lunes, 7 de enero de 2008

Por la diversidad familiar

Hace unos días, es decir, el año pasado, tuve conocimiento de una iniciativa puesta en marcha por un grupo de hombres y mujeres gays, lesbianas, bisexuales, transexuales y heterosexuales que conciben la red como una fuente de información y entretenimiento, pero también de activismo y participación social. Desde la diversidad ideológica, de creencias, racial y sexual, dicen que les une únicamente su compromiso con la igualdad. Por ello, han decidido poner en marcha una iniciativa ciudadana que defienda, también en Internet, el respeto y la tolerancia hacia los distintos modelos familiares.

Los promotores de esta iniciativa han colgado en la red un manifiesto ("RED POR LA DIVERSIDAD FAMILIAR") en contra del intento de las jerarquías eclesiásticas de imponer un modelo excluyente de familia tradicional. Visitando el enlace anterior tu también te puedes unir a esta iniciativa de gente que entiende que la diversidad enriquece y la uniformidad empobrece. Que todas las familias importan. Todas.

En su día, el colectivo de EUPV en Ibi ya dijo lo que pensaba al respecto, pero la verdad es que la Iglesia española ha vuelto a dar de que hablar en los últimos días. No contentos con las declaraciones del obispo de Tenerife sobre la homosexualidad y la pederastia, asistimos al órdago lanzado contra el Gobierno del pasado domingo 30 de diciembre. De momento, en los comunicados de la organización se falta al Octavo Mandamiento (cifrar en 2.000.000 el número de asistentes cuando los cálculos objetivos no arrojan más de 160.000).

Parece ser que el acto tenía por objeto defender la familia cristiana, pero ¿de qué? En España no se obliga a nadie a divorciarse, ni ha usar condones, ¿cuál es el problema? Los obispos quieren leyes con las que poder imponer una doctrina que no consiguen imponer desde los púlpitos (creo que la situación es la contraria: los obispos y sus amigos en el poder impedían casarse a los homosexuales, o los encarcelaban, cuando el presidente fundador del Partido Popular era ministro).

Conozco a muchos creyentes que, con tristeza, reconocen que la Iglesia oficial mantiene una asignatura pendiente con la sexualidad humana. Esa inflexible vinculación de “sexualidad” y “procreación” provoca contradicciones tan insalvables que ya la propia vida se encarga de desmontar y rebasar. Me consta los inmensos sufrimientos que la moral sexual católica está provocado en tantas personas de buena voluntad y resulta lamentable la ceguera institucional católica a los signos de los tiempos (por ejemplo, ya existen grupos de cristianos gays que defienden su existencia con argumentos sacados de las Sagradas Escrituras).

La Iglesia es un club privado que cada vez tiene menos socios activos en España. Sigue manteniendo un alto nivel de fidelidad y capacidad de convocatoria en muchas de sus manifestaciones litúrgicas (bodas, bautizos y comuniones), pero en materia de moral sexual y familiar tiene un panorama desolador: los católicos españoles utilizan métodos anticonceptivos, se separan, se divorcian y se juntan en concubinato sin problema alguno y sin que la Iglesia pueda hacer nada para impedirlo. ¿Pretenden entonces que lo haga el Estado a través de las leyes civiles y penales?

Salvo excepciones, veo a la Iglesia más preocupada por la estructura formal de la familia que por la felicidad real de sus miembros, pero es una institución cuya libertad debo respetar. Allá ellos si siguen negando la ciencia con su fe, si quieren volver a las misas en latín, si siguen excluyendo a las mujeres del sacerdocio. Sólo a los miembros de ese club les corresponde juzgar estas actitudes y pedir cuentas a sus dirigentes; los demás sólo podemos opinar.

Pero resulta que son los propios católicos los que piden a sus dirigentes eclesiásticos que tengan en cuenta que muchas personas casadas por la Iglesia han decidido divorciarse para rehacer sus vidas y para encontrar nuevas oportunidades de amor, de ilusión y de esperanza. Es lamentable esa dureza de corazón, esa intransigencia institucional ante esas personas, negándoles incluso el derecho a recibir los sacramentos.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Foro ecuménico de encuentro para cristian@s de cualquier orientación sexual, unid@s contra la homofobia:

http://groups.msn.com/cristianosgays

PAZ Y BIEN

José Vicente dijo...

Apariència, apariència, apariència i... el "què diran".
Voler negar les evidències, els fets, voler mantindre allò que ha quedat obsolet; recuperar terrenys que fa temps que han perdut, romandre, romandre i romandre a tota costa i si cal insultar, insulten; si cal desvalortizar, desvaloritzen... Ells defensen i defensen basant-se en una cosa que ni es pot comprovar, ni es pot explicar. Els seus principis són massa profunds com per a que siguen qüestionats. I mentres, van ferint els sentiments de milers de persones, enganyant-les i fent-los creure que la doctrina catòlica és la doctrina cristiana. No m'estranyaria que dins de poc utilitzaren eixes riqueses que tenen acumulades per a adquirir els drets de "copyright" de la Bíblia...

Mathilde dijo...

¡¡CON LA IGLESIA HEMOS TOPAO!! AMIGO BASSETA.

Yo me considero católica practicante, y no quisiera perder este beneficio que tengo con mi religión, pero cada día me lo ponen más dificil estos Santos Obispos que tenemos...

