lunes, 29 de octubre de 2007

Mañana se celebra la noche de Halloween

Puedo asegurar que en mi casa jamás se ha hablado de Halloween, pero hace unos días quedé sorprendido cuando mi hija de 8 años me dijo que pensaba disfrazarse la noche del 31 de octubre e irse a pedir caramelos por las casas.

Decidí averiguar un poco sobre esta celebración pues hacía años que escuchaba hablar de ella y no entendía muy bien su significado. De todo lo que he podido leer llego a la conclusión de que Halloween es hoy, sobre todo, un gran negocio. Máscaras, disfraces, dulces, maquillaje y demás artículos necesarios son un motor más que suficiente para que los comerciantes fomenten el "consumo del terror". Se busca además favorecer la imitación de las costumbres norteamericanas por considerarse que esto está bien porque este país tiene chapa de "superior".

Pese a todo, no me considero un anti Halloween porque me gustan las celebraciones populares de tipo que sean. Ver a los niños compartiendo dulces, saliendo a las calles, divirtiéndose, es preferible a las aburridas celebraciones religiosas del día de Todos los Santos.

Dicho lo anterior, veamos el origen y significado de esta festividad: la palabra Halloween es una forma rápida de decir "All hallow's eve", expresión que proviene del inglés antiguo, y que significa "víspera de todos los santos", ya que se refiere a la noche del 31 de octubre. Sin embargo, retornando al paganismo, la antigua costumbre anglosajona le ha robado su estricto sentido religioso para celebrar en su lugar la noche del terror, de las brujas y los fantasmas. Algunos ortodoxos católicos cuestionan incluso su celebración, otros algunos afirman que “... esta celebración no es buena en lo absoluto...”, y los más extremistas le atribuyen connotaciones satánicas.

La celebración del Halloween se inició con los celtas, entre ellos habitaban los druidas, sacerdotes paganos adoradores de los árboles, especialmente del roble. Ellos creían en la inmortalidad del alma, la cual decían se introducía en otro individuo al abandonar el cuerpo; pero el 31 de octubre volvía a su antiguo hogar a pedir comida a sus moradores, quienes estaban obligados a hacer provisión para ella.

La caida de las hojas de los árboles significaba el fin de la muerte o iniciación de una nueva vida. Cuando los pueblos celtas se cristianizaron, no renunciaron a todas sus, es decir, la conversión no fue completa. La coincidencia cronológica de la fiesta pagana con la fiesta cristiana de Todos los Santos y la de los difuntos, que es el día siguiente, hizo que se mezclara.

Los inmigrantes irlandeses introdujeron Halloween en los Estados Unidos donde llegó a ser parte del folclore popular. Se le añadieron diversos elementos paganos tomados de los diferentes grupos de inmigrantes hasta llegar a incluir la creencia en brujas, fantasmas, duendes, drácula y monstruos de toda especie. Desde ahí, se ha propagado por todo el mundo.

La calabaza fue añadida después y tiene su origen en los países escandinavos, llegando al resto de Europa y América gracias a la colonización cultural de sus medios de comunicación y los telefilmes importados. Una antigua leyenda irlandesa narra que la calabaza iluminada sería la cara de un tal Jack O'Lantern que, en la noche de Todos los Santos, invitó al diablo a beber en su casa, fingiéndose un buen cristiano, logrando convencer al diablo para trepar encima de un árbol. Después consiguió esculpir una cruz en el tronco y atrapar así al demonio.

En los últimos años, comienza a hacer furor entre los quinceañeros que olvidan sus propias tradiciones para adoptar la hueca calabaza iluminada. Los niños se disfrazan y van de casa en casa con una vela dentro de una calabaza vaciada. Cuando se abre la puerta gritan: "trick or treat" (broma o regalo) para indicar que gastarán una broma a quien no les de una especie de propina o aguinaldo en golosinas o dinero.

Curiosamente, en muchos pueblos españoles existe una tradición de ir de puerta en puerta tocando, cantando y pidiendo dinero para las "ánimas del Purgatorio". Hoy en día, aunque menos que antes, se siguen visitando los cementerios, se arreglan las tumbas con flores, se recuerda a los familiares difuntos y se reza por ellos; en las casas se hablaba de la familia, de todos los vivos y de los que habían pasado a otra vida y se consumían dulces especiales, que perduran para la ocasión, como en España los buñuelos de viento o los huesos de santo.

Seguramente en Galicia se unen dos tradiciones: la celta y la católica, por lo que es esta la región de España en la que más perdura la tradición del recuerdo de los muertos, las ánimas del Purgatorio, muy unidas al folklore local, y las leyendas sobre apariciones y fantasmas. En toda España perdura la costumbre de representar en esta fecha alguna obra de teatro ligada al mito de Don Juan Tenorio. Fue precisamente este personaje, "el burlador de Sevilla o el convidado de piedra", creado por el fraile mercedario y dramaturgo español Tirso de Molina, el que se atrevió a ir al cementerio, en esta noche, a conjurar las almas de quienes habían sido víctimas de su espada o de su posesividad egoísta.

En todas estas representaciones ritos y recuerdos pervive un deseo inconsciente, y más bien pagano, de exorcizar el miedo a la muerte, sustraerse a su angustia. El mito antiguo del retorno de los muertos ha quedado convertido hoy en día en un amplio catálogo de fantasmas adornados con efectos especiales en los filmes de terror.

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