miércoles, 26 de diciembre de 2007

Experimentando con la gente

Todo parece indicar que del informe anual del Pentágono se desprende que Estados Unidos está preparando pruebas de armas químicas y biológicas al aire libre (interrumpidos en 1969 por orden del presidente Richard Nixon), en clara violación de las convenciones internacionales, reveló el profesor Francis A. Boyle, reconocido experto en la materia. Se puede esperar lo peor si se tiene en cuenta que el ejército de Estados Unidos ya realizó en el pasado ese tipo de experimentos en varias grandes ciudades estadounidenses, a espaldas de su propia población.

En el informe del Pentágono al Congreso se puede leer lo siguiente: «Más de 30 años han transcurrido desde que se prohibieron en Estados Unidos las pruebas al aire libre con agentes químicos vivos, y desde la realización del último ensayo de ese tipo, gran parte de la infraestructura necesaria para las pruebas en el terreno, como los detectores químicos, ha desaparecido o se ha hecho seriamente obsoleta. Los incrementos actualmente previstos en el presupuesto de la infraestructura “Ensayo y Evaluación” mejorarán grandemente tanto el perfeccionamiento como la explotación de las pruebas sobre el terreno, con una mejor representación de las amenazas simuladas y de la definición de la reacción del sistema».

Boyle afirma que Estados Unidos ya está violando la Convención Internacional sobre las Armas Químicas (CIAQ) y la Convención sobre las Armas Biológicas (CAB) así como los textos legislativos sobre la aplicación de dichas convenciones a nivel nacional, y esas violaciones serían crímenes [desde el punto de vista legal]. Por ejemplo, en febrero de 2003 Estados Unidos se concedió a sí mismo una licencia para granadas ilegales, de largo alcance y que implican el uso de armas biológicas, con fines evidentemente ofensivos.

La guerra biológica implica el uso de organismos vivientes con fines militares. Al ser utilizados como arma, estos organismos de origen viral, bacteriano o fúngico, entre otros, pueden ser diseminados sobre una vasta zona geográfica mediante el viento, el agua, insectos, animales o seres humanos, señala Jeremy Rifkin, autor de The Biotech Century (El siglo Biotech).

Al parecer, el gobierno federal estadounidense ha dedicado enormes sumas de dinero a la modernización de Fort Detrick y de otras instalaciones dedicadas al estudio, la fabricación, los exámenes y el almacenamiento de estos agentes patógenos, susceptibles de ser utilizados en el marco de la guerra biológica.

Boyle acusó anteriormente al Pentágono de estar «preparándose para librar y ganar» una guerra biológica en cumplimiento de «dos directivas de estrategia nacional promovidas por Bush y adoptadas en 2002» sin que haber informado a la opinión pública para que esta pudiese debatir el tema. Sostiene que el programa de defensa química y biológica del Pentágono fue modificado en 2003 para poder emprender la aplicación de dichas directivas, lo cual confirma el posible uso de armas químicas y biológicas como «primer recurso» en una guerra.

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12 comentarios:

Hilario Ideas dijo...

Tienes suerte de que en USA exista libertad de expresión y se pueda conocer si se experimenta con la gente. Al menos aunque sea falso, puedes decirlo y quedar tan bien. ¿Es posible ésto en Corea del Norte, Cuba, Irán, etc.?

Decía Revel que el antiamericanismo consiste en estar en contra de Estados Unidos tanto si toma una medida concreta como la contraria.

Con la precisión de un cirujano, Revel disecciona la dinámica, las causas y, cómo no, las incongruencias de esa dolencia demasiado común en Occidente que confunde los EEUU con el Imperio del Gran Satán. Revel, lúcido y certero, analizaba los mitos, las ilusiones y la simpleza conceptual de los que erigen como única bandera de identidad la negación sistemática de todo lo americano.

La gran ventaja de ser de izquierdas, solía decir Revel, es que la certeza sobre la bondad moral de las posiciones propias está al alcance de cualquier imbécil: basta y sobra con ser antiamericano siempre; pase lo que pase y ocurra lo que ocurra.


