jueves, 17 de enero de 2008

En Alcoy también tienen convenios urbanísticos maravillosos

El artículo que reproduzco más abajo, firmado por Javier Llopis, se publicó en el diario Información del pasado 10 de enero, aunque a mí me llegó en un e-mail remitido por los compañeros de La Colla Ecologista La Carrasca.

Tras su lectura me vinieron inmediatamente al recuerdo algunos momentos de mi infancia de los que conservo grata memoria. Muchas tardes, al terminar el colegio, cogía la merienda y me iba a una era que había más o menos donde está ahora el cruce de la calle Reyes Católicos con la Avda. de la Paz (entonces sin urbanizar ni edificar), desde la que se podía contemplar por encima de los campos la puesta de sol mirando en dirección a la carretera de Castalla. Me sentaba en un "rugló" (o rodet) y merendaba en solitario mientras el sol rojizo se ocultaba tras las montañas.

Comprendereis que el artículo de Javier Llopis me haya llegado al corazón y haya pedido permiso expreso a su autor para reproducirlo en este blog, lo cual agradezco sinceramente. Considero oportuno reproducirlo a la vista de los comentarios derivados de la entrada de ayer:


Puestas de sol privatizadas


Era, hasta hace muy poco tiempo, uno de los paisajes más hermosos que se podían contemplar desde el casco urbano de Alcoy. En la plaza central del parque de Cantagallet, la gente se quedaba embobada con las puestas de sol. Cada tarde, con matices y tonos diferentes, se repetía este magnífico espectáculo: el sol se ocultaba sobre la silueta del Castellar y llenaba decolores rojos y de brumas luminosas una inmensa franja de terreno, que iba desde los carrascales de la Font Roja a los lejanos campos de Barxell.


En las tardes de verano, los vecinos de la Zona Alta acudían puntuales a esta cita y se maravillaban con una magia de luces y sombras que apenas sí duraba unos minutos. Desde hace unos meses, gracias a la aplicación de una política urbanística que podría resumirse con la frase de "bon pilot bon farinot", la posibilidad de disfrutar de estos irrepetibles momentos ha pasado a la historia. Si a la caída de la tarde uno se sienta en la plaza de Cantagallet, comprobará apesadumbrado que lo único que se ve son los muros grises de un enorme edificio de viviendas que se está construyendo a ritmo acelerado en la Avenida de Elche.


El bloque de pisos se ha pegado al perímetro del parque hasta extremos inverosímiles y ha cortado de raíz cualquier posibilidad de disfrutar de esos instantes tan poéticos. Sin saberlo, los paseantes de Cantagallet acaban de asistir a un acontecimiento histórico, que marcará un antes y un después en la historia del urbanismo mundial. Embebido de voracidad constructora, el Ayuntamiento de Alcoy se ha superado a sí mismo y ha conseguido privatizar las puestas de sol.


Hasta hace muy poco tiempo, las bellezas de estos ocasos las podía disfrutar cualquier ciudadano de forma gratuita. Tras la construcción de esta casa, el privilegio ha quedado reservado para aquellas personas que tengan dinero suficiente para comprarse uno de los pisos. Así se está escribiendo la historia de Alcoy en los últimos años. Se esperan nuevos capítulos en este plan de privatización del paisaje, que vivirá otra página de oro con la construcción de los pisos de La Estambrera.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Comparto tu sensibilidad por nuestro entorno. Es necesario que alguna voz, aunque sea en solitario, hable de estas cosas y las traslade a las instituciones públicas.

Vicente dijo...

El desarrollo urbanístico de los pueblos es algo demasiado importante como para dejarlo en manos de políticos y promotores.

J.M. dijo...

Conozco el sitio. Nos os podeis imaginar lo que están haciendo. Se han cargado el parque. La puesta de sol a partir de ahora será privativa de los compradores de los pisos. Es la ley del mercado.

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