domingo, 2 de marzo de 2008

Hablemos del aborto sin miedo

Viendo lo que está pasando en estos días “turbios” he recordado con amargura aquellos otros de 1985 cuando, recién aprobada la ley del aborto, los grupos más reaccionarios cuestionaban los derechos de las mujeres enjuiciando la difícil situación que supone un embarazo no deseado.



Hoy podemos decir que las perspectivas “miopes” y los intereses partidarios de entonces persisten y de nuevo las mujeres son víctimas de registros políticos, acoso, difamación, actividades ilícitas... De nuevo la ambigüedad y las limitaciones de la ley del aborto permiten que los requisitos formales, los dictámenes preceptivos, sobre todo los psiquiátricos, vuelvan a ser más importantes que los auténticos motivos de las mujeres para interrumpir su gestación. En definitiva, con la actual ley, la mujer es la última en decidir sobre la interrupción de su propio embarazo.

He leído los programas de los dos partidos. El del PP, naturalmente no habla del aborto, lo rechaza y lo único que hace es poner problemas y decir que hay que cumplir la ley estrictamente. Monta campañas antiabortistas que apoya. Destapa la intimidad de las mujeres cuando abortan y pone problemas al cuarto supuesto. Claramente están en contra.

En cuanto al PSOE ¿qué les pasa? Tenían en el programa de 2004 una revisión de la ley y manifestaron en varias ocasiones su intención de cambio hacia una ley de plazos. Pero está claro que no lo han cumplido. Es más, resulta que en su programa para estas elecciones figura sólo una “reflexión” sobre la cuestión. ¿Es que hay que reflexionar todavía más? ¿Es que las mujeres tienen que reflexionar “con toda la fuerza” para quedarse como están?

Se ha perseguido de acuerdo a ese cuarto supuesto, ambiguo y subjetivo, a muchas mujeres que han abortado últimamente. Se han violado derechos de intimidad y se ha entrado en las clínicas abortistas como elefantes en cacharrerías buscando imponer el miedo y la coerción para impedir que se abortara y coartar la libertad de las mujeres.

Resulta que la Vicepresidenta (una mujer) dice que no hay demanda social para cambiar la ley del aborto. ¿Será posible? ¿Por qué entonces lo pusieron en su programa electoral hace cuatro años? ¿Es que es una cuestión mercantil de oferta y demanda o se trata de una cuestión de principios y derecho de libertades?Me siento desolada y sin apoyos. Ni uno ni otro. Uno por reaccionario, el otro por miedoso, ninguno va a cambiar nada. ¿O sí?

Menos mal que el bipartidismo es un deseo, y la realidad todavía permite otras alternativas.

"Mi cuerpo es mío" es el histórico lema feminista que reivindica el derecho de las mujeres a decidir sobre su maternidad, sobre su sexualidad, sobre su cuerpo. He visto que Izquierda Unida, como parte del movimiento feminista, ha asumido este lema como propio y durante esta legislatura ha presentado, en 4 ocasiones, propuestas de ley que contemplaban la despenalización del aborto. Ahora lleva en su programa la despenalización del aborto.

O sea que no estamos olvidadas de todos. Habrá que hacer que IU tenga un grupo fuerte y presione desde la izquierda para que el PSOE, sin miedo, acometa la reforma legal del aborto. ¡Qué ya está bien! No podemos perder otros cuatro años.

11 comentarios:

Claudio dijo...

Estoy contigo, Mathilde, en que la situación de ambigüedad actual no es buena para nadie.

Hay que reconocer que el tema es delicado y merece una profunda reflexión en el sentido de que los factores que delimitan la legitimidad del aborto no se limitan al derecho de la madre a decidir sobre su propio cuerpo y sus funciones. En un determinado punto de la gestación, (habría que averiguar en cuál) interviene otro ser humano que también tiene sus derechos como tal.

Los que están en contra del aborto consideran que ese nuevo ser humano lo es desde el mismo momento de la concepción. Los que están a favor, no sé en qué momento piensan que sucede esta "encarnación".

Desde el punto de vista de la evolución natural del embarazo, parece ser que un aborto espontáneo comienza a ser peligroso a partir del tercer més de gestación. Entiendo yo, y no deja de ser una opinión, que es un indicador del momento en el que, para la Naturaleza, el feto comienza a ser un ser humano.

Reconozco que este razonamiento puede mover a la hilaridad,a la carcajada. El tema no es merecedor de frivolidades, ya que diferencia una extirpación de un órgano de un crimen.

He ahí el quid de la cuestión.

¿Cuándo empieza a ser un crimen?

Porque el aborto puede convertirse en una salida fácil y amoral de la inconsciencia sexual.

Saludos.

Anónimo dijo...

