jueves, 15 de noviembre de 2007

Temía que llegara este momento

Ir por el campo, hoy, es como pasar por un viejo barrio en demolición
(Guido Ceronetti, "El Silencio del Cuerpo")

Ayer pasé por el Camino Viejo de Onil y observé el movimiento de tierras que se ha puesto en marcha en la zona del Alamí, para su próxima urbanización, o lo que es lo mismo, su destrucción planificada. Se trata de uno de los mayores proyectos urbanísticos que se hayan desarrollado en Ibi y parece ser que estamos obligados a sentirnos satisfechos con el maravilloso resultado que algunos prometen (parques, zonas verdes, pistas de deporte, pabellón cubierto, y no se cuantas cosas más).

A pesar de todo no me compensa, no me convence este desarrollismo desmedido. Ver como cortan los troncos de rugosos almendros que llevan allí plantados desde que yo tengo uso de razón y notar que desaparecen los olivos que han visto pasar a varias generaciones de ibenses, no me resulta agradable en absoluto. No puedo evitar pensar que esas máquinas excavadoras amarillas están acabando con nuestro paisaje y nuestros árboles centenarios, para poner en su lugar esqueléticos ejemplares de especies foráneas que tardarán décadas en proporcionar sombra.

Pienso que en ninguna de las futuras zonas verdes habrán flores que nos aporten más aromas ni más belleza que las flores de los almendros que se han arrancado. El beneficio para la salud que resulte de la ampliación de las dotaciones deportivas será contrarrestado sin duda por el perjuicio que sufriremos todos al perder una zona rústica dedicada a los cultivos extensivos tradicionales.

Ante tanta desdicha ha sido para mí un premio de consolación observar que los olivos (árboles que aguantan bien el trasplante) están siendo colocados provisionalmente en unas zanjas de tierra de labor, posiblemente para ser replantados más adelante en las zonas ajardinadas. Espero que así sea, que los rieguen y desinfecten las heridas de la poda, y que no desaparezcan estas auténticas joyas de la naturaleza, aunque quizás no haya nadie que vuelva a recoger sus aceitunas nunca más.

Decir que el hormigón y el asfalto son el rasgo característico de la nueva civilización es poco: son lisa y llanamente la nueva civilización. Eso, yendo a la raíz de la cuestión, significa que la vida de todos se halla en manos de tecnócratas y promotores, oscilando entre automóviles e inmobiliarias. ¿Cómo hemos ido a parar aquí? Por una interesada simbiosis entre política y empresa, de la que es un claro ejemplo la LRAU valenciana de 1994, pues mediante la figura del “agente urbanizador”, es decir, del promotor, los ayuntamientos ceden el proceso urbanizador a la iniciativa privada. Y de esta manera, o sea, colocando por ley al urbanismo en manos de los empresarios, se suprimen olímpicamente las ingerencias empresariales en las políticas urbanísticas locales. Lo público puede ser gestionado por lo privado, o lo que es lo mismo, no queda nada que sea realmente público.







10 comentarios:

Anónimo dijo...

Si todos pensaran como tu no hariamos nada y nuestro Ibi seria un pueblecito incomunicado perdido entre las montañas.

Vicent dijo...

El que he sentit després de llegir el teu article és una mescla de llàstima, ràbia i impotència, que desgraciadament s'han vist reforçades pel comentari anterior... Què trist que hi haja tanta gent que no s'adone d'on anem a anar a parar si continuem a aquest ritme, en fi... estem apanyats amb poca roba...

Mari dijo...

Hay personas que no pueden evitar caer en los extremos. Confundir el interés por evitar la destrucción del territorio con la intención de no moverse en absoluto es propio de ellas.

Yo creo en la inmensidad de la gama de grises. Creo que se puede crecer sin comerse la gallina de los huevos de oro. Creo en demostrar el progreso de un pueblo en cosas aparentemente intangibles como la educación, la cultura, la defensa de las tradiciones y del patrimonio. Y también contruir, claro, lo necesario, de dentro hacia fuera, con las dotaciones necesarias y reforzando siempre el espíritu de ciudadanía.

