miércoles, 26 de septiembre de 2007

Guerra y Paz

La muerte de otros dos soldados españoles en Afganistán vuelve a colocar la intervención de fuerzas españolas en el extranjero como centro del debate político nacional. Leo en "El Mundo" un titular que dice: "Zapatero insiste en que los muertos en Afganistán estaban en misión "de paz", ironizando en el fondo sobre si la misión en Afganistán se puede considerar una guerra propiamente dicha.

Lo primero que habría que definir es el término "guerra", pues según la acepción que tomemos las conclusiones pueden ser muy distintas. La Carta de las Naciones Unidas, supremo texto convencional según su artículo 103, menciona el término "guerra" sólo en su preámbulo; el texto utiliza otras expresiones, entre las que cabría destacar "quebrantamiento de la paz" y "agresión". Si sólo se puede hablar de "guerra" cuando hay dos o más países inmersos en un conflicto armado declarado, habrá que admitir que en Afganistán no hay guerra (a lo cual muchos añadirán que las tropas españolas están desplazadas a este país recóndito en cumplimiento de un mandato de las Naciones Unidas, lo cual excluye una "guerra" en el sentido técnico del término).

Si por el contrario, decidimos ampliar el término "guerra" e incluir en el mismo cualquier conficto armado, del tipo que sea, tendremos que admitir que en Afganistán están en guerra (igual que en Palestina, Sudán, Colombia, etc.), porque hay rifles, bombas, muertos y heridos. El riesgo que tiene esta segunda opción es que nos obliga a aceptar que en el País Vasco también hay una "guerra" (término que se evita utilizar en prensa y Televisión a la hora de referirse al conflicto vasco).

Otros son más rotundos en sus definiciones, pero vamos a dejarlo estar aquí de momento.

El caso es que Gaspar Llamazares ha pedido al Gobierno que retire las tropas españolas de Afganistán, y tengo que confesar que no tengo muy claras mis ideas al respecto, sobre todo después de leer lo que ha publicado Luis Solana en su blog. Reconozco que no tengo una posición definitiva ni sólida en este tema (hace 28 años, cuando pensaba en hacerme objetor de conciencia, lo tenía mucho más claro).

Por un lado, me gustaría aceptar sin reservas aquello de que "las democracias tienen derecho a defenderse" (pero habrá que ver qué "democracias" y de qué "ataques" y cómo debería ser esa "defensa"); por otro lado, constato que detrás de los conflictos armados siempre hay causas económicas o energéticas. Además, diariamente comprobamos que los militares tienen el dedo flojo (el de apretar el gatillo) y son propensos a los excesos.

Por cierto, ayer por la noche, en la segunda cadena de TVE pasaron una película titulada “Las tortugas también vuelan”, sobre niños que recogen las bombas colocadas en el suelo de Afganistán, de niñas violadas , de adolescentes visionarios, de mutilados, de la extrema pobreza, del horror de la guerra (y pese a todo, llena de una cruda ternura).

¿Ir a la guerra para pararla? ¿Paz hecha de muertes y violencia? En el fondo, prefiero pensar que Gandhi estaba en lo cierto.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Si quieres la paz no prepares la guerra.

Mathilde dijo...

Algo de violencia es necesaria. La defensa del territorio es necesaria. Justifico el uso de la fuerza para defendernos de los ataques. Lo de Irak no es justificable.

Anónimo dijo...

"Gaspar Llamazares es el "bolso" del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero"

Felipe Alcaraz.


¿¿¿Dónde están las pancartas del NO A LA GUERRA????.¡Ah! es verdad, ahora no interesa.

Anónimo dijo...

¿Pancartas? Si es cierto, no vemos ninguna del PP diciendo "SI A LA GUERRA".

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