La metáfora es una metáfora
A Rajoy le gustan las metáforas. Su creación más conocida fue aquella que decía: "Es más peligroso para España un bobo solemne que un patriota de hojalata". Cuenta que su equipo le dio luego mil vueltas, por si alguien buscaba reproches implícitos, pero concluyeron que era perfectamente descriptiva, pese a constituir un claro insulto. Luego vino lo de "la niña de Rajoy", que también tuvo su guasa.
El caso es que desde un tiempo a esta parte a los políticos del PP les ha dado por la metáfora, algo a lo que ni siquiera nuestra Alcaldesa se ha querido resistir (recuerden que dijo de Zapatero que ójala se ahogase en el agua del Ebro y luego dijo que había sido una metáfora).
Y hace apenas unos días, en el programa "59 segundos" se escuchó a González Pons, el nuevo guaPPeras, decir que Rajoy era "el portador del anillo", Aguirre "la dama blanca en el tablero de ajedrez del PP", Gallardón "el PP sin fronteras" y Zapatero "el breaking dance de la España actual" (en clara alusión al representante de España en el festival de Eurovisión).
González Pons debería tener experiencia suficiente como para saber que las metáforas las carga el diablo. Y es que ni haciéndolo a propósito sería fácil encontrar una metáfora más desafortunada para Rajoy que calificarlo de portador del anillo, suponiendo que Pons pretendiera dejarlo en buen lugar. Porque la referencia a El Señor de los Anillos olvida precisamente qué significa el anillo dentro de la mitología de Tolkien.
Isaías Lafuente escribía hace unos días un artículo de opinión titulado "Metáfora sísmica", en el que compara la situación en China, donde siguen buscando desaparecidos, contando muertos, midiendo la magnitud del seísmo y esperando impotentes la posibilidad de nuevas réplicas, y la de aquí en España en el Partido Popular, que sigue sufriendo su propio terremoto político, con el epicentro localizado en la derrota electoral del 9 de marzo y donde no pasa semana en la que no se produzcan nuevas réplicas.
Grandioso espectáculo éste que nos está ofreciendo el PP (por cierto, antes fue Izquierda Unida, que en todas las casas cuecen habas). A lo mejor están inmersos en esa catarsis necesaria para regenerarse como un partido “moderado” (como dice Rajoy ), moderno, democrático, constructivo (¿oigo risas por el fondo?).
De momento, quizás lo mejor sería que del PP salieran todos los del sector duro y fundaran su
propio partido de ultraderecha, un partido con posibilidad de entrar en el Parlamento. Por lo menos así sabríamos quién es quién en cada partido, y no como ahora, que tenemos a demócratas-de-toda-la-vida en el PP mirando nostálgicamente a la España de Franco, en un agregado de democristianos, liberales, centristas, conservadores y ultraconservadores.
Por cierto, que el término metáfora proviene del griego metaphorá, compuesto por el prefijo meta- ("más allá, después" y también "cambio, transformación") y phérein ("llevar"), por lo que sería algo así como "llevar a otro lugar" el significado de una palabra. Por tanto, el nombre de metáfora es, a su vez, una metáfora (la idea no es mía, está en la novela "El curioso incidente del perro a medianoche" de Mark Haddon).



Siempre me ha dolido ver en cualquier bar a personas cara a las máquinas tragaperras, jugándose el dinero que tanta falta les hace para otros menesteres, víctimas de un vicio del que habría que responsabilizar a los fabricantes legisladores que las autorizaron (creo que ocurrió en la etapa de Calvo Sotelo como Presidente del Gobierno).
En el pasado fín de semana no había hueco para el aburrimiento. Es posible que con el buen tiempo muchos ibenses hayan empezado a "emigrar" hacia la costa, pero los que nos hemos quedado en el pueblo hemos disfrutado de una amplia oferta de activiades lúdico-festivas, alguna de ellas al socaire de las III Jornadas Gastronómicas.










