamente, y cada vez más, en todos los ámbitos de la sociedad, mientras que por algunos medios de comunicación y campañas publicitarias esta realidad y diversa simplemente no existe.

Algunos de los aspectos que nos pueden ayudar a detectar sexismo son los siguientes:

Las mujeres: Son representadas como pasivas, obedientes y dependientes. Las tareas del hogar y el cuidado de la familia les son obligaciones connaturales. Simbolizan la ternura, la sensualidad, el amor, la preocupación por los otros. Se abusa de la utilización del cuerpo de la mujer, o de partes del cuerpo, como reclamo. También se abusa de la utilización de la mujer coma a objeto sexual. En algunos casos podemos encontrar un trato que va desde lo poco respetuoso, hasta lo denigrante y, incluso, vejatorio. También podemos encontrar mensajes que banalizan la violencia hacia las mujeres. Hay mujeres dulces, femeninas y cariñosas que tienen como único objetivo hacer felices los hombres. Es la imagen positiva de las mujeres y son el tipo de mujer que gusta a los hombres. Hay, también, mujeres que, al contrario, son poco agraciadas, tienen pocos conocimientos y actitudes mandonas, chismosas o insistentes. Es la imagen negativa de la mujer, sobre la que se hace parodia. La belleza constituye la clave del éxito profesional, personal y social de las mujeres. La preparación profesional, el esfuerzo intelectual y el buen estado de salud son aspectos que se minimizan delante de la apariencia física y los modelos imperantes de belleza. Por lo que respecta a las noticias, las mujeres, además de aparecer cuantitativamente en muchas menos ocasiones que los hombres, cuando lo hacen, en primer lugar, es como artistas de la cultura, el arte, la modo, la fama, y, en segundo lugar, como víctimas protagonistas de violencia machista o sucesos.

Los hombres: Son los protagonistas y el centro de atención Son activos, enérgicos, vitales y buscan siempre el triunfo Su mundo está fuera del hogar Son representados como poderosos y activos. La fuerza física es connatural con el sexo masculino , así como las reacciones violentas.

Los niños y niñas: Si son niñas, son situadas en el mundo doméstico, se les atribuye preocupación por su físico y realizan ocupaciones que tradicionalmente eran propias de las mujeres. Si son niños, simbolizan el futuro. El universo de las niñas es rosa y dulce. El universo de los niños está lleno de violencia, acción, aventuras y fuerza física. El cuidado cotidiano de los niños y niñas recae sobre las mujeres casi en exclusiva.

Las relaciones entre mujeres y hombres: Las mujeres dependen de los hombres, tanto económicamente como emocionalmente. Todo lo que hacen las mujeres es por gustarles. El proyecto último y más importante de las mujeres es el de formar una familia y el de ser madres; el de los hombres, triunfar profesionalmente. Las tareas domésticas son responsabilidad exclusivamente femenina. Las mujeres son las únicas que cuidan del resto de personas de la familia. La ciencia, la técnica y las nuevas tecnologías son campos masculinos. Los hombres aportan el saber y los criterios fiables a la hora de escoger un producto relacionado con el bienestar de toda la familia, de gran valor económico o muy tecnificado. Las mujeres tienen profesiones o posiciones de menor relevancia social que los hombres.

El lenguaje: Las voces en off de los anuncios, las que aconsejan o incitan a la compra de productos, acostumbran a ser masculinas. El uso desviado del lenguaje hace también que en muchos mensajes se haga visibles a las mujeres en situaciones desfavorables o negativas. Se utiliza un lenguaje en el que las mujeres no aparecen explicitadas, invisibles bajo los masculinos genéricos y universalizadores.

Si queremos un mundo mejor para nuestros hijos e hijas, constituye obligación de todos y todas quejarse y reclamar frente a conductas o mensajes sexistas.

13 comentarios:

CAMTO dijo...

Sí, todo está muy bien. Pero me pregunto porque muchas mujeres se encuentran tan cómodas con la postura de ser la compañera ideal, de no tener ideas propias y de no tener el criterio suficiente para no dejarse influenciar por 'su hombre'.
Es sólo un problema de los medios de comunicación; sinceramente creo que no.
Para mi el problema es en lo que ven en casa, en su padre y su madre, y apoyando lo que viven diariamente en casa, pero sin ser tan determinante, lo que aprenden en la escuela.
Por encima de cualquier duda, está la comodidad de sentirse piropeadas, admiradas por su cuerpo y sin tener que decidir nada.
No digo que sean todas así, pero si las que lo son tuviesen el valor de reconocerlo, posiblemente muchas mujeres dejarían de pensar que son la publicidad y los medios de comunicación los culpables.