Hilarioideas@hotmail.com

Anónimo dijo...

Hilario, no tendrás muchas ideas cuando tomas como propias las de Revel como si fueran palabra divina.

Basseta dijo...

Estimado Hilario:

Como habrás comprobado, yo también creo en la libertad de expresión, aunque juzgo innecesarias algunas expresiones vertidas en tu comentario.

Me he tomado la libertad de informarme sobre algunas prácticas "made in USA" y te invito a que leas algunos artículos, como por ejemplo, el que escribió Noam Chomsky en 2000 sobre los experimentos con armas químicas y bacteriológicas que se hicieron en Estados Unidos, en secreto y con su propia gente.

Hasta hace pocos años (en 2002) se experimentó con ántrax EE.UU. utilizando cepas Ames, desarrolladas en laboratorios de Iowa y utilizadas por el Ejército en los años 60 para fabricar armas virulentas.

Los experimentos con el ébola se desarrollaron en el Instituto de Investigación de Enfermedades Infecciosas del Ejército en Fort Detrick (Maryland).

Puedes seguir leyendo en http://chilesur.indymedia.org/es/2005/04/1537.shtml

Mathilde dijo...

¿Alguien recuerda que el trio de las Azores (USA-REINO UNIDO-ESPAÑA)imputaba a Sadam la tenencia de armas de destrucción masiva?

Mientras Bush preparaba una campaña contra las armas de destrucción masiva que presuntamente poseía Iraq, el Gobierno de USA minaba los esfuerzos internacionales que se intentaban desarrollar para el control y la desaparición de arsenales químicos y biológicos.

Estados Unidos mantenía y mantiene la reserva más grande de armas químicas en el mundo, según revelan varios expertos tras una revisión de documentos de tratados internacionales. Además, el país ha realizado experimentos con sus propias armas biológicas, entre ellas el ántrax, desde que Washington firmó un tratado internacional que prohibía la producción y el uso de este tipo de armas.

No hace mucho, en el año 2005, Estados Unidos de América usó armas químicas en Faluya.

Anónimo dijo...

Un diario poco sospechoso de antiamericanismo como EL MUNDO, publicaba el día 21 de mayo de 2001una noticia según la cual EEUU se desmarcaba del control de armas bacteriológicas, ya que la Administración Bush estimaba que el acuerdo para evitar la proliferación de estos arsenales es perjudicial para su país

La crónica la firmaba el periodista CARLOS FRESNEDA, corresponsal en NUEVA YORK (no creo que El Mundo mandase a un antiamericano como corresponsal).

Según esta información, la Administración norteamericana, por su cuenta y riesgo, decidió desmarcarse del protocolo negociado durante los últimos seis años en Ginebra para impedir la proliferación de los arsenales bacteriológicos, lo cual supuso la apertura de un nuevo frente entre George W. Bush y los aliados europeos: el control de las armas químicas.

Si Hilario quiere documentarse un poco puede consultar un interesante recopilatorio confeccionado a partir de noticias publicadas en diarios “Washington Post”, “New York Times”, “El Mundo”, “El País”, “Rebelion”, “Indymedia”, “Nodo50”, “Routingoutevil”, “Web Islam”, “La Insignia”, “Arab News”, que se puede ver en http://www.sindominio.net/singuerra/nbq.html

Antonio Pedrosa dijo...

Para Hilario Ideas (buenas o malas)

1 - No soy antiamericano.
2 - Si supieras leer te habrías dado cuenta que los comentarios de Basseta tampoco son antiamericanos.
3 - Si supieras leer también sabrías de que va el libro de Revel.
4 - Aunque fueramos antiamericanos aquí todo el mundo puede expresar su opinión, no vamos a hacer callar a nadie por sus ideas.
5.- Es de agradecer que intervengas dando tu opinión personal y a lo mejor consiguies que este blog abandone sus posturas comunistas radicales y acuda a las divinos brazos de la más rancia derecha.
6- Coñas aparte, te diré que lo primero que me ensañaron cuando ya unía letras es que no puedo opinar de lo que no conozco. ¿Te has leído el libro? Me gustaría decirte que yo lo he leído y te aseguro que el sentido de las tesis de Jean François Revel son totalmente opuestas a lo que tú dices. Revel critica precisamente en su libro las posiciones antiamericanas radicales, sin argumentación ni reflexión ninguna. Es decir, justo lo que tú nos criticas.
7.- Cuando quieras volver a ofender a los de izquierdas con la misma mentira, pon como ejemplo la recomendación del libro "La guerra de EEUU contra Irak. La guerra petrolera de Bush en 50 claves", de Carlos Taibo, profesor de Ciencia Política en la Universidad Autónoma de Madrid, para más señas.