¿Es acaso la Iglesia la que instituyó el matrimonio? Quizás sí como sacramento, pero el matrimonio como tal es de creación romana, mucho antes del católicismo tal y como lo conocemos.

Por tanto, el matrimonio no es patrimonio de la religión. Por supuesto pueden decir lo que quieran sobre cómo tiene que ser el "buen" matrimonio católico, pero no a decir que el resto de matrimonios son "falsa moneda" ni mucho menos presionar políticamente para quitar derechos a los ateos que no afectan en nada a los religiosos.

La Iglesia Católica y algunos de sus seguidores no puede ser tan hipocritas predicar en contra del preservativo y del aborto, pero ir a Londres en los 70 a realizar lo que "aqui" era ilegal. Y quien se podia permitir esos viajes? Seguro que las clases obreras no (porque tenemos doble moral) ¿pero que defienden? ¿los homosexuales les hace algo malo a ellos?.

¿O lo hacen para hacer un favor al PP ahora que hay elecciones Generales? Pues va a ser que sí.

Pido la palabra dijo...

El 4 de enero del año que acaba de comenzar la indignación y el rechazo que me merecen las intransigentes jerarquías católicas me pudo. El pasado viernes por la tarde firmé oficialmente mi declaración de apostasía y la remití a la parroquia donde fui bautizado y al obispado correspondiente. Todo un acto de rebeldía y dignidad, que ya venía meses reflexionando. Espero que el excelentísimo y reverendísimo señor obispo disfrute su regalo de Reyes y me remita pronto una respuesta confirmando la eliminación de mis datos personales de los archivos de esta institución rancia y retrógrada. No quiere ser cómplice de sus atropellos por más tiempo. Ya basta de ataques contra todos aquellos que tienen el orgullo y la valentía de abandonar la norma, ser diferentes y vivir su vida en libertad, ya basta de perseguir a los que no pensamos como aquellos que visten sotanas y predican con hipocresía desde los púlpitos. ¡Ya basta! Por mucho que pese en las altas esferas de la Iglesia católica gays, lesbianas, transexuales y bisexuales avanzamos en la conquista de nuestros derechos en un Estado que se declara aconfesional y, en el cual, creyentes y no creyentes podemos gozar de las mismas libertades. Hoy disfrutamos de la igualdad legal, y la igualdad social está ahora más cerca. Podemos contraer matrimonio, adoptar y construir nuestra propia familia educando a nuestros hijos desde la libertad, la igualdad y la diversidad. Por mucho que les moleste a los obispos la sociedad, afortunadamente, evoluciona y la intransigencia, la intolerancia y el inmovilismo quedan relegados a las iglesias y capillas. La moral de la Iglesia no nos representa.

Jaime Richart dijo...

Muy poco tienen que ver catolicismo, vaticanismo y CEE, con el Evangelio y con Cristo. Cualquier beata de tres al cuarto lo sabe. A ver si se creen estos agitadores purpurados que nos confunden. Hasta ahí podíamos llegar. Está comprobado: la Iglesia Católica, siempre fue la menos cristiana de las Iglesias cristianas. Cristo es para ella lo de menos. Y no digamos para el Rouco ése haciendo caja electoral para el partido de la derecha…

No hay por dónde coger a estos mastuerzos purpurados, a estas malas personas. Rouco se quiere convertir en un restaurador reli­gioso mientras el papa sigue con sus razonamientos intrincados de la Spe salvis citando a Bacon, a Kant y a Marx porque él no tiene ideas propias sobre lo que conviene hacer hoy día para sacar ade­lante a una Institución que da vivas muestras de estar dando las úl­timas boqueadas. Por más esfuerzos que haga Ratzinger y más mí­tines con bocadillos en las plazas de Madrid que convoque Rouco, ni él ni Benedicto pueden sacar adelante a esa Iglesia que hace aguas por todas partes y se está muriendo como tantas especies de la biodiversidad.

Estamos en el milenio de la Transparencia. Y las gentes de bien y aun las de no tan bien ya se han dado perfecta cuenta de que una cosa es el Cristianismo, el Evangelio, Jesucristo, sus enseñanzas y su figura ejemplar, y otra muy distinta, que la contradice y la ofende, lo que dicen y hacen el Vaticano y la Conferencia Episcopal trafi­cando ávida, política y obscenamente con la doctrina de Cristo. Cristo, que si volviera, les echaría de sus templos y residencias a todos ellos a latigazos.

LGTB Catòlica dijo...

Denuncie a la Generalitat Valenciana, que s'ha negat sistemàticament a qualsevol petició dels col·lectius LGTB valencians, i a l'anterior corporació municipal d'Alacant pel mateix motiu. En concret al Sr. Alperi per oposar-se públicament a celebrar matrimonis homosexuals. Són tot actituds que afecten directament als nostres drets i ens allunyen d'un enteniment comú en aquesta societat.

Denuncie la hipocresia d'alguns jerarques religiosos, en concret de l'Església Catòlica.

Denuncie la seua negativa a la inclusió de la diversitat familiar en l'educació dels nostres fills i filles.

Denuncie el seu afany d'exclusió de les persones LGTB de qualsevol projecte pastoral o comunitari.

Denuncie la discriminació que pateixen lesbianes, gais, bisexuals i transexuals en algunes comunitats, des de l'hermetisme i la nul·litat de la seua persona fins a l'expulsió. Aquestes no són actituds cristianes cap a les germanes i els germans en Crist.

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