Hay que denunciar las amenazas que sufren las mujeres que quieren abortar, así como las agresiones físicas y verbales a las que han sido sometidos los profesionales de las clínicas de interrupción del embarazo.

Es necesaria una nueva normativa legal que establezca el derecho de las mujeres a abortar de forma normalizada en la red sanitaria pública. Junto a ello el Gobierno debe garantizar la educación sexual en los colegios y la financiación de los métodos anticoneptivos por la Seguridad Social.

Sharon Smith dijo...

El derecho a elegir es solamente uno de los aspectos del tema mucho más amplio de los derechos reproductivos, es decir, el derecho de la mujer a controlar su cuerpo y su vida reproductiva. A pesar de que en las décadas recientes la batalla se ha centrado alrededor del derecho al aborto, los derechos reproductivos incluyen mucho más que el derecho a terminar un embarazo no deseado, involucrando también el derecho a tener hijos frente a los programas racistas de esterilización dirigidos a los afro americanos, nativos americanos y discapacitadas a lo largo de gran parte del siglo XX en los EE.UU.

Las latinas eran frecuentemente obligadas a firmar formularios de consentimiento en inglés en vez de en español, y fueron esterilizadas frecuentemente sin su conocimiento. Hacia 1968, un tercio de todas las mujeres en Puerto Rico--todavía una colonia de los EE.UU.--habían sido esterilizadas permanentemente. Hoy en día, los programas racistas de esterilización continúan dirigiéndose a hombres y mujeres de raza negra o mestiza de los países pobres de todo el mundo bajo el nombre de "control de la población."

La libertad reproductiva implica también el derecho al aborto de las mujeres pobres. Incluso aunque el aborto sea ilegal, las mujeres de alto nivel socio económico tienen a su alcance, y siempre han tenido, el dinero y los médicos privados para hacerse abortos; mientras que las mujeres pobres deben enfrentar la decisión de llevar a término un embarazo no deseado o arriesgar sus vidas en un aborto inseguro e ilegal.

Muchas mujeres pobres y de la clase trabajadora mueren cuando el aborto es ilegal. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, 78.000 mujeres mueren cada año en el mundo por abortos inseguros.

En los EE.UU. antes de que el aborto fuera legalizado en 1973, muchas mujeres morían por complicaciones en los abortos. En Nueva York, el 50% de estas mujeres que morían tras un aborto ilegal eran de raza negra, mientras que las puertorriqueñas representaban el 44%.

Anónimo dijo...

Os recomiendo a todos "Las normas de la casa de la sidra". Yo no voy a defender aborto totalmente liberado, pero hay casos en los que puede estar más que justificado.

Otra Julia dijo...

La paciente escuchó a la farmacéutica decirle:

- Perdone, pero no voy poder cumplimentar esta receta.

Y ella le dijo: ¿Hay algo mal con la receta?

- No, es que yo personalmente no creo en control de la natalidad.

Esa fue la conversación que Julia contó en una cadena de radio después que una farmacéutica se negase a darle su receta.

Puede que suene escandaloso, pero esto será el futuro para todas si Mariano Rajoy y sus compinches ganan en su campaña de desmantelar la legislación que garantiza a las mujeres el derecho al control sobre nuestros propios cuerpos.

Doctora dijo...

Para iniciar una discusión racional sobre el aborto conviene conocer algunos detalles del proceso que transforma el óvulo fecundado en un bebé listo para iniciar una vida independiente fuera del vientre materno. En particular, son cruciales los primeros pasos del desarrollo. Se ha observado que un poco después del apareamiento, y cuando uno de los espermatozoides ha logrado superar las barreras externas del óvulo, la fusión de los dos genomas puede tardar hasta un día. Treinta horas después de haberse mezclado los materiales genéticos de padre y madre, comienza la división celular. Al principio son dos células, luego, cuatro, ocho, 16..., hasta formarla mórula, cuerpo de un tamaño –dicen– no mayor al punto que aparece al final de esta frase. A los cuatro días, la mórula se dilata y se ahueca para formar el blastocisto.

El blastocisto es un conjunto esférico e infinitesimal de células indiferenciadas, que da inicio a la diferenciación celular. Los cambios continúan hasta cuando, varias semanas más tarde, el embrión se transforma en feto, y ya se adivina ante la lupa un ser vivo, una pequeña criatura con apariencia más de reptil que de humano. Una personita, dicen los que están a favor de penalizar el aborto, para conmovernos. ¡Qué personita! Un conglomerado simple de células. Para llegar a ser una personita, para poseer un mínimo de lo que llamamos humanidad, es necesario que aparezca la complejidad programada en el ADN.

La vida se deriva de la complejidad. Y esta no se logra hasta varias semanas después de la fecundación. Una mórula o un blastocisto no poseen complejidad. Ni las etapas que les siguen inmediatamente. Las células son complejas y están vivas, tan vivas como la que encontramos en cualquier cultivo de células humanas, pero nadie con sentido común las considera una personita.