Feliz año 2008.

Vicente dijo...

Para "bombas" la que cuentan en esta noticia http://www.20minutos.es/noticia/326522/0/obispo/tenerife/gay/

Va sobre unas declaraciones de un obismo que justifica la pederastia y otras cosas que dan MIEDO.

Santi dijo...

Mirad,los americanos ya practicaron el provocar guerras para justificar gasto militar en el siglo XIX, no tuvieron reparos en hundir el Maine con tal de justificar la guerra de Cuba con España.
En cuanto a las pruebas militares, lo que está claro es que si uno va a invertir en algo, al menos que funcione, esa es su lógica. Y como en armas van a invertir, pues eso, a probarlas.
Yo lei una vez un cálculo sobre lo que significa la industria militar sobre el PIB de los EEUU, y era la primera industria del país rondando el 20% sobre el PIB, que es mucho.... muchísimo.

Anónimo dijo...

Ya que nunca comentas el tema, te recuerdo que en el norte de nuestro país NO EXISTE libertad.
Igual también es culpa del Pentágono.
Un saludo.

Santi dijo...

Pues al Sr.Anónimo habrá que comentarle que es muy posible que en tiempos del tardo-franquismo la Cia financiara a Eta con el fin de conseguir perpetuar un gobierno no democrático y de derechas (en teoría mas favorable a sus intereses) que el que pudiere surgir de las urnas. Hay ensayos escritos y publicados que avalan esta hipótesis.

Hilario Ideas dijo...

Repito: tienes suerte de que en USA exista libertad de expresión y se pueda conocer este tipo de experimentos. Repugnantes o no, eso luego te lo argumentaré. Es posible que estos experimentos se realicen en Corea del Norte, Cuba, Irán, etc.. Desde luego que no vais a decir nada porque sobre ello porque nunca os vais a enterar.
¡Intentad comunicar libremente a través de un blog con alguien de Corea del Norte o Cuba y que os informen!. Vais apañados.
¿Tu crees que en estos regímenes totalitarios van a informar a la opinión pública para que esta pudiese debatir el tema?. ¡Creo que soñais despiertos!
Vuestro preferido presidente progre Bill Clinton decía, en diciembre de 1998: “Otros países poseen armas de destrucción masiva y misiles balísticos. Pero con Sadam existe una gran diferencia: él las ha utilizado, no una vez sino repetidamente. Ha empleado armas químicas contra tropas iraníes durante una guerra que se prolongó una década; y no sólo contra los soldados, también contra los civiles. Ha lanzado misiles Scud contra los ciudadanos de Israel, Arabia Saudí, Bahrein e Irán. Y no sólo contra un enemigo exterior, sino contra su propio pueblo: ha gaseado a civiles kurdos en el norte de Irak
Lo que siempre me ha llamada mucho la atención es la reacción popular tan diferente frente a las acciones en Afganistán e Irak. A fin de cuentas, Hussein había masacrado infinitamente más que los talibanes, había cometido guerras de agresión contra Irán y Kuwait, había usado armas químicas ("destrucción masiva") contra iraníes y kurdos, y lideraba un régimen tan opresivo como el de Afganistán.
Sadam Husein llegado al poder, tras el golpe de Estado de 1968 del partido Baas, se afianzaba en el mismo al encargarse de una de las ramas de la construcción del Estado Socialista en la que ya había destacado, apuntando una capacidad que luego iba a alcanzar su apogeo: la represión de sus enemigos. Más tarde se vería abocado a la rama económica, implantando un sistema de planificación que impidió progresar a una población que miraba absorta la aparatosa riqueza de la clase dirigente.