Vicente dijo...

Las Fiestas de Moros y Cristianos son un ejemplo, quizás a menudo totalmente involuntario, de sexismo en el lenguaje (y en algunos comportamientos). Me gustaría pensar que nada ni nadie impediría que un varón fuese "abanderado" igual que una mujer "capitana" (ejemplos ha habido) o "sargento de tiro" o "cop".

Los alcoyanos se han emperrado en encerrarse en el absurdo y negar a las mujeres el derecho a la igualdad pues se lo han montado de tal forma que resultará prácticamente imposible que una mujer pueda desfilar en escuadra el día de la Entrada, utilizando para ello todas las argucias falsamente "legales". Espero que los pueblos de la Foia, donde la mujer tiene un claro protagonismo en la Fiesta, sigan dando ejemplo de libertad, igualdad y tolerancia.

Anónimo dijo...

Bien es cierto que el sexismo se desliza silencioso entre los entresijos de la política, igual que está presente en los hechos, en las realidad cotidiana, en los derechos de los individuos y en las leyes, pero también en el lenguaje, también en las palabras. Y negarlo no va a contribuir a desterrarlo de nuestra sociedad. Entre todos debemos corregir los fallos en estos espacios, pero mediante procedimientos razonables, sensatos y eficaces (no estúpidos).

Parece ciertamente excesivo el uso de los cargantes dobletes del tipo "los alumnos/as" y "los profesores/as", que se han difundido y proliferado hasta la saciedad en los ámbitos burocráticos, promovidos desde las instituciones a quienes corresponde tal tarea. A muchos no nos parece que constituyan una solución acertada ni definitiva en el uso normal de la lengua. Son oportunos en impresos y formularios, en el terreno de la administración, pero no deben extenderse como regla absoluta al uso común de la lengua.

Iberut dijo...

Si señor, vamos a ser políticamente correctos como tod@s es@s borreg@s que andan sueltos por el mundo.

José dijo...

Hay algo más grave que el sexismo. Se llama ESPECISMO (es la desigualdad entre especies).

Dado que todos habitamos la tierra, todos somos consideramos terrícolas. No hay sexismo, racismo, ni especismo en el termino terrícola, y abarca a todos y cada uno de nosotros, de sangre caliente o fría, mamífero, vertebrado o invertebrado, ave, reptil, anfibio, pez, o humano.

Los humanos por tanto, no siendo la única especie sobre la tierra, compartimos el mundo con millones de otras criaturas dado que todas evolucionamos aquí juntas.

Sin embargo, somos los humanos quienes tratamos de dominar la Tierra a menudo tratando a otros seres como meros objetos, esto es lo que quiere decir especismo.

Por analogía con racismo o sexismo, el termino especismo es un prejuicio o actitud favorable, hacia los intereses de los miembros de la propia especie y contra los miembros de otras especies. Pero si un ser sufre, no puede haber justificación para no tener en consideración ese sufrimiento. No importa la naturaleza del ser, el principio de igualdad requiere que el sufrimiento de uno sea valorado, de igual forma que el sufrimiento de otro.

Santi dijo...

Yo siempre he defendido que las personas más machistas que existen son las mujeres que, siendo maltratadas por su entorno machista,persisten en educar en los mismos valores a los chicos que engendran.
Y se lamentan de ese entorno que les oprime sin percatarse que ayudan a perpetuarlo.
Me viene a la cabeza todo el movimiento por la igualdad del hombre negro en sus derechos en EEUU, que comenzó por el gesto de una señora que no quiso levantarse de su asiento porque venía cansada de trabajar. Aquel pequeño gesto desencadenó toda una serie de protestas y disturbios que terminó con el reconocimiento de todos los derechos civiles para la minoría negra.

Rosa dijo...

Una vez más hay que quitarse el sombrero ante las opiniones de Santi. Una vez más lo explica mejor que lo explicaría yo y no puedo hacer otra cosa que reconocerlo. El sexismo empieza en la educación infantil, cuya responsabilidad es, mayormente y en la actualidad, de las madres (y espero que decirlo no sea sexista). Si una madre o un padre enseña a su hijo a hacerse la cama, ese niño cuando se case ayudará a su mujer en las tareas del hogar. Las madres y los padres que consentimos (a veces sin darnos ni cuenta) en reproducir los roles sexistas estamos impidiendo la llegada de la igualdad.

Madre dijo...

