sábado, 25 de agosto de 2007

Duros a cuatro pesetas (1ª parte)

Me indigna la publicidad falsa o engañosa. No puedo resistir la presencia en los medios de comunicación de todo tipo de anuncios sobre productos mágicos, dietas milagrosas y soluciones financieras que venden duros a cuatro pesetas. A mí, que me costó un disgusto en su día calificar a Forum Filatélico de “chiringuito financiero” (y luego pasó lo que pasó), se me abren las carnes al comprobar que prestamistas de nombre atractivo y aspecto desenfadado, prometen dinero fácil o renegociación de deudas, sobre todo en unos momentos en los que ya parece imposible que familias estranguladas por hipotecas que van apretando con cada subida del Euribor, puedan endeudarse más todavía.

Como el asunto es largo de contar, dedicaré esta primera entrada a los préstamos rápidos y dejaré para otra posterior el tema de la renegociación de deudas.

"¿Quiere dinero ya? En sólo cinco minutos le respondemos, y en 24 horas se lo ingresamos". Esta es la forma en la que, por lo general, se ofrecen hasta 6.000 euros a cualquier incauto. Una moda que ahora ya empieza a preocupar a las autoridades monetarias. Resulta que en España no existe un producto similar a las polémicas hipotecas basura estadounidenses (denominadas subprime), concedidas a particulares para la compra de una vivienda con un complicado historial de crédito, y que tantos quebraderos de cabeza están provocando. Pero existen los créditos al consumo exprés, que exigen unos requisitos flexibles para poder conseguir entre 3.000 y 6.000 euros de media.

El peor inconveniente de estos créditos son los elevados tipos de interés que tienen que abonar los clientes. En el mercado nos podemos encontrar con una Tasa Anual Equivalente (TAE) que superan el 25% anual y Tipos de Intereses Anuales (TIN) por encima del 23%, cuando las entidades bancarias están ofreciendo una media del 9% en TAE y TIN, para créditos personales. Con estos tipos de intereses, si pide un crédito rápido de 3.000 euros, al cabo de 12 meses se habrá pagado 3.750 euros, frente a los 3.300 euros que abonaría en un banco o caja.

Hay que tener mucho cuidado con los contratos que se firman en estos casos y se deben leer atentamente, tanto las condiciones particulares como las generales. Para que una vez concedido el crédito no nos llevemos sorpresas. Hay solicitudes de crédito que en la parte delantera informan de un TIN mensual del 1,736%, información que nos puede llevar a error ya que lo que tenemos que conocer sobre todo es el TIN anual. Si acudimos al reverso del contrato, en la cláusula de coste de crédito podemos ver que el interés anual es de 20,84%.

Recientemente informaba la prensa de que están siendo detectadas gran cantidad de reclamaciones derivadas de los préstamos al consumo., en especial los créditos rápidos o de pequeña y media cuantía. Se trata de un sector en crecimiento pero con problemas de información. Las comisiones de cancelación, por ejemplo, son un auténtico abuso y el tipo de interés es usurario, critican desde Facua.

El Banco de España, desde su Portal del Cliente Bancario, ha alertado recientemente de que los créditos rápidos pueden llegar a ser el doble o triple de caros que muchos de los ofrecidos tradicionalmente por las entidades financieras a sus clientes habituales, y pide a los usuarios que en estos casos sean más precavidos que nunca y les aconseja que comparen las condiciones con otras ofertas similares, que lean detenidamente el contrato, que se aseguren de que entienden las obligaciones que asumen y que planifiquen financieramente su situación para evitar posibles impagos o incurrir en sobreendeudamiento.

Y todo para que no pase como a aquella familia de Jerez que ha perdido su casa porque pidió un crédito rápido de 18.000 euros y no ha podido hacer frente al pago de los intereses. El préstamo lo pidieron a una de las empresas que facilitan su teléfono por televisión y no han podido afrontar el pago de 38.000 euros en seis meses que les reclamaba para liquidar la deuda.

2 comentarios:

Mathilde dijo...

Lo que yo no entiendo es como se permite a todo este tipo de empresas hacer publicidad en medios de comunicación de amplia cobertura, como por ejemplo en TV española.

Bien visto, las familias españolas están agobiadas por culpa del consumismo desaforado al que inducen esos mismos medios de comunicación, por lo que parece lógico que los mismos que crean el problema ofrezcan la solución milagrosa.

Pero bromas aparte, a este ritmo no vamos a ninguna parte. El exceso de consumo lleva a la sobreexplotación de los recursos naturales, y esta a su vez al deterioro de la atmósfera, y a su vez al cambio climático y, quizás, a la destruccion de una gran parte de la biodiversidad (incluyendo quizás a grandes grupos de seres humanos).

Ya lo predijo alguien, la Tierra empezó sin el ser humano y terminará igual.

José Vicente dijo...

Estoy completamente de acuerdo con Matilde. Esto de los créditos rápidos y fáciles trae de cabeza a más de uno, y todo por no leer lo que se debe y por no saber ver más allá. Vivimos al día. Que el vecino se ha comprado un coche de 18.000 euros, yo quiero uno de 28.000. Cueste lo que cueste. Al precio que sea. Vivimos estresados, actuamos impulsivamente... y luego firmamos lo que no tenemos que firmar. Nos equivocamos más, pensamos menos. Leemos menos. Vivimos para trabajar, para comprar. Y todo por culpa, en gran parte, de la publicidad; que nos ata de pies y manos y nos hace adquirir trastos inútiles y creernos los amos del universo, cuando no somos más que que personas con la vida hipotecada.

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