El blastocisto es un cuerpo interesante, pues es posible separar algunas de sus células y a partir de ellas obtener otro blastocisto, y de este, otro, indefinidamente. Disponiendo de úteros suficientes, podríamos montar una fábrica en serie de seres humanos, todos ellos mellizos idénticos. Anotemos que la naturaleza, por accidente, lleva a cabo esa misma división (dos casos por cada 1.000 embarazos), y de un embrión arma dos mellizos idénticos; dos almas a partir de una.

A quienes se oponen al aborto temprano alegando que tales paquetes de células son seres humanos, podremos contestarles que para ello es necesario que posean alma (requisito de los creyentes), de lo contrario, no se diferenciarían esencialmente del embrión de un chimpancé. Y si tienen alma, entonces llegamos al absurdo de que el alma es divisible. Y tantas veces como queramos. Un milagro de la ciencia: la multiplicación indefinida de las almas. No sobra comentar que a veces dos embriones, correspondientes a dos futuros mellizos fraternos, se fusionan en un solo sujeto para formar una quimera genética, llamado así porque una parte de sus células portan el genoma de uno de los frustrados mellizos, mientras que las restantes portan el del otro. ¿Fusión de almas? Imposible, porque el alma es una. Pero ocurre, y es la misma naturaleza la que comete semejante atropello. No puede ser, puesto que los teólogos aseguran que el alma es inmortal, indivisible, imperturbable ante el bisturí, imposible de fusionar dos en una; entonces, necesariamente, se trata de material biológico sin alma y, en consecuencia, no hay problemas éticos en manipularlo. Pero sí los hay, dicen los teólogos. Con la metafísica y el verbo se hace toda clase de malabares lógicos.

Otros alegan que el embrión es un ser humano, pero en potencia, y que por tanto debemos respetar su vida. A estos los refutamos con facilidad: toda célula de nuestro cuerpo también es un ser humano en potencia, un clon nuestro. Recordemos que la oveja Dolly fue creada a partir de una célula de la ubre de su madre. En consecuencia, para ser consecuentes con la idea de la potencialidad, deberíamos conservar en relicarios inviolables cada tumor o parte que los cirujanos retiren de nuestro cuerpo, o toda célula que se desprenda de nuestra piel, pues son portadores de nuestro genoma y, por tanto, en potencia son mellizos idénticos a nosotros. En el polvo de nuestra casa, para no ir muy lejos, hay millones de copias de nuestro genoma, pedazos invisibles de piel desperdigados por el suelo y de los cuales podríamos, disponiendo de una tecnología avanzada, obtener fotocopias exactas de nosotros mismos. Pero sin respeto alguno los pisamos y a la basura van a parar con otros desperdicios.

Para definir el tránsito de la vida a la no vida, esto es, de la vida a la misma nada, la actividad cerebral es el indicador aceptado por casi todo el mundo civilizado. Por eso, una vez desaparecida la actividad cerebral de una persona, los cirujanos se apresuran a trabajar sobre el “cadáver”, con su corazón aún latiendo, para beneficiarse de sus órganos sanos y, por medio de un transplante, alargar la vida de un paciente; más bien de un impaciente, porque esos males no tienen espera. Por otro lado, se sabe que el embrión en sus primeras etapas no tiene actividad cerebral, ni siquiera posee cerebro, luego es posible alegar que todavía no es un ser humano. Esto parece razonable, dentro de una ética civil, sin imposiciones abstractas traídas del más allá, civilizada, por convenio entre humanos sensatos, sin prejuicios religiosos. Por eso, en las discusiones sobre la ética del aborto, estas fronteras difusas entre la vida y la no vida, un poco arbitrarias, pero razonables, se deben tener en cuenta en el momento de establecer las leyes correspondientes.

Anónimo dijo...

Lo que las mujeres pedimos es que se promulgue una ley sobre el aborto menos restrictiva, que lo permitan sin que exista ninguna condición relacionada con la causa del mismo.

Este tipo de legislación se encuentra en países que componen aproximadamente el 41,4% de la población mundial. En estos países, el acceso puede estar limitado por restricciones respecto a la edad de gestación, por requisitos de que terceras partes autoricen un aborto, o por períodos de espera. Algunos países con estas disposiciones son: Canadá, Cuba, China, Estados Unidos, Francia, Hungría y Puerto Rico.

Es importante saber que en los países con las leyes más liberales sobre aborto, para que éste sea calificado como legal debe estar condicionado a la voluntad de la mujer y realizarse en hospitales y por un personal calificado.

Todo lo demás es moralina barata.

Santi dijo...

