martes, 18 de diciembre de 2007

Matrimonios infantiles forzosos

Acabo de ver una fotografía ciertamente impactante y con la que ilustro esta entrada. Se trata de la imagen de Ghulam, una niña afgana de 11 años sentada junto a su marido de 40, realizada por la fotógrafa estadounidense Stephanie Sinclair, que ha sido elegida hoy en Berlín como Mejor Fotografía del año por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), entre otras 1.230 imágenes, por su denuncia de una práctica "mundial" y "terrible" como son los matrimonios infantiles forzosos.

[La galería con algunas otras fotos premiadas en este Premio Unicef se puede ver en muchos sitios de Internet, como por ejemplo en El País o en El Períodico y reflejan escenas de explotación laboral de niños, de los niños que viven en Palestina, en Chechenia o, simplemente, en un basurero]

En UNICEF estiman que cerca de 60 millones de mujeres que hoy tienen entre 20 y 24 años fueron obligadas a casarse antes de llegar a la mayoría de edad. En Afganistán, aproximadamente la mitad de las chicas contraen matrimonio antes de cumplir los 18 años. La fotógrafa premiada relató que la familia de Ghulam decidió venderla a su marido para poder alimentar al resto de sus hijos, aunque añadió que "se sentían avergonzados" por ello. Stephanie Sinclair explicó que la idea del reportaje surgió de un trabajo anterior sobre mujeres que se suicidaban prendiéndose fuego, muchas de las cuales eran niñas cuando fueron entregadas a sus maridos.

El matrimonio infantil puede acarrear trabajos forzados, esclavitud, prostitución y violencia contra las víctimas. Puesto que no pueden evitar las relaciones sexuales ni insistir en el uso del preservativo, las novias menores de edad se exponen a graves riesgos para su salud, como los embarazos prematuros, las infecciones transmitidas sexualmente y, cada vez más, al VIH/SIDA.

Los progenitores a veces consienten estos matrimonios por necesidades económicas. En estos casos, el matrimonio se considera como un medio de proporcionar a sus hijas una tutela masculina, de protegerlas contra las agresiones sexuales, de evitar embarazos sin estar casadas, de alargar sus años de fecundidad o de asegurar su obediencia en el hogar del marido.

El derecho a elegir y aceptar libremente el matrimonio está reconocido en la Declaración Universal de Derechos Humanos (1948), que admite que el consentimiento no puede ser “libre y completo” cuando una de las partes involucradas no es lo suficientemente madura como para tomar una decisión con conocimiento de causa sobre su pareja. La Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (1979) estipula que el compromiso matrimonial y el casamiento de un niño o niña no tendrán efectos jurídicos y que se deben tomar todar las medidas necesarias, incluidas las legislativas, para especificar una edad mínima de matrimonio. La edad recomendada por el comité sobre la eliminación de discriminación contra la mujer es de 18 años.

Puesto que el matrimonio antes de los 18 años es frecuente en muchos países en dificultades, esta práctica llega a ser un obstáculo para casi todos los Objetivos de Desarrollo del Milenio: acabar con la pobreza y el hambre (ODM 1); lograr una educación primaria universal (2); promover la igualdad entre los géneros (3,); proteger las vidas de los niños (4); y) mejorar la salud (5, 6).

3 comentarios:

HoraSur dijo...

también existen matrimonios de adultos que se basan en ideas y sentimientos muy infantiles... no sé yo qué será peor

Anónimo dijo...

¿Qué podemos hacer desde aquí para evitar esto? No se me ocurre nada salvo entristecernos y, el que quiera, rezar.

Anónimo dijo...

Hora Sur qué comparación la tuya.¿No sabes que será peor?.
¿Es en serio?

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