Por un lado buscó la ayuda de Moscú en 1970 y 1972 para acabar eficazmente con la oposición kurda, lo que el Kremlin aceptó a cambio de que acabara con la dura persecución de los comunistas. Por otro contó con la ayuda de Francia que, a cambio de participar en el negocio del petróleo, renunció a tomar represalias por la nacionalización. Ambos pactos permitieron a Sadam Husein duplicar el tamaño del ejército entre 1970 y 1975, con armamento principalmente procedente de las dos naciones señaladas. Estos movimientos fortalecieron la posición de Husein, hasta que el 17 de julio de 1979 logró alcanzar el poder y crear un régimen a su gusto. Según el responsable de la ONU para los Derechos Humanos en Irak, hasta poco antes de la guerra que le derrocara la de Sadam era "la dictadura más cruel que se haya visto en el mundo desde la Segunda Guerra Mundial"

Los días 17 y el 18 de marzo de 1988, la ciudad iraquí de Halabja fue regada con bombas químicas y con bombas racimo en más de veinte ocasiones. Decenas de niños jugaban frente a sus casas antes de que el ruido de los motores de los aviones del ejército de Sadam Husein llamara su atención. Las máquinas llevaban en su interior gases cianuros, agentes sanguíneos que provocan convulsiones, pérdida de la conciencia y apnea, es decir, falta o supresión de la respiración. Causan una agonía de varios minutos. También se utilizaron gases mostaza y gases nerviosos. Los primeros causan eritema, una irritación de la piel que deja unas manchas rojas muy visibles, ampollas, irritación en los ojos y dificultades respiratorias. Los efectos del gas nervioso son varios. Los más visibles son la secreción de saliva, lágrimas y orín, y la defecación. También dan lugar a rinorrea, miosis (una contracción permanente de la pupila), dificultades respiratorias y convulsiones. Mientras que los gases mostaza pueden acabar con una vida en varios minutos o incluso horas, los gases nerviosos pueden acortar la agonía a varios segundos.

A la hora en que parte de la población detenía el curso normal de sus asuntos al oír los motores de los aviones se iniciaba lo que se conoce como el "Viernes sangriento". Dos días después se contaban en 6.000 las personas que perdieron la vida y en 7.000 las que quedaron heridas. Tres cuartas partes de las víctimas las constituyeron mujeres y niños. El rastro que dejan las bombas químicas no es el habitual de otro tipo de bombardeos. No hay un gran número de mutilados; no hay heridas ni sangre. Pero sí cadáveres con violentas y grotescas expresiones en sus caras.

Desde entonces a la segunda entrada de tropas aliadas en territorio iraquí pasaron quince años. Pero la ciudad no se ha recuperado completamente del golpe recibido. A las heridas del alma, que tardan una vida en cicatrizar, hay que añadir el aspecto destartalado de la ciudad, con edificios que muestran también las heridas de aquellos días y que no se han reparado. El cáncer crece en el interior de muchos de sus ciudadanos. Las mujeres tienen un número desproporcionado de abortos. Las pieles de algunos de los viandantes están cortadas por visibles erupciones y ampollas. Otros han experimentado grotescos crecimientos o deformaciones de algunos huesos. Esto es uno más de los legados de vuestro protegido Sadam Husein y que muchos países europeos, no sólo la España de Aznar querían evitar en el futuro.

Si Occidente se niega a tener armas para su defensa, les estará diciendo a los enemigos de occidente que nos falta el coraje y la fuerza para defender nuestra propia cultura e ideas. Eso confirmaría a Bin Laden y a otros, que el moderno estilo occidental es corrupto y carente de honor. Y reafirmaría la creencia del terrorismo y de los regímenes totalitarios en su propia propaganda la cual afirma que las naciones occidentales son un "tigre de papel". La falta de firmeza invita a la agresión en lugar de desalentarla.
Para ganar al terrorismo o al totalitarismo, debemos convencerle que somos guerreros –tan fieros y decididos como elllos– y convencer al mundo no occidental que lo que representamos es honorable y algo por lo que vale la pena luchar.
Occidente carece de recursos morales y espirituales para resistirse a su propia decadencia. La excesiva comodidad y prosperidad han debilitado su voluntad y su razón.