Pues para no existir el debate en la sociedad, joer la que has liado Mathilde. Para mi que una copia de las entradas de tu post habria que enviarsela a la Sra.De la Vega, y que compruebe por si misma si lo hay o no lo hay.
Yo en este tema opino como en otras muchas cosas, cabe ser práctico y dejarse de ambigüedades. Una ley de plazos es lo más práctico, evidentemente con excepciones que beneficien el bienestar de la madre (como por ejemplo la detección tardía de malformaciones en el feto, que debería anular los plazos establecidos y permitir el aborto en cualquier momento).
Y los plazos establecidos de una forma clara y explicita, 20 semanas de embarazo por ejemplo, y punto. Nada de valoraciones que si el feto esto que si el blastocito lo otro, menos de 20 semanas si la madre así lo decide, aborto libre y gratuito y en cualquier centro de la red pública de salud, nada de centros concertados ni puñetas de estas. El debate sobre el aborto ya se superó hace décadas, ¿vamos a reproducirlo inutilmente? Es que somos más papistas que el papa, manda webs, y como buenos españoles complicamos lo fácil y hacemos fácil lo imposible. De verdad que no comprendo el debate, no ha lugar.

Basseta dijo...

Para aclararnos entre tanto incienso no estaría de más echar un vistazo sobre la regulación actual de la interrupción voluntaria del embarazao (IVE), siguiendo las enseñanzas de JOAN J. QUERALT .

Éste es un tema en que derecho y moral se entreveran de forma casi patológica; conviene, por tanto, efectuar un deslinde lo más claro posible. En efecto, la LO 9/1985, en esencia ratificada por la STC 53/1985, introdujo el sistema de las indicaciones para despenalizar parcialmente el aborto.

Claramente hipócrita al modo carpetovetónico, dicha norma ha evitado que las mujeres aborten en condiciones sanitarias insalubres y que ellas y sus médicos vayan a parar a la cárcel.

Quienes están en contra de la IVE alegan una y otra vez que el aborto es delito y que es equiparable al asesinato, pues el concebido es persona desde el mismo momento de su concepción. Con el ordenamiento jurídico vigente en la mano, veamos si ello es así.

Dejando de lado la tan poco científica teoría eclesial de la animación, sostener que existe vida humana en el embrión es un acto fe, no un acto de ciencia. Ahí está la Convención de Oviedo sobre Derechos Humanos y Biomedicina (1997) que nada dice sobre el concepto ni de persona ni cuándo ni cómo tal condición se adquiere.

O sea que, como pone de relieve la jurisprudencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH), dista mucho de existir un consenso europeo sobre la materia. En fin, es seguro que se es persona tras el nacimiento, pero no antes; lo que no significa que no merezca esa potencialidad prenatal una protección jurídica.

Anónimo dijo...

"Mi cuerpo es mío" es el histórico lema feminista que reivindica el derecho de las mujeres a decidir sobre su maternidad.
¡¡¡Eso son argumentos, no los de la doctora!!!.
Con que simpleza se arreglan los problemas en este país. Deu meu!!.

Marco dijo...

En Italia, país tan compenetrado con la Iglesia Católica, e ideales conservadores, en el año 1978, en pleno gobierno de centro-derecha, se hizo la Ley 194 sobre la interrupción del embarazo. Hubo un movimiento de ideas y personas sin precedentes, y totalmente transversal, con el objetivo de asegurar a las mujeres un derecho tan importante como lo del aborto.
Hay algunos aspectos importantes en la Ley:
- la mujer puede decidir de interrumpir el embarazo dentro de los 3 meses sin limitaciones, aunque la Ley establece que tiene que haber motivaciones que conlleven serios problemas a la salud mental y física o la previsión de malformaciones del feto. Hay centros de planificación de familiar a los que las mujeres se dirigen y el aborto se lleva a cabo en instalaciones públicas con toda la asistencia necesaria.
- a partir del tercer mes, al aborto se puede practicar solo y cuando, a juicio de médicos y psicólogos, la prosecución del embarazo puede llevar a serios problemas psíquicos y/o físicos a la madre y se evidencien graves patologías al feto.
- Se instituyen los centros de planificación familiar donde las mujeres reciben asistencia médica y psicológica.
- Las menores de 18 años pueden interrumpir el embarazo previo consentimiento de los padres.

Ha sido y es una Ley con defectos, por supuesto, pero una Ley que ha funcionado y funciona, y ha trazado un antes y un después en los derechos de las mujeres. Un aspecto que se destaca, es que ha contribuido a la difusión de los métodos contraceptivos como la píldora, gratuitos en los centros de planificación.
Dicho esto, me parece que la explicación médica que nos hace “doctora” en la precedente entrada, es perfecta y muy interesante.
Que las mujeres sean libres de ejercer su derecho a interrumpir el embarazo.

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