jueves, 29 de noviembre de 2007

Enrique Abad in memoriam

Vengo de dar el último adiós a un hombre sin igual, a una persona que recordaré siempre como ejemplo de los valores que nunca deberíamos perder de vista. Tuve la fortuna de conocer a Enrique desde muy joven, cuando entré a formar parte de esa gran familia que es la Comparsa Maseros, a la que tanto quiso, y he sido testigo de su calidad humana, de su bondad y de su entrega a los demás.

Enrique fue hasta ayer una persona meticulosa hasta el extremo, ordenada, educada y atenta como pocas, enamorado de su esposa, de su familia, de su Comparsa, de su taller, de su Banda, de su pueblo y de su Patrona. Hace apenas unos minutos, al verlo en el féretro cubierto con la bandera de la Comparsa y la imagen de la Virgen a sus pies, no he podido contener la emoción.

El destino nos enfrentó durante una etapa de nuestras vidas, pero ni Enrique ni yo permitimos que el rencor dominase nuestras relaciones y hasta hace unos días seguíamos charlando amistosamente cuando nos cruzábamos por la calle. Estoy seguro de que se alegraría de saber que estoy escribiendo estas letras en su recuerdo.

Hombres como Enrique han hecho de Ibi lo que es ahora, han luchado por su cultura, por sus tradiciones, por su industria y por su gente. Todas las personas se merecen un reconocimiento, unas palabras cuando dejan este mundo; a veces deberíamos tenerlo en cuenta y no esperar a su muerte. Pero en este momento siento que mi obligación es recordar la figura de este caballero y transmitir mis condolencias a toda su familia y amigos. Hoy nos ha dejado un gran hombre ibense y quiero despedirlo como se merece, con música de la que le gustaba:

1 comentario:

Vicente dijo...

Si señor, Enrique Abad se merece todo eso y mucho más. Descanse en paz.

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