La merma de coraje puede ser la característica más sobresaliente del mundo occidental que ha perdido en su vida civil el coraje, tanto global como individualmente, en cada país, en cada gobierno, cada partido político y por supuesto en las Naciones Unidas. Tal descenso de la valentía se nota particularmente en las élites gobernantes e intelectuales y causa una impresión de cobardía en toda la sociedad.
Burócratas, políticos, intelectuales y progresía en general muestran esta depresión, esta pasividad y esta perplejidad en sus acciones, en sus declaraciones y más aún en sus autojustificaciones tendentes a demostrar cuán realista, razonable, inteligente y hasta moralmente justificable resulta fundamentar políticas de Estado sobre la debilidad y la cobardía.
Hay que señalar que, desde la más remota antigüedad, la pérdida de coraje ha sido considerada siempre como el principio del fin.
Está casi universalmente aceptado que Occidente le muestra al resto del mundo el camino hacia el desarrollo económico exitoso. Con todo, muchas personas que viven en Occidente están insatisfechas con su propia sociedad. La desprecian o la acusan de no estar ya al nivel de lo que requiere la madurez de la humanidad y esto empuja a muchos a inclinarse por el socialismo, lo cual es una falsa y peligrosa tendencia que rebosa de estupidez.
Los miembros del movimiento pacifista participaron en el genocidio y en el sufrimiento que se impuso a millones de personas que sobrevivieron al terror del Estado de los países hoy excomunistas. ¿Esos pacifistas convencidos no oían los gritos de terror que venían de allá? ¿O prefieren seguir sin oírlos en los países con sistemas comunistas y teocráticos que aún existen en el mundo?

Los regímenes totalitarios han podido perdurar y crecer gracias al entusiasta apoyo de un enorme número de intelectuales occidentales quienes (¡sintiendo el parentesco!) se negaron a ver los crímenes de los comunistas y, cuando ya no pudieron seguir negándolos, intentaron justificarlos.

Ningún arma, no importa cuál sea su poder, pueden ayudar a Occidente mientras no supere la pérdida de su fuerza de voluntad. En un estado de debilidad psicológica, las armas se convierten en una carga para el lado de quienes capitulan. Para defenderse, uno debe también estar preparado para luchar con riesgo de morir; esta preparación escasea en una sociedad educada en el culto del bienestar material. Nada queda entonces, solamente las concesiones, intentos de ganar tiempo y la traición.

Con tantos valores históricos en su pasado, con tan alto nivel de realización de la libertad y de devoción a la libertad en los países de Cccidente, ¿cómo es posible perder en tal grado la voluntad para defenderse?
A Zapatero ni se le ocurrió pensar que los terroristas siempre quieren más, que su odio al decadente Occidente no entiende de fronteras. Nadie se libra de estar en el punto de mira de esta gente, porque no elegimos ser sus enemigos, sino que ellos nos eligen a nosotros.
La ventaja de este tipo de regímenes es que no sienten la necesidad de esconder sus intenciones, y con seguridad y desenvoltura nos dicen que lograrán sus malvados objetivos. Hoy Europa se caricaturiza a sí misma aún más de lo que estamos acostumbrados. Sus dirigentes sacan pecho en nombre de la paz, lanzan empalagosos discursos y se esconden como niñas asustadizas ante la sola posibilidad de tener que enfrentarse con la Teocracia de Irán. Bien pensado, el Gobierno Zapatero sólo es el más aventajado alumno de esta apología del analfabetismo diplomático y lacrimógeno que paraliza Europa.

Los discursos y declaraciones melifluas, o la mal disimulada cobardía estratégica, serían divertidos si no escondieran un peligro mayor; frente a ella se alza una ideología que, encarnada en grupos y estados diversos, ha jurado reducir a cenizas la cultura occidental. Y lo hace de manera abierta.