Vamos a ver, no se como decirlo. Estoy dispuesta a admitir que en una familia en la que sólo uno de los dos adultos trabaje fuera de casa, la mayor responsabilidad en la educación de los menores la tenga la otra persona, por razones de tiempo exclusivamente.

Pero, en el caso de que ambos dos (padres, madres, tutores...) compartan el trabajo fuera, ambos dos igualitariamente deben compartir el tiempo y la responsabilidad en la educación, cuidados y cariños a los menores.

Admitir que, puesto que la responsabilidad es nuestra, la culpa es nuestra; que tenemos que hacer en exclusiva el esfuerzo de cambiar una cultura de siglos para llegar, en el mejor de los casos, a que nos ayuden en los trabajos domésticos... eso si que me parece un problema y un impedimento a que la sociedad cambie.

Los hijos y las hijas han de aprender a ser independientes (desde plancharse un huevo a freirse una corbata, como diría un chiste) como única forma de llegar a ser felices y libres. No hay que enseñar a un hijo a hacer la cama para que ayude a su madre ni a su esposa. La cama tenemos que saber hacerla si queremos tenerla hecha, sin más.

Claudio dijo...

Todo radica en una actitud, en una mentalidad nacida de la educación recibida en casa y apoyada por la sociedad en general.

No es lo mismo pensar y sentir que las tareas del hogar son responsabilidad de la mujer, la madre, la esposa, la hija, como pensar y sentir que las tareas del hogar son responsabilidad de todos los miembros de la familia.

Decir: "Hoy te he ayudado haciendo la cama, te he hecho la colada, te he fregado los suelos, etc...", refleja que no sentimos como nuestra la responsabilidad de que en nuestro hogar haya un ambiente de equilibrio y organización eficaz.

Evidentemente, en cada hogar se vive una realidad peculiar en razón de actividad laboral y otras causas que afectan a sus miembros, pero es labor de la familia, de sus responsables adultos, conformar una estrategia educativa en la que se favorezca la participación de todos sus integrantes en el mantenimiento de los servicios y bienes comunes, y de los particulares.

Y todo esto desde el mismo día, incluso antes, en que se constituya la familia, o el grupo social que va a convivir. Y con total naturalidad.

Si en la educación que hemos recibido los que ahora tenemos entre cuarenta y cincuenta años, esa responsabilidad recae en la mujer, el primer movimiento es cambiar la actitud en la propia mujer, cambiar su forma de verse y pensarse, para poder transmitir a sus hijos una nueva forma de ver y sentir la realidad no sexista, no racista, no especista, etc. Y conseguir que su compañero lo vea con la misma claridad.

Es fácil, puesto que es razonable.

Anónimo dijo...

estoy de acuerdo con todos los comentarios.. me parece que el problema real está en casa, y no en la publicidad...

Lliris Picó dijo...

Certament el llenguatge normalment és sexista. Tanmateix, fer-lo "no sexista" és un tema discutible perquè, en la meua opinió, el fa pesat i poc pràctic; i un text ple de barres tipus "company/a" o símbols com "estimat@ amic@..." etc, perd capacitat comunicativa i no soluciona el problama de la discriminació sexista.
També és cert que el cos de la dona és utilitzat amb fins publicitaris, habitualment amb consentiment de la dona concreta que es deixa utilitzar i en treu el profit i els diners corresponents. Em sembla, si més no, respectable que cadascú faça ús de la seua imatge i del seu cos com més li convinga. En tot cas, el que és innegable és que tant el llenguatge més o menys discriminatori com la utilització publicitària del cos femení són problemes menors en el nostre camí d'aconseguir una igualtat de gèneres real. Però una de les de de veres, d'aquelles en què la nostra parella deixe "d'ajudar-nos" en les tasques de casa i es decideisca a COMPARTIR-LES equitativament d'una vegada, una igualtat segons la qual deixem de veure'ns obligades a "disfrutar" de la baixa de maternitat (i ho diu entre cometes una mare de 3 fills!) en la qual només nosaltres podem tenir temps suficient de cuidar dels nostres fills, mentre les nostres parelles s'impliquen només uns dies i poden seguir fent curriculum, medrant en la faena, estant nosaltres estancades entre bolquers, farinetes i vacunes. Crec que en l'Espanya del segle XXI ja és hora que els nostres homes puguen "disfrutar" també d'aquesta baixa, 4 mesos, mínim.La qual cosa ens donaria a nosaltres, les dones, la possibilitat de conciliar de veritat la nostra vida familiar amb la laboral, per a la qual cada vegada estem més preparades. i així, moltes altres coses. L'educació al si de la família? Sí, és fonamental. Les denúncies, les protestes i les petites o grans rebelions, imprescindibles. Un canvi del sistema? Un canvi en la visió dels tipos que diuen "les primeres masclistes sou vosaltres, les dones"? necessàri i urgent!!!