Como Basseta, yo también sufro cuando hay un incendio en un bosque tanto como cuando hay un atentado; cuando veo cambiar indiscriminadamente campo por hormigón, tierras de secano por grandes explotaciones agrícolas de regadío, calles comerciales en el centro de las ciudades por grandes zonas de ocio a las afueras que imitan los lugares históricos y emblemáticos mientras estos se dejan caer de viejos...

Está claro que mi manera de pensar genera menos negocio para algunos, pero para otros más o menos el mismo (poco), mientras, tanto unos como otros, perdemos muchas cosas que son más importantes.

Santi dijo...

Yo lo que me temo con la urbanización del Alamí es que quede muchos años sólo con las calles medio puestas, los árboles arrancados y las farolas rotas y sin funcionar... y de los pabellones, las pistas deportivas y todo eso ni acordarnos de lo que había. Entrando como parece que estemos entrando en un periodo de recesión inmobiliaria y por extensión económica, este tipo de proyectos tienen muchos puntos de terminar como los juguetes, rotos y medio paralizados.

Ahora bien, es muy significativo que solamente en meses hayan conseguido mover este macro-proyecto y el cine rio lleve cuatro años largos construyendose.... están claras las prioridades de nuestros gobernantes.

Mari, comparto tus palabras, el desarrollo sostenible es lo adecuado, pero eso no es lo que entiende la derecha de este país.¿Que vamos a esperar de un partido politico cuyo máximo dirigente, Rajoy, hace bromas y chuflas con el cambio climático y sus familiares cercanos?

Acracio dijo...

Sufrimos una nueva modalidad de fascismo que no se sostiene en un expansionismo bélico, al servicio de un Estado cualquiera, sino mediante un expansionismo económico en guerra contra el territorio y sus habitantes, vigilado por un Estado policía.

En estas circunstancias, la formulación de un interés público desde instancias estatales es pura falacia. Bajo esta modalidad de fascismo, todos los partidos son piezas de un único partido, el del orden. Y todos los políticos defienden el predominio de los intereses privados sobre el interés público, o dicho de otra manera, la economía de mercado.

En consecuencia ni la política ni la administración pueden ser neutrales y mediar entre dichos intereses. Ambas forman parte de la clase dirigente. Ambas acostumbran a financiarse con la recalificación del suelo. El capitalismo globalizador se basa en la gestión y no en la propiedad, igual que los partidos, por lo que cuando nos paramos ante la política o ante la administración, nos paramos ante empresas.

Ante una realidad así, los habitantes no son dueños de su territorio ni de sus ciudades: son clientes de quienes los gestionan. Clientes sin opción a elegir, con un solo plato en el menú.

Mariano dijo...

Aquí va el enlace de un documental sobre la destrucción del territorio, la huerta y la expulsión de campesinos en la ciudad de Valencia. Simplemente impresionante e indignante.

http://video.google.es/videoplay?docid=-1969880704661946327&q=tornallom


En el documento aparecen testimonios y comentarios en castellano y valenciano. Para los que no entiendan el valenciano igualmente pueden verlo pues es fácilmente entendible.

Difundan y cuelguen en sus webs. Hay que denuciar este tipo de barbaridades.

Saludos.

Mariano

Mathilde dijo...

"La tendencia actual hace pensar que nos encontramos ante una situación prácticamente irreversible en cuanto al territorio costero. En la actualidad hay tres veces más terreno recalificado que lo ya construido, y a nadie se le escapa que, una vez recalificado el suelo, nos encontramos ante una situación consolidada, sin vuelta atrás. El “pinchazo” de la burbuja inmobiliaria de la que ya se habla abiertamente (en lo que va de año la venta de viviendas ha descendido un 11,5%) ralentizará el proceso de destrucción del litoral, pero no asegura su supervivencia.

