viernes, 21 de diciembre de 2007

La Lotería Nacional y el egocentrismo

La Lotería Nacional nació en España durante la Guerra de la Independencia como un medio para aumentar los ingresos del erario público sin quebranto para los contribuyentes, de la mano del Ministrio del Consejo y Cámara de Indias, D. Ciriaco Gonzalez Carvajal. Fue aprobada por las Cortes de Cádiz el 23 de noviembre de 1811 por unanimidad.

El 4 de marzo de 1812 se celebró en Cádiz el sorteo de esta nueva modalidad de Lotería , que fue denominada por el pueblo "Loteria Moderna" para diferenciarla de la Lotería instituída desde 1763. La venta de Lotería Nacional fue extendiéndose desde Cádiz al resto de España al mismo tiempo que los ejércitos napoleónicos se iban retirando del país.

El primer sorteo celebrado en Navidad tuvo lugar el 18 de diciembre de 1812 en la ciudad de Cádiz. El primer Gordo fue para el número 03604. El precio del billete fue de 40 reales y premio de 8.000 pesos fuertes. Actualmente el sorteo extraordinario de Navidad, que se celebra todos los años el día 22 de Diciembre, es el más importante y popular de todos los sorteos de Loteria realizados en España.

No negaré que en muchas ocasiones he comprado décimos o papeletas de lotería, pero no lo hago de buen gusto ni con ilusión. Siempre que compro Lotería soy consciente de que participo en un rito social que aparentemente está justificado en el acto de colaboración o ayuda que se hace a una buena causa (una Comparsa, asociación, equipo, colectivo, etc.).

Pero lo anterior no significa que no haya reflexionado sobre el asunto y, en mi fuero interno, haya llegado a la conclusión de que la lotería es un timo genialmente tramado para sacarle el dinero a la gente.

Estoy convencido de que la Lotería es un negocio fraudulento basado en el egocentrismo humano. Aparentemente, la Lotería Nacional funciona como una gigantesca “porra” en la que millones de personas compran un décimo con un número que tiene una entre millones de probabilidades de ser premiado, y el dinero reunido se reparte entre los acertantes. Si jugamos un billete de lotería en el premio de Navidad, la probabilidad de que nos toque el premio mayor es de 1 entre 14 millones y medio (170 series x 85.000 billetes),

Sin embargo, el verdadero negocio de la Lotería para el Estado está en que la cantidad de dinero que se reparte entre los jugadores es siempre menor que el dinero puesto en la banca por todos ellos con la compra de las participaciones (se reparte sólo el 70 %, con perdón, de lo recaudado), algo inadmisible dentro de las reglas de una auténtica porra en la que hay que repartir todo el dinero entre los ganadores. Desde este punto de vista colectivista, la lotería no resulta nada conveniente para los jugadores, ya que así, como grupo de jugadores, siempre van a salir perdiendo (nunca les devuelven todo el dinero).

Precisamente es aquí donde entra en juego el egocentrismo al que me refería: el jugador no piensa en lo que va ha recibir realmente el colectivo de jugadores del sorteo (una suma siempre menor a la invertido) sino en lo que puede recibir el mismo, como particular, si acierta. Aunque esta cantidad es muy inferior a lo que los jugadores han puesto para el sorteo, para él es una gran fortuna. El truco para activar el egocentrismo es concentrar todo el premio en una única persona (aunque la probabilidad de que toque es aún más insignificante).

De todas formas, si tienes ya comprado algún décimo o papeleta te deseo mucha suerte y espero no haberte desilusionado.

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