La tragedia de nuestro tiempo es que las democracias han renunciado al uso de la fuerza para defenderse justo cuando las dictaduras le han cogido el gusto a hacerlo, incluso obteniendo armamento nuclear.
Pero el totalitarismo no desaparece por las buenas. Al igual que el nacional socialismo de Adolf Hitler o el comunismo, es "una ideología que da lugar a asesinato sistemático de inocentes". Al igual que esos totalitarismos previos, continuará asesinando hasta que sea aplastado. Al igual que ellos, es imposible de apaciguar y desprecia la debilidad. Cuánto más durmamos los ciudadanos libres, más avanzan.
En el plano doméstico, Rodríguez Zapatero puso en marcha un proceso imposible de cumplir. En el internacional o planetario, como dijo su exministra de Cultura, quería iniciar otro igualmente inalcanzable, algo así como la paz perpetua con quien se pasa la vida entera preparándose para atacar, y atacando.
El principio de Zapatero es la rendición preventiva como paso previo al diálogo con quien no se va a rendir nunca.

Es una realidad que las sociedades islámicas y comunistas ven por lo general con lejanía, cuando no con desprecio, derechos como el de la libre expresión que, de hecho, están siendo violados en la práctica totalidad de ellas. El problema es que esa lejanía, ese desprecio, están viviendo con nosotros, formando parte de nuestra sociedad. No debemos olvidarlo cuando tenemos viva en la memoria las imágenes de miles de coches ardiendo en varias ciudades europeas. Unas revueltas que no se entenderían sin el fracaso social causado por el Estado de Bienestar, pero que tampoco se entenderían si se dejara a un lado que los protagonistas de los altercados eran mayoritariamente musulmanes.
Un rasgo enfermo de nuestra sociedad es que una parte no despreciable de ella ha adoptado una actitud displicente respecto de uno de los valores de Occidente. Es una dimisión ética que solo debilita nuestras sociedades. La actitud que debiéramos plantearnos es más bien la contraria, mostrar el orgullo y el valor de pertenecer a una cultura que es capaz de albergar en paz a millones de personas con intereses, ideas y sentimientos muy variopintos.
Os recuerdo que vivís en Occidente con todo lo que significa, que nadie os impide salir de vuestro país de Occidente (Esa suerte no la tienen otros), que Estados Unidos de América forma parte de Occidente y es nuestro aliado, así mismo seguir el viejo dicho de que “nunca se deben tirar piedras sobre vuestro propio tejado”.
Gracias por dejarme participar

hilarioideas@hotmail.com

Hilario Ideas dijo...