En estos momentos ya existen muchos municipios que han aprobado planes generales y planes parciales que multiplican el suelo urbanizable. Otros muchos municipios están en estos momentos adaptando o modificando sus planes urbanísticos con la misma finalidad.

Si las administraciones con competencia en materia urbanística y ordenación del territorio no impiden estos procesos de reclasificación masiva de terreno, pronto nuestro territorio tendrá tan graves problemas de sostenibilidad, no sólo medioambientales sino también económicos, que todos lamentaremos".


Extraído de la Ponencia titulada DESTRUCCIÓN A TODA COSTA: CLAVES PARA LA RECUPERACIÓN, defendida por María José Caballero de la Vega en el XXII Congreso de Jueces para la Democracia (junio 2007).

Marco dijo...

Según opina el querido anónimo, entonces mejor quedarse sin montañas, olivos, con carreteras por todas partes y cemento... mucho cemento. Nunca te han hablado de desarrollo sostenible, querido anónimo?

UN VALENCIANO dijo...

PERSONAS COMO EL ANONIMO HACEN QUE LOS MONTES YA NO SEAN MONTES Y LAS HUERTAS DE NUESTROS ABUELOS YA NO EXISTAN, ES LO QUE HAY. EN ESA ZONA TENDREMOS MUCHOS AÑOS LA NUEVA ZONA DE OCIO(BOTELLON, ZONAS RELAX DE PAREJITAS,ETC,ETC.)EN LA ZONA DEL POLIDEPORTIVO PUES IGUAL COLOCAN LA CARPA POR QUE LA ¿ZONA DE OCIO ESTA TERMINADA? HAAA QUE YA NO CABEN MAS NEGOCIOS, ESTA TODO COMPLETO. EN ESTA PASARA IGUAL.MUCHAS CALLES POCA EDIFICACION.
LO DE LAS OLIVERAS ESTA DE CATEGORIA, PERO PORQUE EL DIA QUE HICIERON EL PRESUPUESTO (3.000.000.-euros) costaban las oliveras 500.-euros CADA OLIVERA Y AHORA LAS ARRANCAN,NO LAS IMDENNIZAN A SUS PROPIETARIOS Y AHORA SE LAS AHORRAN. SEGURO QUE SERA MAS BARATA LA URBANIZACION Y MAS ECONOMICA PARA LOS PROPIETARIOS. JA,JA,JA.

POR CIERTO BASSETA UNA PREGUNTA ¿POR QUE LOS DIRIGENTES DEL PP ESPAÑOL PROMETEN BAJAR IMPUESTOS Y LOS VALENCIANOS Y SOBRE TODO LOS IBENSES LO SUBEN? ¿TE PODIAS EXPLICAR?

Basseta dijo...

Amigo que firmas como VALENCIANO, tu pregunta sobre los impuestos habría que hacerla a los Concejales del PP en nuestro Ayuntamiento.

No obstante te digo que, personalmente, no me parece mal que se paguen impuestos, ni siquiera me parece mal que se actualicen los impuestos. Quiero pensar que con ese dinero se hacen cosas que benefician al colectivo, y eso es importante.

Ahora bien, lo que ha pasado en Ibi es que se han subido los tributos más "populares" (si se me permite la expresión). Quiero decir que se han subido los tributos que gravan la recogida de basura y los vehículos de tracción mecánica, que son los que paga "casi todo el mundo" sin excepción. Y se han subido bastante, por cierto (no quiero citar porcentajes porque se me acusa de dar información sesgada).

Pero no se han subido otros tributos que gravan manifestaciones de riqueza más "exclusivas" o "elitistas", como la expedición de licencias urbanísticas, la ocupación de la vía pública o los vados permanentes.

Con una subida más moderada, pero en todos los tributos, se hubiera repartido mejor el incremento de la recaudación, pero por algún motivo esto no interesa.

Gracias por tu participación.

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