J.A.B. dijo...

No importa el producto que se publicita y se quiere vender, eso es lo de menos. Si son muebles, el cuerpo femenino lo más visible posible. Sin son coches, azafatas atrayentes y sexys. Si es electrónica o similares, cuerpo femenino semidesnudo, con los pechos al aire. Me pregunto: ¿Qué tendrán que ver esos objetos de consumo con el cuerpo femenino?

Posiblemente tiene que ver con el consumo. Y posiblemente tengan que ver con el consumo porque se sigue pensando, y presentando, a la mujer como un objeto de consumo. ¿No hay gente que se enfada cuando se habla de machismo? Si no quieres una taza...chocolate espeso y a todo trapo.

Y esa publicidad, mal que les pese a los diseñadores publicitarios –eso sí, sin más imaginación que una concepción errónea del papel de la mujer en la sociedad-, hace daño. Y lo hace porque remachan la idea machista de la mujer como ser inferior, como objeto de consumo para el hombre. Se habla, porque hablar se habla mucho pero hacer se hace poco, de un observatorio para la publicidad, cuya finalidad, es entre otras, la de vigilar que los anuncios respetan la igualdad y la dignidad. ¡Que actúe! Claro que la mayor responsabilidad esta en el consumidor, porque si éste no reacciona, nada hay que hacer.

¿Reaccionar? No estaría mal que uno entrase a una tienda de venta de automóviles y pidiera en el mismo paquete el coche y la azafata. O comprara un aparato electrónico pero que fuera vendido por una mujer casi en cueros. ¡Señores, el cuerpo femenino tiene más dignidad, como el cuerpo masculino, que ser ofrecido como objeto de consumo y de placer para el hombre! Lo dicho, esos anuncios reflejan la persistencia de una actitud machista en la sociedad.

Carlos Colón dijo...

A Bibiana Aído -alias La Miembra- y su prometida Ley Integral de Igualdad de Trato, que se propone erradicar la discriminación por motivos de religión, sexo, edad, raza u orientación sexual, habrán de encomendarse los creyentes españoles para no ser discriminados y ridiculizados. Sobre todo los católicos, porque parece que ser ofensivo para con ellos es algo tan progresista y moderno como ser tolerante para con otras confesiones. Pero que no cunda la psicosis persecutoria. No se trata de la persecución política a lo Nerón que algunos obispos denuncian, algunos medios manipulan con intencionalidad partidista y muchos fieles no vemos por parte alguna; ni del laicismo gubernamental que muchos creyentes deseamos como algo bueno para todos; ni de la Educación para la Ciudadanía que -salvo algunos matices- muchos cristianos encontramos necesaria.

Se trata de algo a la vez más sutil y más zafio: la agresión de los medios de comunicación y el acoso de la inducción al consumo compulsivo unidos al beligerante desprecio de una élite progre y supuestamente ilustrada que, tras traicionar todos sus principios, ha conservado el anticlericalismo como una no comprometedora marca de progresismo. Lo primero responde a lo que desde 1973 Pasolini denunció como la agresión del nuevo poder del consumo "que ya no se contenta con que el hombre consuma, sino que pretende que no sea concebible otra ideología que la del consumo: un hedonismo neo-laico, ciegamente olvidado de todo valor humanístico y ciegamente extraño a las ciencias humanas"; que ataca a la Iglesia, no por que se oponga al progreso, sino porque "ha terminado por pertenecer genéricamente a aquel mundo humanístico del pasado que constituye un impedimento a la nueva revolución industrial consumista". Lo segundo, la alianza entre el consumo y los restos del naufragio progresista, es lo nuevo: los ataques a la Iglesia sirven a los exprogres para disimular su deriva neocom.

Tal vez la Ley Integral de Igualdad de Trato logre que las cadenas de televisión más grosera y ferozmente enemigas de los valores humanistas e ilustrados, y por ello ahora también de los religiosos, dejen de emitir basura tan irreflexiva, zafia y manipuladora como el Salvados por la Iglesia de la Sexta (bien por Heineken y el Ocaso, que han retirado la publicidad). Tal vez, ojalá, logre que los católicos, por el mero hecho de serlo, dejen de ser tratados en el mejor de los casos como tontos bien intencionados y, en el peor, como intolerantes, irracionales, sadomasoquistas, reaccionarios y conspiradores. Tal vez… Aunque lo dudo.

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