Sin duda, el mundo sería infinitamente mejor sin guerras. Pero las guerras existen, lo que lleva a unos a decir que la civilización corrompe al hombre y a otros que la guerra es inevitable, pues siempre ha existido.
En la primera actitud subyace el mito del buen salvaje, o el mito de la edad de Oro del discurso de don Quijote a los cabreros, edad en la cual las palabras "tuyo" y "mío" no existían, por lo que la gente no tenía más que coger los frutos maduros de la dadivosa naturaleza para satisfacer sus necesidades. En este esquema, más arraigado de lo que pensamos, juega un papel importante la propiedad como origen de los conflictos. Si no hubiera propiedad, dice Rousseau, no hay motivo de conflicto: erradiquemos la propiedad.
Sin embargo, la historia de la humanidad o, al menos, la historia de las civilizaciones más próximas a la nuestra, no corroboran esa creencia. El buen salvaje no ha existido con total certeza: el humano vive el comunidad desde siempre; y las reglas de convivencia se han ido sofisticando; y cuanto más sofisticadas han sido, más garantías de seguridad y más prosperidad ha habido para la gente corriente. Desde luego, es mejor la democracia y su separación de poderes que la monarquía absoluta; pero es mejor ésta que la inseguridad manifiesta del feudalismo, y éste mejor que la confusión y arbitrariedad reinantes en una civilización tan superior a las demás de su tiempo como la romana; y ésta era probablemente superior en seguridad para la gente corriente que la que había en las tiranías orientales... Ahora nos sentimos tan seguros en nuestro nicho que no apreciamos lo que hemos avanzado en comparación con la arbitrariedad –y la ausencia de libertad– reinante en la Edad Media, en la que un pobre siervo se hubiera gustosamente automutilado, no ya por vivir como nosotros, algo inimaginable para él, sino como vivirían sus descendientes bajo una monarquía absoluta que hubiera abolido los derechos feudales.
Con esto quiero decir que la libertad y la seguridad han ido unidas en el progreso hacia mayores cotas de bienestar. Ahora es una valoración que se desdeña porque nos hemos acostumbrado a nuestros altos niveles de ambas cosas. Pero sin seguridad no hay libertad posible.
Hoy en día, el menosprecio de la seguridad está del lado de las izquierdas, sean éstas socialistas de aquí o demócratas americanos. En estos tiempos, que un jefe de gobierno dé prioridad a la seguridad exige un cierto grado de valentía como el que mostraron Thatcher o Reagan. Valentía frente a sus propias ciudadanías y frente al riesgo de que el enemigo no se plegara a la manifestación de firmeza. Requiere también una buena dosis de patriotismo. Margaret Thatcher no dudó en enfrentarse a la opinión contraria, interna y externa, para mandar a su armada a miles de kilómetros y defender las Malvinas de la estúpida invasión de la dictadura Argentina. Arriesgó mucho –para empezar su cargo–; cualquier otro hubiera intentado negociar.
En los años sesenta, Kennedy, por el contrario, cuando Nikita Kruschev le metió los misiles nucleares en la misma Cuba de Fidel Castro, a 150 km de la costa americana, hizo lo indecible para resolver el problema cediendo, ofreciendo cualquier cosa a cambio, y llegó a engañar al pueblo americano, diciéndole que esos misiles no eran importantes para la seguridad. Sin contrapartida, ofreció retirar los misiles instalados en bases de Italia y Turquía. Se puso en una posición tan débil que hasta fue conciente de que le podían hacer dimitir... Eso le salvó, pues Kruschev pensaba que su sustituto sería más valiente y decidido, y sabía que Estados Unidos era muy superior en armamento. Prefirió retirar los misiles antes de correr riesgos mayores. Pero la opinión de Kruschev sobre su adversario como una persona inexperta y débil, con el que se podía jugar, ha quedado en los anales. Los asesores más cercanos a Kennedy, incluido su hermano Bob y McNamara, no quedan en buen lugar tampoco. Si el ruso hubiera logrado mantener en Cuba los misiles apuntando a las principales ciudades americanas, posiblemente la historia del siglo XX sería otra, pues hubiera supuesto anular de un tajo toda la ventaja en misiles de largo alcance de Estados Unidos.
Como señala Donald Kagan (Sobre las causas de la guerra y la preservación de la paz) el pacifismo y el desarme unilateral (todo eso que recomendaban los humanistas como Erasmo y Thomas Moro), no son garantía eficaz para la paz. Por el contrario, preservar la paz supone la existencia de estados responsables, concientes de la necesidad de mantener en vigor un sistema de disuasión contra estados belicosos emergentes. Los Estados Unidos y la OTAN durante la guerra fría son ejemplos exitosos de esa actitud. Sin embargo, adviértase la contradicción radical que encierra esta actitud con la sociedad actual: para preservar la paz, uno o varios estados conscientes deben estar preparados para la guerra, mantener un nivel apropiado de respuesta militar, actuar preventivamente y soportar el desgaste en la opinión pública: una carga demasiado pesada y exigente para la débil e inconstante naturaleza humana. Si vis pacem para bellum es cosa de grandes líderes.

Un saludo y gracias por facilitarme el derecho a la libertad de expresión.

"Puede que no esté de acuerdo con su opinión, pero lucharé para que nadie le impida expresarla"
Hilarioideas@hotmail.com
MOVIMIENTO LIBERAL

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