lunes, 18 de junio de 2007

Fútbol, teología de la liberación e Inquisición

Cuando decido empezar a redactar estas líneas se estaban jugando los últimos partidos de la liga de fútbol y existía la duda de si el triunfo se celebrará en Las Ramblas o en La Cibeles, todo lo cual a mi me tiene completamente sin cuidado, lo confieso. Mientro esto ocurría, pasaba el rato leyendo la entrevista a Jon Sobrino que publica El País Semanal del domingo 17 de junio. El contraste entre uno y otro aspecto de la realidad humana es tan fuerte que no he podido resistirme a la tentación de hablar de ello en esta entrada.

Nunca comprenderé a tantos y tantos aficionados que están pendientes del resultado de estos partidos, como si les fuera la vida en ello. Posiblemente, la mayoría tendrán que madrugar mañana lunes para irse a trabajar, como cualquier otro día normal y corriente. Lo harán más tristes o más alegres, en función de lo que haya ocurrido finalmente en un terreno de juego completamente ajeno.

Tampoco entiendo muy bien porqué hay personas que lloran de emoción cuando gana tal o cual equipo, igual que no comprendo que a algunos les de por destrozar escaparates (tanto si ha ganado su equipo como si ha perdido). Más me cuesta entender que haya personas dispuestas a pagar 1.000 Euros por una entrada para un partido de fútbol (o de lo que sea), mientras seguramente ese mismo tipo no es capaz de dar 2 Euros a un violinista que toca su instrumento en la calle para ganarse la vida.

Una de las cosas mas irracionales e increibles que encuentro en el ser humano, es el hecho de que 22 jugadores persigan una pelota provoque peleas, agresiones e incluso problemas diplomáticos entre países. El futbol es un espectáculo entretenido, despierta emociones y controversia, y todo eso alienta la convivencia. Puede llegar a ser un espectáculo tan sano o entretenido como ir al cine o escuchar música. El problema viene cuando se convierte en fanatismo, cuando las personas se enajenan al futbol, como si fuera un problema suyo cuando el ni siquiera participa directamente en él y ni siquiera, en su mayoría, pertenecen a la institución a la que tanto defienden.

Por estos y otros motivos, comprendo que en su entrevista Jon Sobrino califique de "obsceno" que "hay partidos en los que 44 piernas corriendo equivalen casi al presupuesto de un país africano como Chad".

Jon Sobrino también dice: "La justicia está en crisis en la Iglesia. No creo que se vuelque hacia ella con todo el peso social que tiene. Y no digamos en la sociedad. Al viajar a Europa o a Estados Unidos, no veo que los pueblos y sus gobiernos vivan y se desvivan para que 2.000 o 3.000 millones de seres humanos puedan simplemente vivir" .

Debo advertir a los lectores que Jon Sobrino, teólogo jesuita profesor de la Universidad Centroamericana de El Salvador, ha sido recientemente sancionado por la Congregación para la Doctrina de la Fe (lo que antes se llamaba Inquisición). Se le acusa de "falsear la figura del Jesús histórico al subrayar en demasía la humanidad de Cristo, ocultando su divinidad" (ver la Notificación y la Nota Explicativa).

Dicho en cristiano, como explica Victoria Gasot en su blog, "... un sólido jalón de orejas para la oveja descarriada del rebaño dogmático que incienza la intangibilidad de la tradición, inluso si por doquier, la mirada entristecida de Cristo refleja la insondable pobreza, o más aún, la miseria insondable del espíritu humano. En mi punto de vista, los continuadores de la Santa Inquisición no han comprendido la tésis de Sobrino, que es, por lo tanto, clara e inobjetable".

Ver texto completo de la entrevista a Jon Sobrino en EPS.

6 comentarios:

Paracuellos dijo...

¿¿¿A Joaquín Vilanova que lo mataron por Inquisidor también???
¿Para cuándo una crítica a la sharia del islam?...ah es verdad... NO HAY COJONES.

Anónimo dijo...

En todos los sitios cuecen habas y en Ibi a calderadas.

Aquí se está criticando abiertamente al nuevo cura parroco de la Iglesia de arriba porque critica los "numeritos" que algunas personas, que frecuentan muy poco el templo, quieren montar en determinadas ocasiones especiales.

El día que la Iglesia separe el trigo y la paja, veremos lo que queda.

Basseta dijo...

Amigo Paracuellos:

Es evidente que algo de lo que he dicho en esta entrada te ha molestado, pero en tu lacónico comentario no se adivina claramente.

No creo que te haya contrariado mi indiferencia respecto al vencedor de la liga de fútbol ¿o sí?

Quizás no te ha gustado que haga pública la condena de la jerarquía católica, con el Papa a la cabeza, contra Jon Sobrino.

Pero la expresión final (NO HAY COJONES) es la más críptica (además de poco educada en un foro amistoso como éste). Según tú ¿para qué no hay cojones? ¿crees que hay alguna diferencia entre el fundamentalisto musulmán y la ortodoxia católica?

Ximo dijo...

Lo que yo veo es que el futbol ha pasado a ocupar un lugar en nuestra sociedad mucho mas importante que la religion, le pese a quien le pese.

¿Eso es bueno o malo? Pues seguramente no lo sabremos nunca. Viviremos dos tipos de conflictos, el tradicional de moros contra cristianos y el moderno de madridistas contra blaugranistas.

Y lo que quizás deberíamos hacer sería mantener un cierto grado de agnosticismo, tanto en lo religioso como en lo deportivo ¿no os parece?

Anónimo dijo...

Lo acabo de ver claro en el Telediario: los jugadores del REal Madrid llevan la copa a la catedral de la Almudena.

¿Esto es religión o deporte o blasfemia o política o ignorancia o devoción o populismo o marketing?

Chileno dijo...

Los problemas que hoy enfrentan en todo el mundo la Iglesia Católica y el Vaticano en relación al comportamiento sexual de los sacerdotes están en un punto crítico y sin rumbo, puesto que se analizan los efectos, pero no las causas, reparar el daño causado y seguir manteniendo la discreción.

Leer un interesante artículo en el diario digital El Ciudadano (http://www.elciudadano.cl/2007/06/16/pedofilia-en-la-iglesia-el-abu/)

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